Macri quiere acabar con la Memoria Histórica

El gobierno de Macri expresó desde el primer día la cara más bárbara y brutal del capitalismo. Sin contemplaciones y en una ofensiva brutal ha ido desmontando todos los avances conseguidos por años de lucha y movilización por las masas argentinas, atacando entre otros los derechos democráticos más básicos. Comenzó por los medios de comunicación, se continuó con el nombramiento a dedo de jueces en puestos fundamentales para acallar cualquier tipo de oposición y poder desatar una represión sin precedentes. Y luego se detuvo a Milagro Sala, primera presa política de Mauricio Macri, que ya lleva detenida 969 días, sin causa ni juicio alguno, y que ha sido torturada y ha sufrido incluso algún atentado contra su vida dentro de la cárcel.

Argentina ha sido uno de los países de América latina que más lejos ha llegado en el enjuiciamiento de sus dictadores y sus torturadores, y en la recuperación de la memoria histórica, algo que ahora Macri también quiere revertir. Un buen ejemplo fue la creación de los Espacios de Memoria, los antiguos centros clandestinos de detención de la dictadura militar, el más importante de los cuales es la antigua ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), dónde decenas de miles de militantes de izquierdas sufrieron espantosas torturas y una muerte atroz.

En el Estado español sabemos valorar con toda justicia la enorme victoria del pueblo argentino al conseguir el juicio y condena de los criminales fascistas y la recuperación de la memoria de aquellos años terribles, honrando y recordando como se merecen a las compañeras y compañeros asesinados por la dictadura militar. Aquí, 43 años después de la muerte del general Franco, los sucesivos gobiernos del PSOE han sido completamente incapaces no ya de enjuiciar a los responsables de los crímenes de la dictadura, sino ni siquiera de recuperar de las fosas comunes a los cientos de miles de asesinados por el fascismo que no tuvieron un entierro digno y cuyas familias siguen sin conocer el paradero de sus restos.

Los antiguos centros establecidos por los militares argentinos de tortura, desaparición y muerte se convirtieron, gracias a una poderosa presión popular, en lugares para la promoción y defensa de los derechos humanos, sociales y políticos. Esta misma presión popular, esta voluntad de resistencia, es la que se ha demostrado en las multitudinarias movilizaciones de los últimos meses, en las impresionantes huelgas generales y, recientemente, en la maravillosa lucha del movimiento feminista argentino en defensa de la legalización del aborto.

El camino andado en estos dos años y medio de macrismo es desolador. A estas alturas nos encontramos con un regreso a una total dependencia respecto al FMI, con un préstamo de 50 mil millones de dólares en condiciones de usura, que hipotecará por muchos años toda la riqueza que genere Argentina. Macri y el FMI están dispuestos a continuar por este camino arruinando al pueblo argentino, desmantelando todo tipo de avance social, de cara a garantizar los beneficios de sus empresarios amigos y de las grandes multinacionales y bancos.

Una de las exigencias del FMI es la reducción del gasto público en 20.000 millones de dólares para el 2021. Esta reducción significa un nuevo recorte en pensiones, en educación, en sanidad y, por supuestísimo, en Memoria.

Un elemento fundamental para tratar de eliminar de raíz la resistencia popular es justamente cercenar la Memoria, comenzando por no contribuir a su presupuesto y por vaciar de contenido los Espacios de Memoria. Por eso han decidido dejar a los trabajadores de estos Espacios sin cobrar sus salarios desde el mes de agosto, y eliminar el presupuesto de los mismos desde el primer trimestre de este año. El escaso dinero recibido hasta agosto apenas ha cubierto el pago de sueldos y no ha permitido continuar las actividades de educación y difusión, objetivo principal de los Espacios de Memoria.

El objetivo es despedir a 10.000 trabajadores del Estado hasta finales de año. En los Espacios de Memoria el objetivo son 94, casi el 50% de su plantilla. Estos trabajadores llevan más de una semana en huelga y movilizándose, dando a conocer este ataque y qué significa. En la propia Argentina ya está en marcha una campaña general de apoyo, pero es fundamental impulsar una campaña a nivel internacional para frenar los planes de este gobierno de enterrar la memoria histórica. Hacemos un llamado de apoyo a la defensa de los centros de la memoria, porque

         ¡LA MEMORIA NO SE DESPIDE!

         ¡MEMORIA, JUSTICIA Y VERDAD!

         ¡Abajo a Macri! ¡Abajo los planes del FMI!


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