Hace más o menos justo un año, Pedro Sánchez ganó las primarias del PSOE contra la burocracia del partido que apoyaba a Susana Díaz, con apoyo de miles de militantes y con un lema que era “somos de la izquierda”. Pero, tras este tiempo, el parecido con el PP está siendo cada vez más  intenso, porque aunque de palabra digan que son de izquierdas, son uno de los pilares básicos de ese Gobierno tripartito que en la práctica forman PP, Ciudadanos y el propio PSOE. En las cuestiones centrales el Partido Socialista es un sólido pilar que permite al PP llevar adelante su política reaccionaria en todos los frentes. Los ejemplos son muchos; el PSOE es un entusiasta partidario de la aplicación del 155 en Cataluña y toda la represión a la lucha del pueblo catalán, han bloqueado leyes para establecer una renta mínima para las personas desempleadas, se están apoyando mutuamente para impedir que desclasifiquen documentos oficiales. Y ahora, el PSOE ha apoyado vergonzosamente a PP y Ciudadanos para no juzgar los crímenes franquistas.

El PSOE impide que se reforme la Ley de Amnistía

A finales del mes de enero, el PSOE presentó ante los medios de comunicación un plan para reformar la Ley de Memoria Histórica. Está claro que tras diez años de promulgación de la ley, esta ha sido completamente insuficiente para conseguir verdad, justicia y reparación para las víctimas del franquismo. Y no sólo porque el PP la haya dejado sin presupuesto. Esa ley no ha servido, ni siquiera cuando gobernaba el PSOE para resolver  la impunidad de los crímenes franquistas en nuestro país: ni ha logrado que se exhumen y dignifiquen las más de 2.000 fosas que hay en nuestro país con más de 114.000 personas que fueron fusiladas entre 1939 y 1952, ni ha logrado que se acabe con el callejero y la simbología franquista, ni ha logrado que el Valle de los Caídos deje de ser un monumento de exaltación de la dictadura franquista, ni ha logrado que se dé un reconocimiento público a las víctimas de la dictadura, ni que se creen asignaturas en los centros de estudios relacionadas con la memoria histórica, ni que se abran los archivos de la represión franquista para los investigadores. Por supuesto, esta ley no dice nada de juzgar los crímenes franquistas. Y su preámbulo es una alabanza al periodo de la Transición y a la política “de reconciliación” (es decir, de colaboración de clases) que llevaron los dirigentes del franquismo y los dirigentes de la oposición a la dictadura. No se cuestiona en ningún momento la Ley de Amnistía.

Las reformas que pedía el PSOE estaban relacionadas con la exhumación e identificación de las fosas comunes, creación de un banco nacional de ADN para que los descendientes puedan recuperar a sus familiares, que el Valle de los Caídos se convierta en “un centro nacional de memoria” y creación de un censo de víctimas del franquismo. Todas estas “bonitas palabras” no son más que pura charlatanería a la hora de la verdad. Y se demostró el pasado 20 de marzo.

Ese día se votaba en el Congreso de los Diputados una reforma de la Ley de Amnistía, para que se pudieran juzgar los graves crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura franquista. Recordemos que el franquismo durante sus primeros años fusiló a más de 200.000 persona, más de 500.000 se tuvieron que exiliar, miles y miles de ellas estuvieron en campos de concentración en nuestro país. Y a lo largo de toda la dictadura, centenares de miles de personas fueron torturadas por la policía política, encarceladas hasta 20 años de prisión por repartir propaganda, organizarse políticamente o hacer huelga. Y para mayor escarnio de la dirección del PSOE, muchos de esos asesinados y asesinadas por la dictadura fueron socialistas. No se puede olvidar el caso de Tomás Centeno, dirigente del PSOE en el interior en la clandestinidad, que fue torturado y asesinado en las dependencias de la Dirección General de Seguridad en 1953. 

La reforma consistía en añadir un nuevo párrafo al artículo 9 de la Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía, con el siguiente redactado: "Las disposiciones contenidas en esta Ley no impedirán que los Juzgados y Tribunales investiguen, enjuicien e impongan las penas correspondientes a las personas responsables de haber cometido delito de genocidio, lesa humanidad, delitos de guerra y otras graves violaciones de derechos humanos". Aunque lo ideal sería anular por completo la Ley de Amnistía para que de verdad se puedan juzgar los crímenes franquistas, este era un gran paso adelante para acabar con la impunidad franquista. Sin embargo, el PSOE, se posicionó en contra.

De la derecha entendemos que es normal que se opongan a juzgar los crímenes de la dictadura. Son hijos y nietos de todos aquellos que asesinaron, torturaron y encarcelaron durante cuarenta años a miles y miles de luchadores antifranquistas. Son herederos, tanto políticamente como de sangre, de los represores de la dictadura. Pero ¿qué hace el PSOE? ¿Cómo un partido, que tiene a miles y miles de fusilados en las cunetas, cuyos militantes se enfrentaron al fascismo en la Guerra Civil, que estuvo ilegalizado y sus militantes sufrieron cárcel y exilio durante más de cuarenta años, puede aliarse de nuevo con PP y Ciudadanos para que no se juzguen los crímenes franquistas? ¡Se les debería caer la cara de vergüenza!

La excusa que ponen es que “podría crear inseguridad jurídica” si lo apoyan. ¿Pero cómo tienen tanta cara? ¿No saben que la Ley de Amnistía ha sido utilizada por los jueces, fiscales, por el PP, por Falange para que no se juzguen los crímenes franquistas? ¿Cómo puede mirar ahora a la cara a los centenares de personas que se han tenido que ir hasta Argentina para que se juzguen los crímenes de la dictadura franquista? Cuando apoyaron al PP para reprimir al pueblo de Catalunya, frente al apoyo masivo al referéndum del 1-O, no dijeron nada de “inseguridad jurídica”.

Además dicen “que es uno de los pilares básicos de la Transición”. Mira, ahí les voy a dar la razón. La Ley de Amnistía sirvió para mantener a los franquistas en el poder, para que no se juzgaran los crímenes que habían cometido durante cuarenta años, para poner sobre las víctimas del franquismo un manto de silencio y no expresaran sus reivindicaciones. Fue un pilar básico para una Transición llevada a cabo por los franquistas. Y todo esto no lo podrían haber logrado sin el apoyo inestimable de las direcciones políticas tanto del PSOE como del PCE. En aquellos años el movimiento de masas luchando en la calle consiguió tumbar la dictadura. Sin embargo, el apoyo de Carrillo y González a Suárez y el Rey hizo que la lucha revolucionaria se fuera por los cauces parlamentarios. El régimen del 78 nació sobre miles y miles de cadáveres de republicanos fusilados que después de 40 años todavía siguen ahí.

En estos últimos meses hemos visto como el PP y sus voceros han atacado cualquier iniciativa tendente a reparar a las víctimas del franquismo. Como, por ejemplo, la de la creación de un memorial con los nombres de los miles de republicanos fusilados en el Cementerio de la Almudena (Madrid) que ABC o La Razón han tildado de “guerracivilista” o “chequista”. Todos estos ataques han contado con el absoluto silencio o complicidad del PSOE. Y ahora, con la Ley de Amnistía, el PSOE vuelve a apoyar la impunidad de los crímenes franquistas. Ya estamos cansados de que nos digan palabras bonitas sobre la Memoria Histórica, cuando a la hora de la verdad se ponen del lado de los herederos de la dictadura.

¡Basta ya de impunidad franquista!

¡Juicio y castigo para los criminales del franquismo!


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