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francia-huelga¡Abajo el gobierno Sarkozy! ¡Por la huelga general indefinida! ¡Por la coordinacion de los comites de huelga a nivel local, regional y estatal con un programa socialista!

 El movimiento huelguístico en Francia que viene desarrollándose durante los últimos meses contra los planes de reforma de las pensiones del gobierno de Sarkozy, ha desembocado en movilizaciones masivas. El pasado 12 de octubre la lucha de la clase obrera y la juventud francesa dio un salto cualitativo cuando cerca de 3 millones y medio de manifestantes colapsaron las calles de Francia. La característica más importante de este movimiento es que marca una espiral ascendente, incorporando cada vez más sectores a la lucha: el conjunto de las refinerías del país se ha paralizado por la huelga, y los estudiantes han irrumpido con manifestaciones masivas en numerosas ciudades.

El 7 de septiembre, 2,7 millones de personas participaron en las manifestaciones de masas convocadas en ese día de huelga general por seis centrales sindicales y los principales partidos de izquierda, entre ellos, el Partido Socialista (PS) y el Partido Comunista Francés (PCF). Nuevamente, el 23 de septiembre, 3 millones de personas se manifestaron en más de 220 ciudades para oponerse al recorte de las pensiones y otros ataques contra el movimiento obrero llevados a cabo por el gobierno de derechas. Las marchas fueron masivas, movilizando medio millón de personas más que la anterior huelga general.  Incluso el gobierno no tuvo más remedio que reconocer un seguimiento "significativo" de la huelga. Según las encuestas el 73% de la población mostró su apoyo a la misma. Era la tercera jornada de lucha en los 3 últimos meses y la quinta en lo que va de año.

El 12 de octubre, la nueva jornada de huelga y movilizaciones ha supuesto un punto de inflexión del movimiento, con la participación de trabajadores de todos los ramos y la incorporación además los estudiantes  de un modo masivo. El movimiento huelguístico en Francia puede lograr la primera derrota de los planes de la burguesía e ir incluso aún más allá, desatando una crisis política en Francia de enormes dimensiones y consecuencias.

La idea de la Huelga General indefinida es apoyada por millones de trabajadores

El gobierno de Sarkozy ha declarado que no está dispuesto a dar marcha atrás a la reforma de las pensiones. Es evidente que para la burguesía francesa se trata de un pulso decisivo para quebrar la resistencia de los trabajadores y recortar sus derechos. Sin embargo, la correlación de fuerzas no es favorable para los capitalistas. Por un lado, el respaldo al gobierno de Sarkozy está en el nivel más bajo desde su llegada al poder, no supera el 32%. Por otro lado, y ese es el aspecto más importante, el apoyo entre la población a las movilizaciones ronda el 70% y más significativo aún es que un 61% de los encuestados se declaran a favor de una huelga general indefinida. Esto tiene una tremenda importancia pues revela un avance cualitativo en la conciencia de las masas. La mayoría de la población de Francia está dispuesta a paralizar completamente el país, dejando claro que quiere ir hasta el final para echar atrás las medidas de los capitalistas, y derribar al gobierno Sarkozy. La generalización del movimiento huelguístico sobre la base de la consigna de la huelga indefinida podría conducir a una crisis prerrevolucionaria en Francia, abriendo la posibilidad de un gobierno de la izquierda que pudiera cambiar por completo las pretensiones de los capitalistas franceses de volcar el peso de la crisis sobre los trabajadores y la juventud. La clase obrera de todo el mundo, y especialmente de Europa, debe apoyar con todas sus fuerzas el movimiento de los trabajadores franceses, y seguir su ejemplo. Este es el camino para echar atrás los ataques salvajes, los planes de austeridad y los recortes de los gastos sociales.

Continuar la lucha hasta derribar al gobierno Sarkozy

Las tradiciones revolucionarias de la clase obrera francesa se han puesto una vez más de relieve. El ejemplo de Mayo de 1968 recorre la sociedad, amenazando las bases del capitalismo. Por eso, la clase dominante se está preparando para hacer frente a una situación semejante. En un informe secreto del pasado del 3 de mayo, que luego salió a luz, la armada francesa señalaba que "ha establecido un plan para disponer de 10.000 soldados en suelo francés en caso de una "crisis mayor".  En el mismo se señala, entre los factores que llevarían a la intervención del ejército, alteraciones graves del orden público, crisis sociales, etc. La burguesía francesa ve la profundidad de la crisis política y social y se prepara para hacerla frente.

El papel de las direcciones sindicales es fundamental de cara a que este movimiento triunfe. Los dirigentes de la CGT, CFDT y el resto de centrales sindicales, así como las direcciones del PS y el PCF deben extender la huelga general  hasta convertirla en indefinida. Vinculado a ello es necesario dotarse de un programa auténticamente socialista que saque a Francia y al conjunto de Europa de la crisis capitalista. Un programa que plantee, entre sus demandas irrenunciables, la retirada de la reforma de las pensiones y de los planes de ajuste, el subsidio indefinido para todos los parados, la nacionalización de todas las empresas en crisis bajo control obrero, y la nacionalización de la banca y el sector financiero. Las condiciones para defender este programa están completamente maduras: la conciencia de los trabajadores, que refleja en la acción el grado de radicalización que ha experimentado el movimiento, conectará con estas reivindicaciones si se plantean de una manera seria por las organizaciones de la izquierda, y se debaten en las asambleas generales de trabajadores y estudiantes.

Los sectores de activistas más a la izquierda dentro de los sindicatos y partidos deben presentar un plan de lucha y este programa político alternativo. Para organizar la huelga general indefinida hay que formar comités de huelga en todos los sectores, con métodos democráticos, con delegados elegibles y revocables, y coordinarlos a escala local, regional y estatal. Hay que vincular estos comités a las organizaciones de estudiantes, que también deben levantar en las escuelas y facultades sus comités de huelga, y al conjunto de la población, a través de asociaciones de vecinos, etc.

Hay que sacar lecciones de luchas anteriores como la de 2006. Entonces, la movilización masiva de la juventud y los trabajadores derrotaron las pretensiones de la derecha de implementar el Contrato de Primer Empelo (CPE) y puso contra las cuerdas al gobierno de la derecha.  Si en aquel momento los dirigentes de las organizaciones sindicales y de los principales partidos de izquierda (PS y PCF) hubieran planteado un frente único en torno a un programa en beneficio de los trabajadores y un plan de movilización que unificase todas las luchas y reivindicaciones sociales hasta lograr imponerlas, hubiese sido posible derribar al gobierno de la derecha mediante la acción de las masas y abrir un período revolucionario en el país.

La situación actual vuelve a poner en el orden del día esa misma posibilidad e incluso a un nivel superior, ya que a la experiencia acumulada por el movimiento obrero y juvenil en Francia se ha unido la radicalización y malestar social creciente por la crisis capitalista mundial. Las huelgas generales y manifestaciones de masas en Francia se han visto acompañadas por huelgas generales o manifestaciones de masas en Grecia, Italia, España, Portugal en el último año. Los ataques contra los trabajadores en Francia, como en el resto de Europa, tienen el mismo origen y las mismas consecuencias. Los todopoderosos "mercados" -es decir, los capitalistas, la gran banca- exigen más dinero público para financiar la deuda de los estados, y los gobiernos que aceptan el sistema capitalista, ya sean de derechas como Sarkozy, o socialdemócratas como el gobierno griego o Zapatero, se inclinan ante los verdaderos amos de la sociedad y olvidan a los jóvenes y trabajadores. El resultado es que los grandes banqueros, los especuladores y la patronal continúan enriqueciéndose, mientras que para nosotros sólo hay más paro, más precariedad, más miseria.

Una victoria frente a los planes de ajuste de la burguesía en cualquiera de estos países, incluida la caída del gobierno por la acción de las masas, abriría una etapa completamente nueva y contagiaría sus efectos muy rápidamente al resto del continente y a todo el mundo. Por eso, la lucha en Francia es un ejemplo y los dirigentes sindicales europeos deberían seguir su camino organizando una gran huelga general europea.

La crisis social y política de Francia no se puede resolver dentro de los límites del capitalismo. Es necesario que, frente a la política antiobrera de Sarkozy (un gobierno corrupto, que entrega millones de euros a la gran banca, a los especuladores, y a las grandes fortunas, como el caso Lóreal),  los sindicatos de clase, el partido socialista y el partido comunista defiendan un política auténticamente socialista, exijan la nacionalización de la banca, la tierra, y la gran industria bajo control obrero para planificar democráticamente la economía. La lucha contra el capitalismo en Francia es parte de una lucha más amplia, por una Federación Socialista de Europa como paso hacia la transformación socialista de la sociedad en todo el mundo.

La crisis política en Francia sólo se podrá resolver sobre las bases del socialismo. Desde la CMR internacional apoyamos incondicionalmente la magnífica movilización de los trabajadores franceses y llamamos a los activistas obreros y juveniles a conformar una corriente marxista revolucionaria internacional basada en este programa, métodos e ideas para luchar por ellos dentro de los sindicatos y partidos de masas de la clase trabajadora.


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