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"Aquí si que se ha vivido la noticia de Bruselas como una victoria pero no completa, todavía ayer escuchaba decir a las mujeres de unos mineros que esta noticia es ‘pan para hoy y hambre para mañana' porque ¿qué pasará cuando llegue el 2014?". Estas palabras de una joven afiliada al Sindicato de Estudiantes en Cangas del Narcea resumen, a nuestro entender, lo que está en la mente de muchos trabajadores de la minería y sus familias. Es indudable que se ha ganado otra batalla, que la lucha y los sacrificios de los mineros en estos últimos meses han dado su fruto. También, al cierre de esta edición, los mineros acampados frente a los ayuntamientos están a punto de levantar las acampadas, sólo falta verificar que efectivamente se han ingresado las nóminas que les debían. Si hay que destacar algo en esta última lucha minera ha sido la masividad de la solidaridad del resto de los trabajadores. Hay que recordar que las distintas marchas "negras" que durante el mes de septiembre recorrieron Asturias y León provocaron a su paso por las distintas localidades emocionados recibimientos, y que en muchos casos terminaron en manifestaciones multitudinarias como la de Oviedo, o la de Ponferrada, que, con más de 50.000 personas, es la mayor que se ha celebrado nunca allí.
También el encierro de los mineros en los pozos Casares (León), y Velilla (Palencia), y la dura huelga de hambre mantenida por cuatro trabajadores de Coto Minero Cantábrico e Hijos de Baldomero García fueron referentes del sacrificio y la determinación de lucha de los mineros que contribuyeron a aumentar aún más la simpatía con su causa y sin duda determinantes a la hora de conseguir esta victoria.
Por todo esto, el ambiente que hoy se respira en las comarcas mineras es de alivio y de satisfacción por los objetivos logrados. La aprobación del Real Decreto permite que se mantengan las explotaciones mineras, al menos cuatro años más, y supone una oportunidad para prepararse de cara a las próximas dificultades a las que, probablemente se enfrentará el sector. Sin ir más lejos, el reglamento sobre las ayudas al carbón, que fue propuesto por Bruselas el pasado mes de julio, persigue eliminar los subsidios estatales a este sector a partir de 2014 y supeditar cualquier apoyo adicional a la presentación de un plan de cierre para las minas deficitarias. En la situación actual, esto supondría el cierre de prácticamente todas las explotaciones, así que el conflicto volverá a estallar inevitablemente.

El conflicto no está cerrado

El afán en toda la UE por cerrar la minería y, sobre todo, desmantelar el sector estatal tiene, a nuestro juicio, razones no sólo económicas, sino fundamentalmente políticas. A lo largo de las últimas décadas el ataque a los sectores más fuertes del movimiento obrero, por parte de la burguesía no ha tenido tregua. Independientemente del gobierno en el poder, la tendencia general ha sido a diezmar y atomizar el sector minero, como parte de la ofensiva general contra las condiciones de vida de los trabajadores.
En este sentido, la presencia de la empresa privada es cada vez mayor, en detrimento del sector público. Sin embargo, esta reciente lucha minera ha puesto de relieve, una vez más, el carácter mafioso y parasitario de los empresarios del sector, en dos de sus máximos exponentes; Vitorino Alonso y Lamelas Viloria, que han utilizado el tema del impago de las nóminas como una forma de chantaje y presión hacia los trabajadores, para obtener más ayudas del gobierno. Respecto a este tema, el responsable de Industria de CCOO, Maximino García comentaba en El Comercio Digital: "Hemos planteando al ministerio dos opciones. La primera pasa por buscar un mecanismo para que los empresarios den garantías de que pagarán las nóminas. La segunda, porque el Gobierno diga qué empresarios no pueden estar presentes en el sector."
La experiencia demuestra que es casi imposible controlar el funcionamiento de algo que no es tuyo. Por más mecanismos que se establezcan, la patronal siempre encontrará los medios para burlar los controles. Por esto la opción más realista es, efectivamente, sacar a las empresas privadas del sector, expropiándolas e incorporándolas a Hunosa, subrogando a sus trabajadores, para formar una gran empresa pública que garantice la continuidad de este sector estratégico.
Pensamos que es hora de situarse en una posición ofensiva en relación a la minería, a la hora de defender su total nacionalización, y también respecto a otros sectores estratégicos, como el eléctrico. Actualmente, las poderosas empresas eléctricas se consideran perjudicadas por la aprobación del Real Decreto y tratan también de utilizar el chantaje del cierre, etc para conseguir compensaciones del gobierno. De hecho, en el anterior redactado del Real Decreto, se contemplaba la posibilidad de ayudas millonarias para compensar el descenso de los beneficios cuando se aplicara el decreto (lo que se conoce como "lucro cesante").
Frente a estas pretensiones, la opción es renacionalizar también el sector eléctrico, como la opción más beneficiosa para el conjunto de la sociedad, pues la experiencia de estos últimos años también nos ha demostrado que la privatización del sector no ha supuesto ninguna mejora para la sociedad, todo lo contrario, el recibo se ha encarecido casi de forma ininterrumpida.
En definitiva, pensamos que es necesario que, desde CCOO y UGT se defienda una estrategia de lucha tendente a unificar los conflictos y las reivindicaciones en la línea de reclamar un fuerte sector energético estatal, bajo supervisión de los trabajadores, que garantice el futuro del sector y la calidad de los puestos de trabajo.


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