CHINA

  • Las protestas en Hong Kong duran ya tres meses. A pesar de la presión del régimen chino y la violenta represión policial desatada por el Gobierno de Carrie Lam el movimiento sigue manteniendo todo su vigor y una mayor combatividad.

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    El crecimiento económico de China tiene muchos aspectos en común con el “esquema Ponzi”, esa operación fraudulenta que implica el pago de intereses a los inversores proveniente de su propio dinero invertido o, sobre todo, del dinero de nuevos inversores. Mantener el espejismo es fundamental, si este se difumina, deja de entrar gente al "negocio", y todo se derrumba.

  • Xi Jinping ha sido proclamado el “centro” de la dictadura gobernante china. La decisión, adoptada en octubre en el sexto plenario del Comité Central del PCCh (Partido Comunista Chino), junto con la aprobación de dos documentos que imponen controles estrictos sobre los funcionarios veteranos, generan muchas preguntas sobre la lucha por el poder dentro de la elite gobernante y, especialmente, acerca de la renovación de la dirección el próximo año.


  • El 28 de septiembre la NASA informaba de haber reunido suficientes evidencias de la existencia de agua líquida en Marte. Al día siguiente, el periódico británico The Guardian publicaba con sorna el siguiente titular: “Puede haber agua líquida en Marte pero, ¿hay vida inteligente en la Tierra?” A continuación, hacía un breve pero demoledor repaso al estado del agua en nuestro planeta, donde WWF calcula que se malgasta el 60% del agua destinada a regadío, que a su vez es alrededor del 70% del conjunto de agua dulce aprovechable.

  • La economía mundial ante un nuevo abismo

    La economía capitalista se enfrenta a una perspectiva dramática. Antes del verano, la recuperación de los EEUU daba muestras de debilidad y el estancamiento europeo se profundizaba. Otros indicadores, como la espiral recesiva de los “emergentes”, acompañaban el hundimiento de los precios de las materias primas y el retroceso del comercio mundial. Pero todos esos factores, que por sí solos ya dibujaban oscuros nubarrones en el horizonte, han palidecido ante la caída abrupta de las bolsas chinas y la devaluación del yuan —que han supuesto la pérdida de 5 billones de dólares en las bolsas mundiales en tan sólo cinco semanas—. Todas las alarmas han saltado: ya no se puede ocultar que por los vasos comunicantes de la economía china, la segunda potencia del planeta, se extiende la crisis de sobreproducción.

  • La economía mundial ante un nuevo abismo


    La economía capitalista se enfrenta a una perspectiva dramática. Antes del verano, la recuperación de los EEUU daba muestras de debilidad y el estancamiento europeo se profundizaba. Otros indicadores, como la espiral recesiva de los “emergentes”, acompañaban el hundimiento de los precios de las materias primas y el retroceso del comercio mundial. Pero todos esos factores, que por sí solos ya dibujaban oscuros nubarrones en el horizonte, han palidecido ante la caída abrupta de las bolsas chinas y la devaluación del yuan —que han supuesto la pérdida de 5 billones de dólares en las bolsas mundiales en tan sólo cinco semanas—. Todas las alarmas han saltado: ya no se puede ocultar que por los vasos comunicantes de la economía china, la segunda potencia del planeta, se extiende la crisis de sobreproducción.


  • La actualidad económica se ha visto sacudida este verano por los sucesivos hundimientos de la Bolsa china. Los índices de sus principales plazas han perdido un tercio de su valor: una masa monetaria equivalente a todo la riqueza producida en Alemania durante 2014, 2,9 billones de euros, se ha volatilizado. Este mazazo económico tiene muchas similitudes con septiembre de 2008, cuando el desplome de Lehman Brothers anunciaba algo mucho más dramático que un ajuste de los excesos cometidos por los especuladores financieros. El colapso de las subprime inauguró una era que ha sumido a Europa y Estados Unidos en la fase recesiva más severa de los últimos 70 años.


  • Transcurridos más de siete años desde el estallido de la recesión más profunda desde 1929, los estrategas del capital siguen mostrándose incapaces de garantizar una perspectiva de estabilidad económica y política. Es más, cada vez cobra más viabilidad la posibilidad de que la espiral descendente en la que se encuentra atrapado su sistema se profundice. Las dos potencias más poderosas, China y EEUU, acuciadas por sus problemas domésticos y por la pugna que libran para hacerse con la supremacía mundial, se ven abocadas a recrudecer su enfrentamiento arrastrando tras de sí al resto de los países.


  • Transcurridos más de siete años desde el estallido de la recesión más profunda desde 1929, los estrategas del capital siguen mostrándose incapaces de garantizar una perspectiva de estabilidad económica y política. Es más, cada vez cobra más viabilidad la posibilidad de que la espiral descendente en la que se encuentra atrapado su sistema se profundice. Las dos potencias más poderosas, China y EEUU, acuciadas por sus problemas domésticos y por la pugna que libran para hacerse con la supremacía mundial, se ven abocadas a recrudecer su enfrentamiento arrastrando tras de sí al resto de los países.


  • Desde algunos sectores de la izquierda se propone el modelo chino como un camino a seguir en Cuba o Venezuela. Según, sería un tipo especial de socialismo que no exigiría expropiar a los capitalistas sino todo lo contrario, aliarse con ellos. Pero, Si analizamos desde un punto de vista clasista y revolucionario, el modelo chino, llegaremos a conclusiones muy diferentes.


  • Todo tiene dimensiones espectaculares en China. Su población, su industria, su crecimiento económico, sus exportaciones, sus ciudades… Y sus huelgas, también. Así lo demuestra la huelga indefinida de los trabajadores de la empresa de capital taiwanés Yue Yuen Industrial Holdings Ltd., fabricante de calzado para Nike, Adidas, Timberland, Reebok, Asics y New Balance.

    Esta compañía, situada en el municipio de Dongguan Gaobu, cuenta con diez factorías que ocupan una superficie de 1,4 millones de metros cuadrados (equivalente a 230 estadios de fútbol) y facturó 5.500 millones de euros en 2013. También es relevante su ubicación en la provincia de Guangdong, epicentro del poderío económico del país, donde se produce la quinta parte de las exportaciones de China. Pero, aún hay otro factor que ayuda a comprender la trascendencia de esta huelga y, sobre todo, las perspectivas que abre en la lucha de clases del gigante asiático. La plantilla está integrada por campesinos que abandonaron sus pueblos al calor del desarrollo industrial de las últimas décadas.