Para defender los derechos democráticos y sociales

Las elecciones autonómicas en Navarra, y las forales y municipales en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) del 24 de mayo traerán a las instituciones vascas los fuertes vientos de cambio que soplan en el conjunto del Estado.

Las encuestas auguran que el Partido Popular en la CAV y Navarra perdería la mitad del apoyo que obtuvo en los pasados comicios. Una caída estrepitosa, como ha ocurrido en las recientes elecciones andaluzas, agravada en Euskal Herria por el apoyo del PP al gobierno de Yolanda Barcina en Navarra y por la campaña xenófoba y racista de Javier Maroto, actual alcalde de Vitoria-Gasteiz, atacando a los inmigrantes que perciben la RGI, una renta básica de 599 euros a la que están acogidos alrededor de 66.000 personas en situación de extrema necesidad en la Comunidad.

PNV, PP y PSE: juntos recortando

El PNV gobierna en minoría la CAV con un pacto de legislatura con el PSE-PSOE, y apoya al PP en las instituciones alavesas. El PSE-PSOE está siendo el soporte del PP y del PNV, y un colaborador necesario para la aprobación de los presupuestos y recortes sociales, lo que explica sus continuos retrocesos electorales. Juntos han aplicado esta política que ha provocado una amplia contestación social. Todos los sindicatos de la sanidad han salido a la huelga repetidas veces en contra de los dramáticos recortes de personal, material y servicios. Por su parte, los trabajadores de la Diputación y el Ayuntamiento han convocado un encierro contra los recortes y la precariedad. En el sector de la educación, decenas de miles de estudiantes han secundado activamente las huelgas generales impulsadas por el Sindicato de Estudiantes-Ikasle Sindikatua. En los dos últimos años se ha puesto en evidencia que el pretendido dique de contención que iba a suponer el PNV a los ataques de Wert a la educación pública y al euskera era una burda mentira.

Si la recuperación económica que propugna el PP es una falacia en el Estado, en Euskadi lo es aún más. El sector industrial perdió el último año 6.200 empleos frente a los 98.000 creados en el resto del Estado. El ambiente de movilización y lucha contra los recortes junto al empobrecimiento de las capas medias, derivado de la profunda crisis capitalista, se ha expresado en la fuerte irrupción de Podemos.

Una oportunidad para la izquierda

La irrupción de Podemos en Euskal Herria se explica, además, por dos factores fundamentales. Por un lado, la existencia de un fuerte sentimiento de unidad de la clase trabajadora vasca, que entiende perfectamente la necesidad de organizarse y luchar unidos por encima de fronteras nacionales contra los recortes sociales impulsados por la burguesía a escala global. El otro factor tiene que ver con la situación de la izquierda abertzale. En 2011 Bildu irrumpió en las elecciones municipales y a Juntas Generales en la Comunidad Autónoma Vasca y al Parlamento Foral de Navarra con fuerza, convirtiéndose en la formación con el mayor número de concejales (1.137) y la segunda en número de votos (313.151), un 25,45% del total en la CAV y un 11,63% en Navarra. La juventud y la clase trabajadora vasca mostraron su rotundo rechazo a la represión y también dieron con su voto un apoyo explícito al abandono de los métodos del terrorismo individual. Sin embargo, en la medida que la dirección de la izquierda abertzale ha priorizado su alianza con el PNV en detrimento de la movilización social y de la perspectiva de la transformación de la sociedad, ha dejado un creciente vacío que en parte podría ser ocupado por Podemos.

Buscar la solución al problema nacional vasco en el marco del capitalismo y el acuerdo con la burguesía vasca es, en la práctica, un lavado de cara al PNV al que se presenta como una burguesía capaz de resolver los problemas que sufrimos, dando el mensaje equivocado de que la solución a nuestros problemas pasa por la independencia y no por acabar con el capitalismo. En todo caso, la irrupción de Podemos es una nueva oportunidad para, sobre la base de un frente de la izquierda que lucha, vincular la defensa de los derechos democráticos nacionales, incluido el derecho a la autodeterminación, con la lucha por la transformación socialista de la sociedad, ya que ambas van indisolublemente unidas.

Es necesario convertir el poder institucional que conquiste la izquierda en las próximas elecciones en un ariete para organizar a un nivel superior la lucha por los servicios sociales, por la sanidad y educación públicas, por viviendas y empleos dignos y con derechos para todos, atención a las personas dependientes, apoyo a la juventud facilitando locales y medios económicos autogestionados por los propios jóvenes en los barrios, etc.; también para defender los derechos democráticos y poner fin a la represión.


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