¡No a la guerra contra los kurdos!

Declaración conjunta de Sosyalist Alternatif (CIT • Turquía) & Patronsuz Dunya

El régimen de Erdogan ha lanzado una operación militar en Afrin, ciudad kurda en el noroeste de Siria, con el apoyo de la autodenominada oposición socialdemócrata turca, el Partido Republicano del Pueblo (CHP). Las conquistas fruto de la lucha de liberación nacional del pueblo kurdo, hoy presente en un territorio dividido entre Turquía, Iraq, Irán y Siria, están en el punto de mira consecuencia del acuerdo mutuo existente entre los regímenes de estos cuatro países y fuerzas imperialistas como EEUU y Rusia.

Hacemos un llamamiento a todos los trabajadores y a los sindicatos a oponerse a este ataque. Es una guerra contra los kurdos y el motivo detrás de la misma es muy simple: el pueblo kurdo está dividido geográficamente, es oprimido por cuatro países, y le han sido usurpados sus derechos democrático-nacionales más básicos. Cualquier posible avance de los kurdos en cualquiera de estos países implicaría demandas de derechos democráticos y, por tanto, aceleraría el proceso de formación de su conciencia nacional como pueblo en el resto de países. Es este aspecto precisamente el que provoca una preocupación común en el resto de países gobernados por regímenes opresivos. Y por ello no dudan en utilizar cualquier medio, incluida la guerra y las masacres, para acabar con esas conquistas.

Los medios de comunicación, que actúan como un auténtico ministerio de propaganda al servicio de Erdogan, inyectan el racismo en la conciencia de las masas presentando esta campaña militar de ocupación como una operación “contra el terrorismo”. Se trata de una gran mentira, ya que ha sido el propio régimen de Erdogan el que ha alimentado la guerra civil siria y ha apoyado organizaciones terroristas yihadistas como el ISIS, que han causado un auténtico un baño de sangre no sólo en Siria sino en otros países del mundo, no dudando en utilizar dichas organizaciones yihadistas para sus propios fines políticos. El régimen de Erdogan ha llegado a transportar en autobuses a yihadistas desde Turquía a Afrin en esta campaña de ocupación, sin ni siquiera molestarse en ocultarlo. También ha estado en las mesas de negociación con los Regímenes ruso y sirio, primero para tratar la situación en Alepo y después en Idlib, actuando como ‘representante” de las organizaciones terroristas yihadistas, algo que revela con claridad la relación existente entre el régimen de Erdogan y los propios yihadistas.

Por otro lado, el régimen turco utiliza el Estado y los decretos de emergencia para silenciar cualquier voz opositora. Con esta guerra, el régimen de Erdogan trata de crear nuevas oportunidades para afianzarse en el poder, añadiendo al “estado de emergencia” ahora el “estado de guerra”. Esta guerra servirá para intensificar la atmósfera nacionalista dentro del país y así reducir el margen de maniobra de la oposición. El propio CHP (partido kemalista calificado como socialdemócrata) compite en este momento con la ‘Coalición AKP-MHP’ para ver ‘quién es más patriota’.

El enemigo real no es la población de Afrin, sino el régimen de Erdogan que reprime toda reivindicación democrática mediante la fuerza del aparato del estado. Las condiciones de la clase obrera, cuyos hijos son enviados a la guerra, están empeorando. El régimen de Erdogan tratará de utilizar la guerra contra los kurdos para impedir que el descontento de la clase obrera se convierta en una amenaza para su propio régimen. De esta manera será mucho más fácil estigmatizar y perseguir a todos aquellos que defiendan sus derechos, acusándoles de ‘de apoyar al terrorismo’.

Es casi seguro que durante los próximos días seremos testigos de la prohibición de la huelga de los trabajadores metalúrgicos. En un acto público en la ciudad de Kütahya, Erdogan reprendió a los trabajadores subcontratados que exigían contratos indefinidos diciéndoles: “No escucháis las explicaciones, no seguís, no sabéis (…) lo hemos dicho antes en el parlamento, varias veces en las plazas, insistís en no querer comprender…”, y todo mientras anunciaba el comienzo de la campaña de ocupación militar. Esto demuestra la confianza que tiene Erdogan en sí mismo, consecuencia de su poder absoluto sobre el país. Existe el riesgo de que se mantenga esta situación a causa de la guerra y de las divisiones entre la clase trabajadora como resultado del racismo, del nacionalismo, del sectarismo y  del chovinismo.

Todos los partidos y medios de comunicación, que en este aspecto coinciden totalmente con el régimen de Erdogan, insisten en que la razón de esta operación militar es la “lucha contra el terrorismo” y evitan utilizar la palabra “kurdo” (incluidos algunos grupos que se autodenominan “socialistas”). Por esta razón han dejado de referirse a Rojava como el “Corredor Kurdo” que se extendía hasta el Mediterráneo para hablar del “Corredor del Terrorismo”. Incluso el ultranacionalista y racista MHP dice “no se puede  pretender que el MHP esté contra los kurdos”, aunque su auténtica  preocupación es la formación de una conciencia nacional en torno a los kurdos.

Los kurdos deben tener el derecho a vivir y determinar su propio destino, junto al resto de pueblos, ya sea en Siria, Iraq, Irán o Turquía. La formación de la conciencia nacional del pueblo kurdo y sus exigencias de derechos democráticos deben convertirse en una preocupación para el conjunto de la clase obrera explotada, ya que es una condición previa para garantizar el éxito de la lucha unitaria de toda clase obrera en Turquía. Por eso es necesario que la clase obrera turca defienda los derechos de los kurdos colectivamente. Solo de esta manera será posible ganar la confianza y el apoyo del pueblo kurdo, y combinar la lucha por los derechos democrático-nacionales con la lucha de clases.

Ni el pueblo kurdo ni la población de Siria son nuestros enemigos. El verdadero enemigo es la dictadura de Erdogan, que protege a empresarios, ladrones, corruptos, asesinos y organizaciones terroristas yihadistas, que nada han dado a los trabajadores y a los oprimidos excepto desempleo, pobreza, explotación, sangre, lágrimas, guerra y muerte. Sólo las víctimas de la dictadura pueden destruirla, las víctimas de este régimen, turcos, kurdos, alevíes, sunís, es decir, las clases trabajadoras y todos los pueblos oprimidos.

El AKP, CHP, MHP y el Partido ÌYÌ, como todos los partidos nacionalistas y chovinistas, están intentando demostrar que los trabajadores y la clase capitalista tienen los mismos intereses bajo el techo de ‘una nación’. Sin embargo, dichos intereses no coinciden sin importa la nacionalidad, etnia o religión de cada uno, sino todo lo contrario. Por eso es necesario un partido obrero que pueda organizar a nuestra propia clase contra los partidos nacionalistas capitalistas. Sólo la unidad de la clase obrera puede detener las guerras, a los imperialistas y a sus colaboradores. Pedimos a todas las organizaciones de la clase trabajadora, en particular a los sindicatos, que se opongan a esta guerra que el Estado turco ha declarado contra los kurdos con la ayuda del imperialismo ruso y norteamericano.

¡No a la ocupación!

¡No participes, di no al ataque contra Afrin!

¡Los sindicatos deben convocar huelga general contra la guerra!

¡Hay que unificar la huelga de los trabajadores metalúrgicos con la lucha contra la guerra!

¡Unidad de clase contra el nacionalismo y el sectarismo!

Frente a la guerra, la explotación, la opresión y la pobreza, ¡por la confederación socialista de Oriente Medio!


¡Hay que parar la guerra contra los kurdos!

Solidaridad con Afrin, solidaridad con el pueblo kurdo

El Gobierno turco está bombardeando a los kurdos en Afrin y ha iniciado una invasión terrestre. Todo esto se produce tras los devastadores ataques de 2016 sobre las zonas kurdas de Turquía, con los que el presidente Erdogan puso fin al llamado “proceso de paz” al tiempo que iniciaba una campaña en Turquía para fomentar el nacionalismo anti-kurdo.

Aviones turcos en 2016 bombardearon por primera vez las bases del ISIS en Siria. Utilizando la excusa proporcionada por Occidente sobre la presunta “guerra contra el terrorismo”, el Estado turco utilizó dichos ataques para encubrir sus bombardeos sobre zonas kurdas. ¡Bombardeaban a las mismas fuerzas kurdas que luchaban contra el ISIS! El Gobierno turco habría preferido la victoria de ISIS antes que la de los kurdos.

Los kurdos son una nación sin estado, divididos entre Iraq, Irán, Siria y Turquía desde el final de la Primera Guerra Mundial debido al acuerdo a que llegaron las potencias imperialistas para repartirse la región.

En medio de la inestabilidad existente desde la guerra de Iraq de 2003, los kurdos han logrado crear zonas autónomas en Iraq y Siria. La lucha contra el ISIS ha generado la posibilidad de romper con las fronteras establecidas por el imperialismo. El resultado de los avances de las Fuerzas de Defensa del Pueblo Kurdo (YPG) en Siria (las milicias del ala de izquierdas del Partido de la Unidad Democrática) ha sido el surgimiento de una zona unificada tanto en el norte de Siria como en Iraq bajo control kurdo. El régimen turco teme los efectos de esta situación en la propia Turquía.

¡Ninguna confianza en las potencias imperialistas!

La lucha de los combatientes kurdos contra el ISIS ha sido heroica. Pero muchas de sus conquistas se han realizado con el apoyo de ataques aéreos de Rusia y EEUU. Tal y como hemos señalado desde el Socialist Party y el CIT en bastantes ocasiones, EEUU y Rusia no son en ningún caso amigos del pueblo kurdo. Utilizarán a los combatientes kurdos cuando convenga a sus intereses y les abandonarán cuando ya no les sean útiles. Tan pronto como el ISIS ha sido derrotado, EEUU y Rusia han permitido a Turquía desplegar su maquinaria de guerra con la esperanza de mantener sus buenas relaciones de amistad con el régimen turco.

Las diferentes potencias imperialistas, tanto EEUU como Rusia, nunca han defendido los intereses del pueblo kurdo. Sólo están interesadas en defender su propio poder y sus intereses económicos, apoyando a las fuerzas kurdas siempre que no interfieran en dichos objetivos. El ejemplo más destacado se produjo en 1991, cuando George Bush padre alentó la insurrección kurda contra Sadam Hussein y después permitió que éste masacrara a los kurdos.

Ni las potencias occidentales ni los regímenes represivos de la región apoyan la a los kurdos en su lucha por la independencia, ya que temen la grave inestabilidad que se generaría, incluyendo la potencial ruptura de Turquía. Las potencias capitalistas regionales están dispuestas a instigar la división nacional y étnica, a enfrentar a un pueblo contra otro, por ejemplo árabes contra kurdos, en defensa de sus propios intereses.

Por un movimiento de resistencia de masas unificado y democrático

Por supuesto, los kurdos tienen derecho a defenderse. El Socialist Party defiende la creación de comités de defensa multiétnicos, democráticos y no sectarios, donde la población juegue un papel activo. Los territorios ahora bajo el control kurdo están poblados tanto por árabes como por turcos, además de los kurdos, y por eso es vital hacer un llamamiento al conjunto de la población para que se organice de forma unificada. Defendiendo el derecho de autodeterminación se podría construir un movimiento que resista los violentos ataques de Turquía y que conecte con los trabajadores y los pobres de toda la región

Es también importante hacer un llamamiento al conjunto de la clase trabajadora en Turquía. En esta situación tan terrible puede parecer algo absurdo, pero un llamamiento de este tipo, con un programa que defienda los derechos democráticos, empleo y vivienda, y que los enormes recursos de la región sean propiedad y estén controlados democráticamente en  beneficio de todos, podría romper con la espiral de miedo y odio. Los trabajadores y los pobres en Turquía no tienen nada que ganar con la continua opresión a los kurdos, algo que sólo fortalece al gobierno y a los empresarios que también explotan y oprimen a los trabajadores turcos. El mayor miedo de los ricos, grandes empresarios y terratenientes, y de sus representantes políticos, es la unidad de los trabajadores kurdos, iraquíes, turcos, sirios e iraníes en un movimiento que pueda desafiar tanto a los gobiernos locales e imperialistas como al propio sistema capitalista.

Apoyamos el derecho de autodeterminación del pueblo kurdo incluidos, si así lo desean, plenos derechos democráticos autónomos, el establecimiento de varios estados independientes o un estado común para todos los kurdos. Una confederación socialista de Oriente Medio permitiría a todos los pueblos decidir libre y democráticamente sobre sus propios destinos.

 

 


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