Por una huelga general del sector naval en todo el Estado en demanda de carga de trabajo

Para el sector naval, la actual crisis está siendo mucho más profunda y dolorosa que las vividas en décadas precedentes. Esas crisis periódicas vinculadas a los ciclos comerciales no amenazaron de forma tan grave a miles de familias en las zonas que viven por y para la construcción naval, como ahora está sucediendo. Cádiz, Vigo o Ferrol se encuentran sin prácticamente trabajo y, lo que es peor, sin perspectiva de tenerlo. El anuncio del PP del maná de PEMEX (Petróleos Mexicanos) está por ver en qué va a quedar.

Para la burguesía y la derecha, el problema es claro: las condiciones salariales y los derechos conquistados por los trabajadores convierten nuestros productos en poco competitivos frente a los asiáticos (especialmente los chinos). Esto no es nada nuevo, no es específico del sector naval, es la acusación que contra el conjunto de la clase obrera europea lanzan las diferentes burguesías. De hecho, en marzo de este año, Juan Roig (propietario de Mercadona) dijo que si queremos tener trabajo como en China tenemos que trabajar como chinos, en referencia a las condiciones laborales de esclavitud practicadas por la burguesía china.

La burguesía española siempre ha sido una burguesía rentista y parasitaria, poco dada a la inversión productiva y a la innovación técnica. Su forma de competir siempre ha consistido en aumentar la explotación de sus trabajadores. De hecho, durante décadas no solo no hizo nada por reducir el diferencial tecnológico que nos separa de Europa, sino que ha contribuido a aumentarlo, llegando a la actual situación en que no podemos ni competir en el coste de la mano de obra (afortunadamente para nosotros) con países como China, ni competir en tecnología con países punteros como Noruega.

Pero no solo no invierten para modernizar los astilleros, dificultando mucho su viabilidad futura, sino que contribuyen a la desaparición inmediata de los mismos al no adoptar medidas que permitan aliviar la grave situación en que se encuentra el sector. El juicio del Prestige, actualmente en marcha, sirve de recordatorio de las carencias que sigue habiendo en el terreno de la seguridad marítima, de la lucha contra la contaminación, etc. Sólo la eliminación de la chatarra flotante que navega por los mares del planeta reportaría una actividad de construcción naval enorme, si las decisiones se tomasen pensando en el bienestar de la mayoría de la sociedad y en el medio ambiente.

La dureza con que se trata a los trabajadores del sector naval es coherente con la política general del gobierno del PP, encaminada a desmantelar el estado de bienestar (sanidad, educación, reforma laboral…), y contrasta con la bondad con que tratan a los poderosos. Esto no es consecuencia de un gobierno malo, sino de un gobierno que defiende los intereses de los grandes capitalistas. Y estos no tienen la menor intención de salir de la crisis, sino que su objetivo es transferir riqueza desde los bolsillos de los trabajadores a los suyos de manera ilimitada. Solo cuando sientan que pueden perderlo todo se detendrán.

Por este motivo, la lucha en demanda de carga de trabajo para el sector naval no debe aislarse de la lucha general por expulsar al gobierno del PP e imponer un gobierno que defienda nuestros intereses como clase, sino que debe contribuir a fortalecerla. No existe salida para una fábrica o una comarca aisladas, ni siquiera para un sector, porque los ataques que sufrimos no se derivan de ser trabajadores del naval, ni mucho menos del naval de una zona concreta, sino del hecho de ser trabajadores. Por esto no podemos seguir luchando cada uno por nuestra cuenta, con reivindicaciones locales y viendo a los compañeros de otra zona como el enemigo. El enemigo es el capital, ellos son los responsables de esta situación. Es necesario unificar la lucha de todo el sector naval a nivel estatal en demanda de carga de trabajo y de un futuro para un sector del que dependen comarcas enteras del Estado español.


Teoria Marxista

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