Mientras el PP sufre una fuerte caída y el  PSE-PSOE pierde el 50% de los votos, el crecimiento de EH-Bildu, Ezker Anitza y Podemos marca un claro giro a la izquierda en Euskal Herria. La suma de votos obtenidos por la derecha, PNV, PP y UPyD en la Comunidad Autónoma Vasca ha pasado de 336.452 en 2009 a 310.546 votos en 2014, una caída de 26.000 y ello a pesar de que la participación ha mejorado en más de 3 puntos. La pérdida más importante la sufre el Partido Popular, 40.000, votos que en parte recupera UPyD mientras el PNV se mantiene. En Navarra la caída del conjunto de opciones de la derecha es de 15.636 votos, siendo la pérdida del PP, 23.000 votos, muchísimo más acusada porcentualmente que en la CAV. El PNV en Navarra obtiene poco más de 5.000 sufragios, apenas un 2,52% superado ampliamente por UPyD con 9.818.

La izquierda gana en términos absolutos y se produce un claro giro a la izquierda.

Normalmente la abstención afecta negativamente más a la izquierda que a la derecha, por lo que la caída de votos de la derecha y el crecimiento de la izquierda en términos absolutos muestra el giro hacia la izquierda de un sector de las capas medias, tras haber sido defraudados por la política de recortes del PP y su incapacidad para resolver aspectos fundamentales como el desempleo y el cierre de industrias y comercios.

El aumento de los votos globales de la izquierda es de 20.853: de 374.081 votos en 2009 a 394.916 votos en 2014. Sin embargo, este voto ha cambiado en términos también cualitativos al producirse un fuerte incremento del apoyo a la izquierda de la socialdemocracia. Así, mientras en 2009  había 171.196 votos a la izquierda del PSOE, sumando los votos de izquierda abertzale  y Ezker Batua, en estas elecciones  esa cifra sube hasta los 290.400 sufragios.  El batacazo electoral del PSE-PSOE  es ampliamente compensado a su izquierda por el ascenso tanto de Ezker Anitza, que con más de 62.500 votos en la CAV y Navarra prácticamente se ha triplicado,  como de Podemos, que ha sacado 72.400 votos en el mismo espacio electoral.

La izquierda abertzale por su parte  ha obtenido  más de 226.000 votos en total; 177.000 votos en la CAV y 43.060 votos en Navarra, lo que da una subida neta de 19.120 sufragios respecto a las elecciones del 2009 donde se presentaba dividida entre la candidatura de Iniciativa Internacionalista y por otro lado sus actuales socios de EA y Aralar. La izquierda abertzale asciende a la primera fuerza en el conjunto de Euskal Herria-sur siendo la primera fuerza en Guipúzcoa, y alcanzando en Álava esa posición por primera vez; es la segunda en Bizkaia y Navarra con una holgada diferencia respecto al PSOE.

En el caso de Álava, analizando el voto por barrios obreros, el PSE-PSOE es desplazado por EH-BILDU en los barrios más numerosos, nuevos y más jóvenes del extrarradio como es el caso de Zabalgana y 8 barrios más, quedándose en Vitoria a 72 votos del Partido Popular que actualmente detenta la alcaldía y la Diputación.

Causas y consecuencias de estos resultados

La fuerte pérdida de votos del Partido Popular es consecuencia directa de la política que está haciendo el Gobierno de Rajoy tanto en relación a los recortes sociales como respecto a la cuestión nacional. El PP ha hecho oídos sordos al abandono de la lucha armada por parte de ETA. Su única respuesta ha sido aumentar la represión. Para sorpresa de los mediadores internacionales que verifican el proceso de paz y que procedieron a una entrega simbólica de armas por parte de ETA, el PP les detuvo e interrogó, algo sin precedentes a escala internacional en ningún otro proceso similar. Su actitud de dureza con los presos políticos vascos y con la izquierda abertzale a la que se le negó a tener grupo parlamentario propio, pese a contar Amaiur con 7 diputados en el parlamento español, la intentaron justificar para evitar un desgajamiento de los sectores más ultraderechistas que se agrupan en torno al Partido Popular. Tanto el PP como VOX han fracasado rotundamente.

El PNV ha logrado evitar la debacle a cuenta de sus socios. El Lehendakari Urkullu  se ha apoyado en el PSE-PSOE y en el Partido Popular para sacar adelante los presupuestos y asegurarse una cierta estabilidad institucional en una situación de máxima debilidad. Al mismo tiempo, están intentando mantener a su vera y evitar una oposición contundente por parte de la izquierda abertzale, a la que ofrece la zanahoria del nuevo estatus político para la comunidad autónoma vasca y la proclamación por parte del Parlamento Vasco del derecho de autodeterminación.

El PSE-PSOE  con una espectacular pérdida de la mitad de su electorado está pagando el precio de haber gobernado con el apoyo del PP y de pasar a la oposición para apoyar al PNV o a UPN en el caso de Navarra, donde se negaron a tumbar al Gobierno corrupto de Yolanda Barcina. Ahora el PSOE en su conjunto está sumido en una profunda crisis, que puede profundizarse teniendo en cuenta la actitud de un aparato seleccionado y formado en la política de colaboración de clases que lucha con puñales por su supervivencia.

El ascenso de Izquierda Unida, y especialmente de Podemos en Euskal Herria, que irrumpe con más de 72.000 votos, tiene importantes lecturas no solo como herramienta de contención a las políticas neo-liberales del PP, PNV y al apoyo que les presta el PSE-PSOE de Patxi López; también ha podido recoger un voto crítico hacia la izquierda abertzale que detenta un gran poder institucional.

La izquierda abertzale ya no es la formación que acaba de ser legalizada. Sortu ha cumplido un año, Amaiur cuenta con 7 diputados en el parlamento español, EH-Bildu gobierna la diputación de Guipúzcoa, y tiene más de 1.100 concejales. Es la primera fuerza en representantes locales e igualmente son la primera fuerza de la oposición en el Parlamento Vasco con 21 diputados, y todo ello con una organización que ha sido capaz de sacar a la calle a más de 115.000 personas en Bilbao cada enero en apoyo a los derechos democráticos de los presos políticos vascos.

Este poder acumulado de la izquierda abertzale se ha visto refrendado y fortalecido al poder llevar también a la cámara europea uno de sus representantes, algo que la izquierda abertzale valoraba como necesario para apuntalar el cese definitivo de la actividad armada de ETA y resolver el conflicto político vasco.

Los éxitos obtenidos por la izquierda abertzale aumentan las expectativas en su capacidad de dar respuesta a los graves problemas que acosan a la clase trabajadora vasca. Pero los continuos llamamientos, guiños y acercamientos al PNV que se suceden desde la dirección de la izquierda abertzale dan un aval a la burguesía vasca, y lo que se necesita es una alternativa real al PNV, no un socio más.

La izquierda abertzale ha saludado como tremendamente positivo la irrupción de Podemos y el ascenso de Ezker Anitza, ya que abre la posibilidad de un Frente de Izquierdas amplio en Euskal Herria y en todo el Estado.  Un Frente de Izquierdas que recoja la defensa de los derechos democráticos de las nacionalidades históricas junto a un programa auténticamente socialista esta al alcance de la mano. Solo depende de la voluntad política de llevarlo a cabo y de la confianza en la capacidad de lucha de la clase trabajadora y la juventud que ha quedado más que demostrada en las calles y en las citas electorales. Pero la izquierda abertzale tiene que decidir al igual que ERC. Si van de la mano de la burguesía vasca y catalana se verán antes o después abocados a desmovilizar a sus bases en defensa de la paz social con sus respectivas burguesías, que serán las que marcarán el ritmo y el programa. La política de la colaboración de clases lleva directo al desastre. La alternativa pasa por la defensa de un programa auténticamente socialista que transforme de arriba abajo la sociedad y acabe con este régimen inhumano de explotación  y miseria.


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