El segundo día de la huelga convocada por el Comité de Empresa del centro logístico de Amazon en San Fernando de Henares (Madrid) para los días 16, 17 y 18 de julio ha estado marcado por la brutal intervención de la policía que, sin motivo alguno, cargó contra los trabajadores concentrados a las puertas de la empresa. Tres trabajadores resultaron heridos y requirieron asistencia hospitalaria, y dos, uno de los heridos y otro trabajador, fueron detenidos bajo cargos de desobediencia y atentado a la autoridad.

Esta huelga coincide con el Prime Day de Amazon, las 36 horas en las que la compañía de Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, realiza una jornada de rebajas y ofertas que incrementan de forma espectacular sus ventas y que por ello necesitan que sus centros logísticos operen al total de su capacidad. Para evitar los efectos de la huelga, Amazon ha recurrido a todas las medidas a su alcance y ha conseguido que el nuevo delegado del Gobierno en Madrid, el “socialista” José Manuel Rodríguez Uribes, hiciese intervenir a las fuerzas antidisturbios en un claro intento de romper la huelga. Es un serio aviso a la clase trabajadora de lo que podemos esperar del gobierno de Pedro Sánchez que, a pesar de su palabrería progresista, defienden los intereses del gran capital, al igual que en su momento lo hizo Felipe González.

Desde Izquierda Revolucionaria queremos manifestar nuestro total apoyo y solidaridad con los trabajadores de Amazon España y nuestra tajante condena a la brutal agresión policial de la que han sido víctimas. A lo largo de todo el mundo, Amazon aplasta los derechos de los trabajadores y hace prevalecer sus intereses a cualquier precio. La inmensa fortuna de Jeff Bezos, fundador de Amazon, se ha amasado con el sudor y la sangre de los trabajadores, con condiciones inhumanas de trabajo, y con la imposición de su voluntad por encima de las decisiones democráticas de las comunidades afectadas.

Un buen ejemplo de esto último es lo que ha ocurrido en Seattle, la ciudad norteamericana dónde se encuentra la sede de Amazon. Una propuesta de nuestros compañeros de Socialist Alternative, la organización hermana de Izquierda Revolucionaria en los Estados Unidos, de gravar a Amazon con un impuesto destinado a construir viviendas sociales asequibles para las familias trabajadoras y compensar al menos parcialmente la subida salvaje del precio de la vivienda provocada por Amazon, fue aprobada por inmensa mayoría por el Ayuntamiento de la ciudad. Nuestra compañera, la concejal marxista Kshama Sawant, realizó durante semanas una intensa campaña entre la población trabajadora de Seattle y consiguió un apoyo entusiasta a esta propuesta.

Pero Jeff Bezos desprecia la voluntad democrática de la mayoría, desprecia a las familias trabajadoras, a las que solo ve como carne para la explotación, y ante una decisión que apenas arañaba ligerísimamente sus multimillonarios beneficios, intervino desde la sombra, y moviendo los hilos de corrupción que su fortuna personal le facilitan, consiguió que los principales medios de comunicación lanzasen una salvaje campaña de ataques contra Kshama Sawant y que finalmente el Ayuntamiento de Seattle revocase el nuevo impuesto.

Razones y desarrollo de la huelga

La causa de la huelga del centro logístico de San Fernando fue la decisión de la empresa de dar por finalizada la vigencia del convenio colectivo de  empresa de Amazon y empezar a aplicar el convenio de logística y paquetería de la Comunidad de Madrid. Este cambio de convenio representa un grave peligro para los trabajadores ya que no solo implica una rebaja salarial considerable, que llega al 20% en algunos conceptos, sino que sustituye la actual clasificación de categorías laborales por una clasificación que abre la posibilidad de rebajar el nivel profesional de casi el 40% de la plantilla.

Ante la gravedad de esta situación la asamblea de trabajadores se mantuvo firme en su exigencia de reestablecer un convenio propio que garantizase la recuperación del poder adquisitivo y que evitase la aparición de situaciones discriminatorias para una parte de la plantilla. Una de las principales armas de las grandes empresas como Amazon es la introducción de diferencias en las condiciones de trabajo de sus empleados, de manera que poco a poco se vaya creando un factor de división entre diversos colectivos de trabajadores, facilitando así las maniobras de la patronal. Los trabajadores de Amazon en San Fernando, y sus representantes sindicales, han sido plenamente conscientes de la intención oculta en las últimas propuestas de la dirección de Amazon y las han rechazado rotundamente.

Esta firmeza de los trabajadores ha puesto nerviosa a Amazon, que ha desplegado todos los medios necesarios para hacer fracasar la huelga. Para Amazon ya no se trata de una cuestión salarial o meramente laboral. Se trata de aplastar lo que consideran un abierto desafío a su autoridad. Acostumbrados a ejercer sin límites su voluntad, Bezos y sus colaboradores no están dispuestos a que un grupo de unos cientos de sus asalariados en uno de sus muchos almacenes se mantenga unido en la firme defensa de sus derechos y no se deje pisotear.

Por ello no solo recurren a la ayuda de las fuerzas represivas del Estado, sino que ponen en juego todos los medios que su poderío económico pone a su alcance. En previsión de los efectos de la huelga, el centro logístico de Amazon en Barcelona fue reforzado con suficiente antelación para poder cubrir los encargos que no pudieran ser atendidos en el centro de San Fernando. Asimismo, almacenes de otros países también fueron reforzados, sobre todo con vistas a que las acciones de protesta convocadas durante el Prime Day en Amazon Alemania y Amazon Polonia pudieran ampliarse o extenderse a otros países.

Pero no solo se reforzaron otros centros logísticos. También en San Fernando Amazon procedió a contratar a cientos de trabajadores de ETTs (empresas de trabajo temporal) para sustituir a los trabajadores en huelga y, sobre todo, para romper su moral y su voluntad de lucha, para tratar de desanimarlos haciendo desfilar ante ellos a otros trabajadores que, empujados por el desempleo y la necesidad, no se sienten con fuerzas suficientes para rechazar un puesto de esquirol.

Algunas lecciones de esta lucha

La lucha de los trabajadores de Amazon San Fernando se mantiene firme. A pesar de la represión policial, el claro apoyo social a la huelga y la solidaridad recibida desde otras empresas, comités y organizaciones sindicales, vecinales, políticas, etc. ha reforzado a los trabajadores y les da ánimo para continuar la lucha. La dimensión internacional del conflicto y la creciente indignación de la clase trabajadora de todo el mundo frente a los atropellos de Bezos y Amazon, refuerzan las condiciones para que el resultado de esta huelga sea una victoria rotunda.

Desafortunadamente, la voluntad de luchar, el ánimo resuelto de ganar la batalla, e incluso el apoyo de la población trabajadora no siempre son suficientes para doblegar el poder empresarial.

La utilización trabajadores de ETTs como esquiroles es una advertencia sobre la necesidad de trabajar día a día para conseguir la más completa unidad de nuestra clase, de modo que un ataque a uno sea considerado de forma inmediata como un ataque a todos y sea respondido con toda la fuerza del conjunto de la clase obrera

Pero la unidad de la clase obrera no es una cuestión retórica, ni un recurso sentimental. La unidad de la clase obrera solo puede construirse, y así lo demuestra la experiencia de los doscientos años de historia del movimiento obrero, mediante la lucha por unas reivindicaciones y un programa que beneficien al conjunto de los trabajadores, sin dejar a nadie atrás.

Por ello es necesario plantearse las siguientes preguntas: ¿Ha ayudado la política de pacto social a toda costa de las direcciones de CCOO y UGT a reforzar la unidad de la clase trabajadora? ¿Ha ayudado la aceptación en convenio de dobles escalas salariales en multitud de empresas? ¿Ha ayudado la firma por parte de CCOO y UGT de Acuerdos de Negociación Colectiva que lejos de garantizar unas condiciones de mejora mínimas para todos los asalariados fragmenta la negociación colectiva en innumerables negociaciones de sector o empresa que debilitan la posición de los trabajadores? ¿Ha ayudado a la unidad de la clase obrera la aceptación sin lucha de cientos o miles de EREs que han costado el puesto de trabajo a cerca de dos millones de trabajadores? ¿Ayuda algo a la unidad y solidaridad de los trabajadores la postura de desprecio de los dirigentes de CCOO y UGT frente a la lucha de los sectores más precarizados y más explotados, como acaba de ocurrir en la huelga de los trabajadores de subcontratas de los astilleros de Cádiz?.

Desde Izquierda Revolucionaria creemos que la respuesta a todas estas preguntas es un rotundo NO. A pesar de la combatividad que han demostrado y siguen demostrando miles de delegados y afiliados de CCOO y UGT, las decisiones de sus dirigentes en las últimas cuatro décadas solo han servido para debilitar y empobrecer a los trabajadores, enriquecer a los empresarios y agrandar la desigualdad social hasta niveles absolutamente escandalosos.

Incluso en el caso de Amazon España ¿hubiera sido posible el ataque de la empresa si el convenio de logística y paquetería de la Comunidad de Madrid que Amazon quiere imponer a sus trabajadores hubiera sido peleado por CCOO y UGT, en lugar de haber aceptado mansamente a principio de este año la prórroga del convenio de 2017 que, como están comprobando en carne propia los trabajadores de Amazon España, es un convenio regresivo y profundamente lesivo para las plantillas?

Desde Izquierda Revolucionaria y desde el Comité por una Internacional de los Trabajadores vamos a realizar todos los esfuerzos a nuestro alcance para difundir internacionalmente la lucha de los trabajadores de Amazon España y para ayudarles a conseguir una rotunda victoria.

Pero al mismo tiempo planteamos a la clase trabajadora la necesidad de dar un giro radical a la política sindical aplicada por CCOO y UGT. Prepararse ante nuevos ataques empresariales necesita de forma vital una estrategia sindical que construya día a día la unidad de los trabajadores, que extienda, refuerce y unifique las luchas y que nos haga más fuertes frente a un poder empresarial que traspasa fronteras y pone bajo sus órdenes a los grandes medios de comunicación e incluso a Estados enteros con todas sus instituciones políticas, judiciales, etc.

En tiempos de crisis profunda del sistema capitalista, una crisis que pone en riesgo no solo los derechos y las condiciones de vida de miles de millones de personas, sino incluso el planeta entero, el único camino para construir la estrategia de lucha sindical que necesitamos pasa por un programa de transformación socialista de la sociedad, que ponga los inmensos recursos generados por nuestro trabajo al servicio del bienestar de todos y no al servicio de los intereses de una ínfima minoría de milmillonarios.


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