¡La victoria a nuestro alcance: hacia la huelga general de 48 horas!

El miércoles 13 de junio, la clase trabajadora de la Bahía de Cádiz vivió un día histórico. La huelga general del metal, impulsada desde abajo por la Coordinadora de Profesionales del Metal (CPM) y convocada por la Confluencia Sindical, fue un éxito rotundo. Así es cómo la clase obrera honró la memoria de José Daniel Valladares Millán y José Luis Fossati del Río, los dos trabajadores de Equimansur fallecidos el 18 de mayo en un accidente laboral.

El frente único de la patronal y la burocracia sindical fracasa estrepitosamente

La huelga general no sólo fue un obús para denunciar una precariedad endémica y la muerte de compañeros en los tajos, sino que también señaló con toda crudeza a los dirigentes de CCOO y UGT: ¡Así no!, vuestra política de desmovilización tiene una gran responsabilidad en la degradación de las condiciones de trabajo que sufrimos y envalentona a una patronal que nos quiere sometidos.

Esta huelga ha significado un punto de inflexión para miles de trabajadores de la Bahía. No sólo hemos derrotado la alianza de la burocracia sindical de CCOO y UGT con la patronal, también se han recuperado las mejores tradiciones del sindicalismo de clase, combativo, democrático y asambleario.

Tras un paro espontáneo en Equimansur el mismo día del fallecimiento de los dos compañeros, la Coordinadora de Profesionales del Metal de la Bahía de Cádiz impulsó, el lunes 21 de mayo, otro paro de 24 horas de las compañías de Navantia en Puerto Real que tuvo un enorme seguimiento. Pero no nos limitamos a parar; ese mismo día una asamblea de más de 2.000 trabajadores votó a mano alzada, y por unanimidad, la propuesta de la CPM: organizar una gran huelga general del metal de la Bahía, que posteriormente se concretó para el 13 de junio.

En los días siguientes, la actitud provocadora y esquirola de los responsables de CCOO y UGT en los comités de empresa de Navantia, y la campaña del miedo de la patronal planteando la “ilegalidad” de la huelga no hicieron más que encender los ánimos. Las plantillas, incluidos numerosos afiliados de CCOO y UGT, se pronunciaron en asambleas democráticas a favor de la movilización.

A las 00:00 horas del 13-J, los piquetes que iban a encargarse de informar que la lucha comenzaba fueron innecesarios. Los trabajadores del turno de noche iban saliendo y la huelga paralizaba la producción en todas las auxiliares de Puerto Real con un seguimiento del 100%.

Una manifestación vibrante

Tras el éxito de la huelga, llegaba la hora de poner el broche a la jornada. Desde media tarde, miles de trabajadores y jóvenes se congregaban en los aparcamientos del astillero puertorrealeño para la manifestación: de Navantia y de las diferentes compañías, de Airbus, LTK, Alestis, Dragados..., de colectivos en lucha, de la marea verde, pensionistas, trabajadoras de la limpieza y de organizaciones de la izquierda militante, etc.

El ambiente era eléctrico: miles de gargantas gritando consignas en recuerdo de los compañeros, en defensa de la huelga general, contra la precariedad, exigiendo carga de trabajo para la Bahía... Cuando la manifestación llegó a Puerto Real, tras más de cinco kilómetros de marcha por la autovía, fuimos recibidos con aplausos y abrazos por la gente del pueblo. La solidaridad obrera nos contagió a todos y todas.

Huelga general de 48 horas

La huelga del día 13 encierra una lección muy útil para toda la clase obrera del Estado español. El metal de Cádiz no es un sector económico emergente con plantillas de jóvenes sin tradición sindical, sino que viene de muy lejos y tiene grandes tradiciones de lucha. Que este sector, un baluarte del movimiento obrero, se haya paralizado a pesar de la oposición a la huelga de CCOO y UGT y de los comités de Navantia no es ningún detalle. La lección es muy clara: durante años, la burocracia sindical ha actuado como dique de contención del malestar de la clase obrera, pero eso se está resquebrajando. Lo ocurrido en Cádiz puede pasar en cualquier otra parte del Estado.

Esta huelga ha significado un paso adelante extraordinario. Y para ­conseguir nuestras reivindicaciones, la asamblea de trabajadores de las empresas auxiliares de Navantia Puerto Real aprobó el 26 de junio tres propuestas de la CPM:

  1. 1. No realizar horas extras viernes, sábado y domingo.
  2. 2. Manifestación en julio hasta la sede de la patronal (FEMCA) y de la Junta de Andalucía en Cádiz, partiendo del aparcamiento de Navantia Puerto Real.
  3. 3. Convocatoria de una nueva huelga general del metal para el mes de septiembre, en esta ocasión de 48 horas.

Los trabajadores y sindicalistas de Iz­quierda Revolucionaria de Navantia y su industria auxiliar apoyamos con todas nuestras fuerzas estas propuestas. En un momento en que las direcciones de CCOO y UGT acaban de firmar con la CEOE un miserable acuerdo salarial con el único objetivo de garantizar una paz social insostenible, la lucha de los trabajadores gaditanos pone el dedo en la llaga e interpela directamente a una burocracia sindical que ha perdido el pulso de la calle: si vuelven a situarse contra la lucha y los trabajadores, los desbordaremos nuevamente.

El ambiente de rabia e indignación va en aumento. No hay más que ver la huelga espontánea en Airbus Puerto Real contra el despido de un trabajador con más de 30 años de antigüedad por sus bajas médicas, y el de 14 compañeros de ETTs que deberían pasar a plantilla. ¡Estos son los métodos de clase: si nos tocan a uno, respondemos todos!

De cara a la huelga de septiembre hay que llamar a la participación y coordinación de otros sectores en lucha: pensionistas, mujeres trabajadoras, estudiantes..., que seguro responderán favorablemente y con entusiasmo. Y tenemos que dar otro paso fundamental: convocar a los compañeros de las auxiliares y de la propia Navantia en Ferrol y Cartagena, donde las condiciones laborales son igual de deplorables que en Cádiz. Desde la CPM y la Confluencia Sindical de la Bahía hay que dirigirse a los sindicatos de Navantia en estas zonas para que se sumen a la batalla, y si las cúpulas se oponen a esta invitación apoyarnos en los delegados y afiliados combativos para que las plantillas participen en la primera línea de la movilización, igual que ocurrió el 13 de junio en Cádiz.

La experiencia práctica para miles de trabajadores es cada vez más evidente: necesitamos un sindicalismo combativo, de clase, democrático y asambleario, que tenga una clara orientación revolucionaria contra el sistema capitalista. Sólo así evitaremos la burocracia y el arribismo, y seremos capaces de luchar consecuentemente contra los recortes sociales, la precariedad y el desempleo masivo.

¡Ni un paso atrás!

¡Esta lucha la vamos a ganar!

¡Únete a Izquierda Revolucionaria para hacer más fuerte la lucha obrera!

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Antonio Muñoz  y  Xaquín García Sinde son sindicalistas del sector naval y militantes de Izquierda Revolucionaria (Cádiz/Ferrol)


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