La huelga general convocada el pasado 26 de octubre por el Sindicato de Estudiantes contra las reválidas franquistas fue un auténtico golpe para el gobierno de Rajoy. Tras más de dos años sin que haya habido una gran movilización a nivel general —más concretamente, desde la impresionante Marcha de la Dignidad en la primavera de 2014— esta huelga ha irrumpido con una fuerza enorme en el panorama de paz social impuesto artificialmente por las direcciones de la izquierda política y sindical. Y justo en el momento en que se consumaba, tras casi un año de maniobras, el “gran apaño” de la clase dominante para imponernos un gobierno a su medida. Y si algo ha demostrado esta movilización es que la energía y la voluntad para impulsar una lucha de fondo y consecuente para acabar con un nuevo gobierno de pesadilla para la inmensa mayoría de la sociedad están ahí. Como muchas veces ha ocurrido, ha sido la juventud, con menos ataduras, menos prejuicios y más fresca, la primera en entrar en acción.

Más de 200.000 estudiantes llenamos las calles el 26 de octubre

Más de dos millones de estudiantes, desde 3º de la ESO hasta 2º de Bachillerato, vaciaron las aulas de los institutos y paralizaron por completo la educación en todos los territorios. Pero no sólo fue una amplísima huelga, con un seguimiento superior al 90%. Además, alrededor de 70 manifestaciones llenaron las calles con más de 200.000 jóvenes participando de norte a sur y de este a oeste del Estado español. Los datos hablan por sí solos. En Madrid más de 60.000 estudiantes, con el apoyo y la presencia de padres y madres, protagonizaron la mayor manifestación estudiantil en años, en un ambiente combativo en el que no se dejaron de escuchar cánticos y lemas contra las reválidas franquistas y por la derogación de la LOMCE, pero que iban más allá, cuando gritaban consignas ya tradicionales del movimiento y que apuntan a los responsables reales de la crisis capitalista y a su corrupto sistema político, como “Que no queremos pagar su deuda con sanidad y educación”, o las muy conocidos eslóganes “lo llaman democracia y no lo es” y “que no, que no, que no nos representan”… que contagiaron, en distintos momentos del recorrido, a los trabajadores que estaban o pasaban por allí.

En Catalunya, más de 50.000 estudiantes abarrotaron el centro de Barcelona, miles en Tarragona y Girona y en decenas de localidades. Todos ellos con un mensaje claro contra la derecha españolista del PP y sus reválidas e intentos de “españolizarlos”, pero también contra el gobierno reaccionario de Convergència, campeón de la corrupción y abanderado de los recortes sociales durante décadas. También hay que destacar la jornada de huelga en Euskal Herria por su extensión y masividad. Cerca de 15.000 jóvenes en Bilbo desfilaron por el centro de la capital vasca tras una pancarta en la que se podía leer “Errebalida Frankistarik ez” (No a las reválidas franquistas) y donde, entre otras, se escucharon consignas como “Dimisión PP-PNV”, mostrando el rechazo al gobierno central pero también a las políticas regresivas de la burguesía vasca. También por el Boulevard de Donostia se juntaron más de 5.000 estudiantes, miles en Vitoria-Gasteiz y en Iruña. Muy significativa fue la movilización en Galicia, con 5.000 jóvenes en Vigo, unos 4.000 en A Coruña, cerca de 3.000 en Ferrol y miles en Compostela y en el resto de capitales y localidades gallegas, mostrando al gobierno de Feijóo que su mayoría absoluta en el parlamento está lejos de contar con el respaldo de la juventud gallega. Tanto aquí como en Euskal Herria y Catalunya se ha demostrado que la lucha unitaria contra los recortes, por encima de fronteras nacionales, es el mejor camino para derrotar a los capitalistas y a la vez una necesidad para luchar por los derechos democráticos nacionales de las nacionalidades oprimidas.

En el País Valencià, las calles de su capital se llenaron con cerca de 10.000 jóvenes, además de miles en Alacant y en otras ciudades y pueblos. En Asturias, hubo miles en Gijón y Oviedo en una gran jornada. En Zaragoza cerca de 5.000, y miles más en todo Aragón. En Andalucía también fue espectacular: 15.000 estudiantes en Granada, 10.000 en Sevilla, más de 7.000 en Málaga, más de 2.000 en Cádiz y más de 1.000 en Almería y Huelva… En Extremadura fueron miles, igual que en Canarias y en las Illes Balears, con una gran manifestación en Palma, y otras en Ibiza y Menorca. Miles más en Murcia, en Castilla y León, en Castilla-La Mancha, en Cantabria…

Los dirigentes sindicales no deben mirar hacia otro lado

Y no se puede explicar esta masividad, extensión y homogeneidad en la movilización, así como las muestras de solidaridad y simpatía recibida por la juventud estudiantil en esta huelga, si no es por el ambiente que se vive en el seno de las familias más humildes, en los barrios obreros de toda la geografía del Estado español, en las casas donde se sufren realmente los recortes sociales, no sólo educativos, la degradación en las condiciones laborales, el desempleo, la ansiedad por llegar a fin de mes, etc.

Precisamente, la huelga del 26-O contó con la participación de la CEAPA, un hecho muy importante. Lamentablemente la actitud de la dirección de CCOO, de UGT y de STEs no ha sido la misma. Tan sólo han llamado a la huelga al profesorado en Madrid —donde en la tarde del 26 más de 100.000 personas nos manifestamos demostrando que la Marea Verde sigue más viva que nunca— y en el caso de STEs, en Andalucía.

Realmente, la actitud de las direcciones sindicales no tiene ninguna justificación. La educación pública es un derecho y una conquista para millones de padres y madres, de niños y jóvenes, para decenas de miles de profesores y profesoras. ¿Por qué no han convocado al profesorado a la huelga junto a los estudiantes, padres y madres? ¿Acaso los docentes no sufren los despidos y los recortes, o no les van a afectar las reválidas? Las direcciones de CCOO, UGT y STEs deben rectificar urgentemente y escuchar el clamor de su base, de los profesores y de los estudiantes: deben luchar y luchar con todas sus fuerzas, no quedarse sólo en declaraciones de cara a la galería o comunicados de apoyo.

Sin duda, el 26 de octubre fue una jornada histórica, una explosión de los jóvenes de familias trabajadoras. Un rotundo éxito, una demostración de fuerza tremenda que ha desnudado al PP, a su gobierno y a su ministro. El golpe dado al gobierno con la huelga y las manifestaciones del 26-O fue demoledor. No hay nada que teman más que la fuerza de la movilización en la calle. Por eso, desde el día siguiente a la huelga, el gobierno en funciones del PP secundado por los parlamentarios del PSOE que se han abstenido vergonzosamente en la investidura, y por los medios de comunicación, han comenzado una campaña de mentiras y confusión para desactivar la lucha.

Las mentiras del Gobierno

En su discurso de investidura, Rajoy afirmó que las reválidas “no tendrán efectos académicos hasta que no se llegue a un Pacto Nacional por la Educación”. ¡Pero esto no es ninguna novedad! Muchos medios de comunicación han tratado de vender la idea de que se suspenden las reválidas o de que se han retirado. Es totalmente falso. El propio decreto que el Consejo de Ministros aprobó el 29 de julio de este año ya decía que este curso 2016/17 las reválidas no tendrían efectos académicos. Pero si alguien piensa que estamos a salvo de ellas está muy equivocado: el ministro de Educación y recién nombrado portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, ya ha señalado públicamente que no tienen pensado retirar las reválidas, como tampoco la LOMCE.

¡Que no nos vengan con cuentos! La única forma de que no se apliquen las reválidas es su derogación inmediata, con un nuevo decreto que las anule. Para eso salimos a la huelga y a las calles el 26-O y así seguiremos hasta que lo logremos. El Sindicato de Estudiantes no va aceptar bajo ningún concepto que se manipule y engañe a la comunidad educativa. Sólo un gobierno como el del PP, anegado de casos de corrupción, campeón de los recortes, los desahucios, de los ataques más brutales que se han conocido en cuarenta años a la sanidad y la educación públicas, puede pensar que nos vamos a tragar estas maniobras.

Es lamentable que los dirigentes del PSOE, los mismos que traicionando a sus bases y dando la espalda a sus votantes han entregado el gobierno a la derecha, pretendan apropiarse de esta supuesta retirada de las reválidas. Para empezar, éste es el tipo de comportamientos deplorables a los que nos tenían acostumbrados los dirigentes del PSOE cuando llegaban al gobierno: decir una cosa y hacer la contraria. Pero es tan escandaloso, que sólo políticos completamente alejados de la juventud, de sus intereses y aspiraciones, pueden pretender apropiarse de algo que ellos no han hecho. Cualquier retirada de los recortes, de las reválidas o de la LOMCE será el producto de la lucha en las calles, de la gran movilización de la Marea Verde que el Sindicato de Estudiantes ha impulsado con todas sus fuerzas.

Llamamos a todos los estudiantes de ESO y Bachillerato a no dejarse engañar por la propaganda del gobierno de la derecha. El 26 de octubre lo dijimos alto y claro: no vamos a parar de luchar hasta que se retire este brutal ataque que pretende acabar con nuestro derecho al estudio. Las reválidas no persiguen mejorar la calidad de la enseñanza pública: son unos exámenes injustos que de no aprobar nos impedirá conseguir el título de ESO o Bachillerato aunque hayamos aprobado todos los cursos, y que significará la expulsión de cientos de miles de jóvenes del sistema educativo. ¡Es una completa vergüenza!

Las tramposas declaraciones de Rajoy reflejan su enorme debilidad y el miedo a que la movilización continúe. Por eso es el momento de volver a golpear con todas nuestras fuerzas. El gobierno no ha derogado las reválidas, por tanto, la lucha debe continuar: llamamos a todos los compañeros y compañeras a la huelga general estudiantil el 24 de noviembre, ¡vaciar de nuevo las aulas de todos los institutos y llenar las calles con nuestra lucha!

¡Todos a la huelga el 24 de noviembre!

Hacemos también un llamamiento a nuestros padres y madres de la CEAPA para que se movilicen junto a nosotros y, por supuesto, a nuestros profesores, que están deseando luchar junto con sus alumnos. Por eso les decimos a los dirigentes de CCOO, de UGT y de STEs que dejen de mirar hacia otro lado, que se sumen a la batalla contra las reválidas, por la derogación inmediata de la LOMCE y de los decretos que la acompañan, por la reversión de todos los recortes, por el aumento drástico de los presupuestos para la enseñanza pública y la readmisión de los miles de profesores despedidos..., y convoquen también al profesorado a la huelga general educativa del 24-N. Este es un gobierno débil, deslegitimado y al que juntos podemos a derrotar. ¡Tenemos la fuerza para vencer!

Por último, queremos agradecer a los miles de compañeros y compañeras del Sindicato de Estudiantes de todos los territorios por esta gran convocatoria, por su gran esfuerzo convocando cientos de asambleas, distribuyendo más de 100.000 hojas en centros de estudio, pegando decenas de miles de carteles. Y saludar a los más de 2.000 estudiantes que se han afiliado en estas semanas. Entre todos y todas estamos construyendo la mayor organización de lucha de la juventud, la más decidida y abnegada, la más consecuente, la que nunca boicoteará o hará de esquirol de una huelga justa, ni dividirá el movimiento estudiantil en líneas nacionales o sectarias. Confiamos en nuestras fuerzas, confiamos en la capacidad de lucha de la juventud contra el PP y sus recortes, y contra el sistema que genera la injusticia social que padecemos: el capitalismo. ¡Sí se puede!


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