Mélenchon se ha convertido en la diana de los ataques de todos los periodistas al servicio del sistema. ¿La razón? Porque propone defendernos a los más humildes: aumento de los salarios, de las pensiones, reducción de la jornada laboral, inversión pública para crear cientos de miles de empleos. Defiende una política económica respetuosa con la naturaleza y los seres humanos, algo indispensable si queremos proteger nuestro planeta.

Por otro lado está la propuesta de Fillón y sus negocios, los empleos ficticios de su familia pagados con dinero público, su promesa de destruir 500.000 empleos públicos, reducir los impuestos a los ricos y aumentar el IVA, castigando a los trabajadores y las personas más humildes.

Y qué decir de Macron, ex - ministro de economía de Hollande con el siguiente historial: más de 1,5 millones de parados en cinco años, el aumento continuado de las fortunas de los más ricos mientras 9 millones de personas viven en la pobreza. También promete acabar con centenares de miles de empleos públicos.

¡Rebelémonos! Acabemos con la dictadura de los super-ricos. ¡Votemos a Mélenchon!

Fillon y Macron hablan de hacer “sacrificios” pero nunca a los ricos. Los sacrificios siempre son para los más humildes y a costa de aumentar constantemente los impuestos a la clase media. Con respecto a Le Pen, sus consignas son siempre contra los “inmigrantes” o contra los musulmanes. Ella, evidentemente, nunca dedica una sola palabra contra los ricos y los capitalistas, aunque sean éstos quienes cierran las fábricas y sobreexplotan a los trabajadores para aumentar sus beneficios. Dice que está contra el sistema pero todos los dirigentes de su partido, el Frente Nacional, ¡acumulan al mismo tiempo dos cargos públicos! Su racismo no busca otra cosa que dividirnos y así debilitar nuestra lucha contra este sistema.

Ninguno de estos tres quiere atacar las causas reales de nuestros problemas. Por ejemplo, los 75 millones de euros de beneficios que alcanzaron las 40 primeras empresas francesas en 2016. Este dinero sería más que suficiente para crear empleos y para tener servicios públicos (sanidad, educación…) gratuitos y de calidad para todo el mundo.

Le Pen, Fillon, Macron ¡Tenemos que librarnos de los tres!

Decenas de miles de personas están participando en los mítines de campaña de Mélenchon. Después de todos estos años sufriendo los ataques a las pensiones, a la educación y a servicios públicos como la sanidad (destrucción de 22.000 puestos de trabajo desde 2015), de sufrir la Ley El Khomri - una auténtica contrarreforma laboral - y de ver cómo los salarios bajaban y bajaban mientras los ricos son cada vez más ricos, ahora tenemos la posibilidad de decir ¡Se acabó! Somos ya millones de personas quienes vemos y padecemos estas políticas y esto nos puede permitir cambiarlo todo.

Tras la lucha contra la ley “trabajo” se ha puesto en marcha un gran movimiento con centenares de luchas y huelgas que se están desarrollando ahora mismo ¡no nos dejaremos pisotear! El voto a Mélenchon podría permitir que pasara a la segunda vuelta y todo esto muestra el potencial que existe entre los trabajadores y la juventud, de los sectores más populares para unir sus fuerzas y frenar las políticas antisociales.

Desde Gauche Révolutionnaire hacemos campaña para votar a Mélechon

Mientras que perviva este sistema y su dictadura de los grandes capitales seguiremos sufriendo el desempleo, los bajos salarios, a los políticos corruptos estilo Fillon que seguirán exigiéndonos sacrificios. Al tiempo que apoyamos a Mélenchon, pensamos que es necesario atacar la raíz misma de estos problemas luchando contra el capitalismo.

Nosotros defendemos la nacionalización de las grandes multinacionales y de las principales palancas de la economía (aseguradoras, bancos etc.,) para así poder organizar la economía de forma democrática bajo el control de los trabajadores y el conjunto de la población en función de las necesidades sociales existentes. Hacemos un llamamiento a unirse Gauche Révolutionnaire en esta lucha por el socialismo democrático. Pase o no Mélenchon a la segunda vuelta, será necesario continuar la movilización y organizarnos para luchar.

Necesitamos una fuerza política propia, un nuevo partido democrático, capaz de aglutinar a decenas de miles de trabajadores y jóvenes para organizar la lucha contra los verdaderos parásitos: la clase a la que pertenecen los capitalistas con sus bancos, sus millonarios y sus grandes accionistas. La candidatura de Mélenchon ha servido para hacer confluir a millones de personas, ¡pero habrá que continuar!

El 23 de abril es la elección: o las políticas al servicio de los ricos y los grandes capitalistas defendidas por Fillon –Le Pen – Macron, o una política al servicio de los jóvenes, los trabajadores y la mayoría social como defiende Mélenchon.

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