En enero de 2014 Salvador fue condenado en un juicio a pagar 158 euros por la rotura del cable de la validadora de billetes de un autobús, en el curso de una jornada de huelga. Incluso dando por cierta la versión de la empresa, lo que en todo caso muestra esa sentencia es la levedad del supuesto daño.
Sin embargo, el jueves 5 de febrero, es decir, un año después de esa sentencia ¡y 32 meses después del presunto corte del cable!, la empresa le comunica sorpresivamente su despido, a fecha de ese mismo día. La incoherencia entre la gravedad del incidente y el despido deja bien a las claras que la empresa, en plena negociación colectiva, pretende mostrar fuerza e intimidar a toda la plantilla.

La lucha por la readmisión debe ser contundente

A petición del sindicato TUC, en el que participa el compañero, se reunió el comité de empresa. Las únicas medidas concretas decididas, más allá de ofrecer el abogado del comité, han sido pedir una reunión de todos los sindicatos con el gerente, Andrés Bernabé, y solicitar entrevistarse con los grupos de oposición en el Ayuntamiento. Para más tarde, y sin concretar, se reservan, supuestamente, medidas de presión directa, y una asamblea para aprobarlas.
El comité debe hacer mucho más si pretende parar esta represalia sindical y, además, transmitir fuerza y no debilidad a la plantilla (en medio del actual conflicto colectivo). Lo primero iniciar una campaña de solidaridad, dentro y fuera de la empresa denunciando esta cacicada y exigiendo a la dirección de la EMT la readmisión inmediata en su puesto de trabajo de Salvador Escrich. La asamblea es urgente y las medidas de presión (concentraciones, manifestaciones y huelga) deben organizarse inmediatamente (combinándose en el tiempo con las medidas decididas) para ser efectivas. La concentración de trabajadores del taller de Sant Isidro a mediados de febrero, es un buen ejemplo de que por parte de los trabajadores de la EMT hay disposición a defenderse de los ataques y de la represión sindical más descarada. Lejos de ser motivo de recriminaciones entre sindicatos, debería ser un ejemplo a seguir y profundizar.
Por otra parte, es necesario explicar la relación entre este despido y el conflicto colectivo actual. La empresa quiere amedrentar a la plantilla e imponer su regresiva propuesta de convenio. Por eso la lucha por la readmisión de Salvador y por un convenio digno es la misma.


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