¡Salvar la revolución exige acabar con el capitalismo y la burocracia!

¡Todo el poder político y económico a los trabajadores ya!

La marcha del 1 de septiembre fue planteada por la MUD como una medición de fuerzas para ver si estaban en condiciones de lanzar ya el asalto a Miraflores. Pese a toda la propaganda hablando de “toma de Caracas”, “un millón de manifestantes”, etc. igualaron algunas de sus marchas más concurridas (como la de 2014 anterior a la “guarimba”) pero no han logrado dar el salto cualitativo que esperaban.

La MUD no consigue sus objetivos pero la ofensiva contrarrevolucionaria sigue en marcha

Su principal problema es que siguen sin conseguir que el incremento de la abstención, e incluso del apoyo electoral a la MUD en zonas populares que lograron el 6D, se convierta en una incorporación significativa de sectores populares (menos aún de clase obrera) a sus movilizaciones de calle. Estas siguen reuniendo fundamentalmente capas medias. Ello dificulta su estrategia que, como hemos explicado, utiliza el revocatorio como excusa para provocar un nivel de presión en la calle que fuerce – por las urnas o mediante un golpe- un cambio de gobierno para, una vez llegados a Miraflores, aplicar políticas como las de Macri (Argentina) o Temer (Brasil).

Estas dificultades de la contrarrevolución se reflejaron en la respuesta de uno de sus dirigentes, Freddy Guevara (Voluntad Popular) a partidarios que exigían incendiar las calles: “No hay gente suficiente”. El origen, intereses de clase y programa de la MUD, profundamente reaccionarios, hacen que, al menos por el momento, no sean capaces conectar con amplios sectores de las masas obreras y populares descontentos y movilizarlos.

Al mismo tiempo, aunque existe gran malestar con la quinta columna que sabotea la revolución desde dentro (y también crece la inquietud y decepción con toda una serie de medidas capitalistas que está aplicando el gobierno) sectores muy importantes de la clase obrera y el pueblo seguimos dispuestos a movilizarnos para cerrar el paso a la contrarrevolución y defender el legado revolucionario de Chávez.

La marcha del 1Sen apoyo al gobierno movilizó mucha más gente que el cierre de campaña de las legislativas del 6 de diciembre. Esto mostró que existe la fuerza potencial para recuperar el rumbo de Chávez y derrotar a los contrarrevolucionarios. También evidenció que el nivel de participación sigue muy lejos de las grandes marchas de otros momentos del proceso revolucionario. No sólo los cierres de campaña de Chávez en 2006 y 2012, también el de Maduro en 2013 (antes de derrotar a Capriles) fueron mucho más masivos y entusiastas.

¡Revolución dentro de la revolución! ¡Todo el poder a los trabajadores para aplicar políticas socialistas, no capitalistas!

¿Por qué cuando la revolución enfrenta la peor ofensiva contrarrevolucionaria en estos 18 años, los niveles de movilización estén muy por debajo de otros momentos? La causa es que las políticas que se están aplicando desde el gobierno no son las que los trabajadores necesitamos y esperamos. No es una política revolucionaria ocultar las críticas que hay en las bases revolucionarias. No fue nunca la actitud de Chávez. La búsqueda de alianzas con los empresarios, la aceptación de subidas de precios, la política de la burocracia del Ministerio de Trabajo de paralizar la creación de sindicatos y dar carta blanca a los empresarios, los despidos, corruptelas y ataques a los trabajadores por parte de la burocracia del estado (despido de 4000 trabajadores en RABSA, amenazas y despidos en otras empresas públicas y privadas,…) la negativa a aceptar las reivindicaciones y propuestas de los trabajadores revolucionarios (control obrero, medidas socialistas,…) están aumentando el malestar y desánimo. El resultado sólo puede ser llevar la revolución al desastre.

Sólo hay un modo de recuperar la moral y movilización de las masas y salvar la revolución: haciendo una verdadera “revolución dentro de la revolución” que ponga todo el poder político y económico en manos de los trabajadores y el pueblo para defender el legado revolucionario de Chávez y complementar éste con toda una serie de medidas socialistas que acaben de una vez por todas con el capitalismo y la burocracia:

-Subidas salariales por encima de la inflación, primando cada vez más la parte del salario que contabiliza para las prestaciones sociales sobre los cesta-ticket

--¡Ni un dólar a la burguesía! Derrotar la especulación y saboteo de los empresarios nacionalizando bajo administración directa de los trabajadores y el pueblo los bancos, la tierra y las principales empresas

-Monopolio estatal del comercio exterior, igualmente gestionado por los trabajadores y las comunidades, para garantizar la distribución de productos a precios justos al conjunto de la población, evitando corruptelas y discriminaciones que puedan enfrentar pueblo con pueblo

-Planificación democrática de la economía y sustitución del actual estado capitalista por un estado revolucionario basado en delegados elegibles y revocables por asambleas obreras y populares y donde ningún dirigente cobre más que un trabajador calificado.


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