CHINA


  • La actualidad económica se ha visto sacudida este verano por los sucesivos hundimientos de la Bolsa china. Los índices de sus principales plazas han perdido un tercio de su valor: una masa monetaria equivalente a todo la riqueza producida en Alemania durante 2014, 2,9 billones de euros, se ha volatilizado. Este mazazo económico tiene muchas similitudes con septiembre de 2008, cuando el desplome de Lehman Brothers anunciaba algo mucho más dramático que un ajuste de los excesos cometidos por los especuladores financieros. El colapso de las subprime inauguró una era que ha sumido a Europa y Estados Unidos en la fase recesiva más severa de los últimos 70 años.


  • Desde algunos sectores de la izquierda se propone el modelo chino como un camino a seguir en Cuba o Venezuela. Según, sería un tipo especial de socialismo que no exigiría expropiar a los capitalistas sino todo lo contrario, aliarse con ellos. Pero, Si analizamos desde un punto de vista clasista y revolucionario, el modelo chino, llegaremos a conclusiones muy diferentes.

  • Xi Jinping ha sido proclamado el “centro” de la dictadura gobernante china. La decisión, adoptada en octubre en el sexto plenario del Comité Central del PCCh (Partido Comunista Chino), junto con la aprobación de dos documentos que imponen controles estrictos sobre los funcionarios veteranos, generan muchas preguntas sobre la lucha por el poder dentro de la elite gobernante y, especialmente, acerca de la renovación de la dirección el próximo año.


  • Transcurridos más de siete años desde el estallido de la recesión más profunda desde 1929, los estrategas del capital siguen mostrándose incapaces de garantizar una perspectiva de estabilidad económica y política. Es más, cada vez cobra más viabilidad la posibilidad de que la espiral descendente en la que se encuentra atrapado su sistema se profundice. Las dos potencias más poderosas, China y EEUU, acuciadas por sus problemas domésticos y por la pugna que libran para hacerse con la supremacía mundial, se ven abocadas a recrudecer su enfrentamiento arrastrando tras de sí al resto de los países.


  • Transcurridos más de siete años desde el estallido de la recesión más profunda desde 1929, los estrategas del capital siguen mostrándose incapaces de garantizar una perspectiva de estabilidad económica y política. Es más, cada vez cobra más viabilidad la posibilidad de que la espiral descendente en la que se encuentra atrapado su sistema se profundice. Las dos potencias más poderosas, China y EEUU, acuciadas por sus problemas domésticos y por la pugna que libran para hacerse con la supremacía mundial, se ven abocadas a recrudecer su enfrentamiento arrastrando tras de sí al resto de los países.

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    El crecimiento económico de China tiene muchos aspectos en común con el “esquema Ponzi”, esa operación fraudulenta que implica el pago de intereses a los inversores proveniente de su propio dinero invertido o, sobre todo, del dinero de nuevos inversores. Mantener el espejismo es fundamental, si este se difumina, deja de entrar gente al "negocio", y todo se derrumba.

  • Las protestas en Hong Kong duran ya tres meses. A pesar de la presión del régimen chino y la violenta represión policial desatada por el Gobierno de Carrie Lam el movimiento sigue manteniendo todo su vigor y una mayor combatividad.

  • hong kong carrusel