La represión contra las luchas sociales en Irlanda

El gobierno de derechas y el Estado irlandés han lanzado un ataque brutal contra el gran movimiento de resistencia a la decisión de gravar con unas tasas salvajes un bien tan imprescindible como el agua. La lucha contra esta medida, que formaba parte del plan de austeridad de la troika, consiguió una gran victoria después de multitudinarias manifestaciones y numerosas acciones de protesta, y de un boicot masivo al pago que secundó más del 70% de la población.

Ahora, el gobierno y la burguesía irlandesa quieren dar una lección al movimiento enjuiciando a 17 activistas, incluidos Paul Murphy —diputado marxista en el parlamento irlandés por la Anti Austerity Alliance (AAA) y miembro del Socialist Party— y dos concejales del ayuntamiento de Dublín, también de la AAA y del SP. Para conocer más sobre este ataque y la enorme campaña de solidaridad internacional realizada para impedir el encarcelamiento de estos compañeros, entrevistamos a Paul Murphy.

EL MILITANTE.- Izquierda Revolucionaria está participando de manera activa en la campaña de solidaridad #JobstownNotGuilty. ¿Puedes explicarnos en qué contexto se da esta importante lucha contra la criminalización de las protestas sociales?

Paul Murphy.- El derecho a la protesta social está bajo ataque en Irlanda porque ha sido utilizado de manera efectiva por la clase trabajadora en los últimos dos años. El gobierno y todo el establishment político han sufrido una derrota humillante en su intento de imponer unas tasas salvajes al consumo de agua, que era parte de las medidas de austeridad y preparaba el terreno para la privatización del agua.

Este movimiento contra las tasas irrumpió en las calles el 11 de octubre de 2014 con una manifestación de 100.000 personas en Dublín. Ese mismo día fui elegido diputado de la Alianza Anti Austeridad en unas elecciones en el suroeste de Dublín donde el Sinn Féin esperaba ganar con facilidad. Ganamos debido a nuestra oposición y nuestro llamamiento a la desobediencia civil de masas y a no pagar las tasas del agua.

La lucha se convirtió en el movimiento social de protesta más grande en décadas, con más de 150.000 personas manifestándose tres semanas más tarde y una serie de movilizaciones masivas en los dos años siguientes. Las comunidades de todo Irlanda se organizaron formando grupos locales y gracias a la acción de la población se paralizó la instalación de contadores de agua. Extendimos y popularizamos el llamamiento al boicot, en contra de la opinión de muchos dirigentes sindicales y del Sinn Féin. La táctica fue apoyada por la población y ¡un increíble 73% de las personas se negaron a pagar la factura!

El 15 de noviembre de 2014, un mes después de la victoria electoral, la líder laborista y viceprimera ministra, Joan Burton, visitó un barrio obrero llamado Jobstown. Se encontró con una protesta espontánea, más de 500 personas que se sentían traicionadas por el Partido Laborista responsable de la implantación de una serie de crueles medidas de austeridad. La sentada y la lentitud de la protesta retrasaron su automóvil durante unas dos horas y media.

Esta protesta encerraba todo lo que temía la clase dominante: una zona que antes apoyaba al Partido Laborista tenía la temeridad de realizar una protesta espontánea contra la líder laborista y viceprimera ministra. Así que se tomó la decisión de iniciar una investigación por “falso secuestro” y se impusieron cargos judiciales.

El objetivo era dar una lección a la población a través de la cruda represión. Los juicios #JobstownNotGuilty son en parte un castigo por el “crimen” de obligar al establishment a retirar las tasas del agua, pero también una advertencia ante el miedo de la clase dominante en Irlanda de nuevos movimientos sociales, el ascenso de la izquierda y la posibilidad de más victorias de la clase obrera.

EM.- ¿Cuáles son los siguientes pasos de la campaña?

PM.- El 23 de marzo se realizó un día de acción internacional, con protestas en más de 30 embajadas y consulados irlandeses de todo el mundo. Cerca de 100 parlamentarios en Europa y otros continentes han firmado una carta para defender el derecho de protesta. Estas acciones son vitales para despertar la conciencia ante los amenazados por la justicia y dar confianza a los inculpados para que sepan que no están solos.

En Irlanda estamos preparando una Asamblea por la Justicia para el 1 de abril con una serie de oradores importantes. Será el punto de partida de una campaña masiva hasta el inicio del primer juicio, que será el 24 de abril. Continuaremos recabando apoyo de sindicalistas y otros activistas, y el 8 de abril está programada otra movilización contra las tasas del agua y garantizaremos que la campaña #JobstownNotGuilty ocupe un lugar destacado. Para el siguiente juicio, que se celebrará el sábado 6 de mayo, estamos planificando una manifestación estatal en Dublín.

Al mismo tiempo preparamos nuestra defensa legal. Nuestro objetivo es dar la vuelta al caso de la fiscalía y someter a juicio al Partido Laborista, la austeridad y la represión estatal, y con ello convencer al jurado de la necesidad de defender nuestros derechos democráticos. Comprendemos que no hay garantía de victoria ante el tribunal, pero si organizamos una campaña masiva el derecho a protestar se puede defender y el tribunal puede ser un punto significativo para desarrollar la conciencia sobre el papel y el funcionamiento del Estado capitalista.

EM.- El Socialist Party en Irlanda es un ejemplo de la influencia de masas de la izquierda revolucionaria. ¿Qué perspectiva tiene el SP para el próximo período? ¿Qué programa defendéis?

PM.- En todo el mundo el establishment político está en una situación de crisis a raíz de las políticas de austeridad que han aplicado en estos años. En Irlanda no sólo el establishment político se enfrenta a esa crisis, también las instituciones clave en las que históricamente se ha basado el capitalismo. Sucede igual con los dos partidos de derechas tradicionales que sólo consiguen aproximadamente un 50% de los votos comparado con el 80% del pasado. La Iglesia católica, que continúa controlando la educación, también se enfrenta a una nueva crisis tras los horribles descubrimientos de tumbas de niños en hogares para ‘madres solteras’ que ellos dirigían. Las fuerzas policiales también están cuestionadas por denuncias de corrupción.

Todo esto es ilustrativo del rápido e inmenso cambio que se está produciendo. El éxito de la lucha contra las tasas del agua abrió la puerta a otra serie de movilizaciones significativas. Un número cada vez mayor de trabajadores, tanto en el sector privado como público, protagonizan conflictos por la defensa de sus salarios y condiciones laborales. El movimiento a favor del aborto continúa creciendo con manifestaciones de un tamaño sin precedentes, como ocurrió el día internacional de la mujer trabajadora. En todas estas cuestiones, los capitalistas y sus representantes políticos intentan retrasar y evitar hacer concesiones significativas.

Esto crea un espacio cada vez mayor para el crecimiento de la izquierda revolucionaria. El Sinn Féin, que intenta presentarse en el sur de Irlanda como defensor de la antiausteridad, al mismo tiempo, en Irlanda del Norte está girando cada vez más a la derecha. El potencial para la formación de una fuerza de izquierdas de masas se puede ver en el impacto que han tenido los 6 parlamentarios de Solidarity (nuevo nombre de AAA). El Socialist Party, trabajando como parte de Solidarity, seguirá luchando para unir a los diferentes movimientos sociales, utilizando la plataforma de los Juicios de Jobstown y su impacto político para dar un paso adelante significativo hacia un partido de izquierda de masas, con un programa socialista, revolucionario e internacionalista.

 


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