La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena cesó el pasado lunes 18 de diciembre a Carlos Sánchez Mato, miembro de IU, como concejal de Economía y Hacienda.

El ya exconcejal manifestó a Carmena su negativa a apoyar el nuevo Plan Económico Financiero (PEF) que ha elaborado el Ayuntamiento de Madrid para cumplir con las exigencias del ministerio de Hacienda. Manuela actuó con contundencia y no dudó en firmar el cese fulminante de Mato.

El PEF recoge recortes de 533 millones €, un 13% del presupuesto. La partida más castigada es la de inversiones, con un recorte del 71%.

Nos encontramos ante una nueva cesión, un nuevo retroceso del equipo de Gobierno de Ahora Madrid frente al PP, aunque esta vez, esta nueva retirada sin presentar batalla, es especialmente escandalosa.

 Ahora Madrid sacó adelante el PEF con los votos a favor de catorce de sus concejales (seis concejales de Ahora Madrid se ausentaron a la hora de la votación) y 20 del Partido Popular. El PSOE y Ciudadanos votaron en contra.

Como no podía ser de otra manera, el ministerio de Hacienda se ha mostrado satisfecho y ha dado el visto bueno definitivo al nuevo plan.

IU ha centrado su crítica en la actuación de Montoro, obviando el papel de Carmena en el cese de Sánchez Mato; así la coportavoz de IU Madrid, Sol Sánchez declaró en rueda de prensa que "la extorsión y el chantaje de Montoro ha llegado hasta tal punto en el Ayuntamiento de Madrid que Sánchez Mato es una víctima directa".

Eduardo Garzón, asesor de Sánchez Mato, criticó a Manuela Carmena en su valoración de los acontecimientos, aunque sin entrar en el fondo de la cuestión. Después de volver a insistir en que el nuevo PEF recoge duros recortes, explicó que, en la medida que la regla de gasto aplicada por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, hacia el Ayuntamiento de Madrid, está denunciada ante los tribunales y que había margen hasta principios de 2018, fecha en la que, según él, probablemente el Ayuntamiento de Madrid ya se habría librado del tutelaje del ministerio de Hacienda, Manuela Carmena ha actuado precipitadamente.

Por otro lado los denominados “anticapitalistas” de Podemos han criticado que la alcaldesa no haya plantado "batalla a Montoro" y a su imposición de la regla de gasto. Aunque, una vez más, contradiciendo con los hechos a sus palabra, sus concejales ni siquiera se han atrevido a votar en contra del PEF, abandonando el pleno del Ayuntamiento antes de las votaciones, renunciando en la práctica a dar una batalla seria.

Por su parte, Pablo Iglesias declaró en la Cadena ser que "hay una regla de gasto a la que hay que oponerse, pero debemos hacerlo desde el Parlamento. Los Ayuntamientos deben cumplir la ley y demostrar, como el caso de Madrid, que se pueden hacer las cosas bien sin robar y que se puede gobernar con más eficiencia." Con estas palabras, el dirigente de Podemos, mostraba su apoyo sin fisuras a la actuación de Manuela Carmena.

 Acoso del PP al Ayuntamiento gobernado por Ahora Madrid 

El equipo de gobierno de Ahora Madrid con Manuela Carmena a la cabeza y las organizaciones que lo conforman, se quejan amargamente del acoso que sufren por parte del PP y justifican los recortes  insistiendo en que los han aprobado por imperativo legal.

Es innegable que el Gobierno del PP tiene en su punto de mira al Ayuntamiento de Madrid y al resto de los llamados Ayuntamientos del cambio. Los ataques son constantes, apoyándose en la legislación existente (elaborada por ellos), interpretándola a capricho ayudados por el aparato judicial, o sacando nuevas normas de la chistera cuando la ocasión lo requiere. El objetivo es acabar de desactivar y desmoralizar definitivamente al movimiento de rebeldía social que los aupó a la alcaldía, desprestigiar ante los trabajadores a estos Gobiernos municipales, y, por supuesto, garantizar que la gestión de estos Ayuntamientos sigue beneficiando, en lo fundamental, los intereses de las grandes empresas.

Cuando cientos de miles de trabajadores y jóvenes gritábamos en las calles de Madrid y de las principales ciudades del Estado español, “Si se puede”, estábamos muy lejos de creer que acabar con los recortes y conseguir que se aplicaran políticas que beneficiaran a la mayoría, iba a ser fácil. Todos sabíamos que íbamos tropezar con la resistencia encarnizada de los capitalistas, de los medios de comunicación a su servicio y de sus representantes políticos, siendo el PP su principal ariete. Pero estábamos convencidos que era posible romper esta resistencia, y seguimos estándolo.

Para ello es imprescindible considerar el “frente institucional” como un frente más de lucha, siendo conscientes de que los cambios reales en nuestras condiciones de vida, siempre se han conseguido a través de la organización, de la lucha en la calle y en los barrios. Esta es la única forma de contrarrestar y neutralizar la presión que los medios de comunicación, las grandes empresas y sus lacayos políticos ejercen contra, en este caso, Ayuntamientos de izquierdas que declaran querer aplicar políticas que realmente mejoren las condiciones de vida de la mayoría.

Lamentablemente desde el primer día Ahora Madrid dejó claro que este no iba a ser el camino que iban a seguir. Renunció totalmente a apoyarse en la movilización popular para hacer realidad su programa de cambio y lo apostó todo al juego institucional, a los tribunales de justicia y a las leyes; elementos todos ellos que están al servicio de las grandes empresas y sus intereses.

Las consecuencias no se hicieron esperar: cesión tras cesión frente al PP, y renuncia tras renuncia.

Rápidamente abandonaron llevar a cabo la remunicipalización de los servicios privatizados, una de las principales demandas del movimiento que los aupó a la alcaldía, y renovaron, entre otros, los contratos con las empresas de limpieza. El servicio aumentó en 35 millones de euros la factura a pagar a las constructoras, destinando en el periodo 2016-2020 un total de 687 millones de euros, olvidándose de las magníficas luchas protagonizadas por los trabajadores de estas empresas con el apoyo de la población.

Es cierto que este equipo de gobierno aumentó en su día el presupuesto de inversiones y gasto social, partidas que el PP había dejado bajo mínimos, pero la norma de la política de Ahora Madrid ha sido la de enfrentarse a los trabajadores de los servicios privatizados en defensa de las empresas adjudicatarias.

Los ejemplos de luchas como la del Centro La Rosa por la mejora de sus lamentables instalaciones

(http://www.izquierdarevolucionaria.net/index.php/estado-espanol/movimiento-obrero/1002-ayuntamiento-de-madrid-degrada-a-los-integradores-sociales-y-denigra-a-las-personas-sin-hogar-2),

o la de los trabajadores de los distintos centros deportivos externalizados donde el equipo de Carmena ha defendido el despido de las plantillas y no su subrogación

(http://www.izquierdarevolucionaria.net/index.php/estado-espanol/movimiento-obrero/10842-trabajadores-del-polideportivo-eva-duarte-madrid-en-lucha), son bastante significativos.

El PEF ahora aprobado, no es el primer recorte, es un nuevo paso en el camino emprendido desde el primer día, de aceptar las exigencias del PP; Carmena ya ha aplicado cuatro planes de ajuste en estos dos años.

Por su parte Ahora Madrid presenta como el gran logro de su gestión hasta ahora, el saneamiento de las cuentas municipales, saqueadas impunemente por el PP. Han conseguido 1.000 millones de superávit  y una reducción del 40% en la deuda. Esta política está siendo un suculento negocio para la banca que  financió la deuda y ha supuesto que Ahora Madrid haya enterrado una de las reivindicaciones más coreadas en la rebelión social de 2012-14: “No al pago de la deuda ilegítima”. Mientras, las condiciones de vida en los barrios obreros no han cambiado sustancialmente.

La política aplicada hasta el momento por el equipo de Gobierno de Manuela Carmena, tiene la inevitable consecuencia de provocar la desmovilización de su base social, alimentando el peligro de la vuelta de la derecha a la alcaldía, con las consecuencias nefastas que ello acarrearía.

Es necesario un giro de 180 grados en la política de Ahora Madrid. Hay que retomar la movilización y enfrentarse a la presión del PP y los grandes empresarios con la fuerza de cientos de miles de jóvenes y trabajadores en defensa de un programa que realmente mejore las condiciones de vida de la mayoría.

¡La fuerza está en la calle, no en la sala de plenos del Ayuntamiento o en el Parlamento!


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