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Hay que dar una lucha de clase

Desde hace ya unos meses el nerviosismo se está instalando entre el conjunto de trabajadores de los astilleros de la comarca ferrolana. Empezando por los eventuales y continuando por los fijos, la preocupación se apodera de todos nosotros ante una perspectiva realmente incierta como consecuencia de la falta de carga de trabajo.
En las últimas semanas este nerviosismo ha comenzado a traducirse en presión hacia los dirigentes sindicales, para que estos encabecen una lucha dirigida a reivindicar carga de trabajo. Por ejemplo, en el astillero de Fene (mil trabajadores entre la principal y las subcontratas), que en tres meses no tendrá donde clavar una punta, los comités de empresa de las compañías auxiliares Nervión, Maessa y Ainair han solicitado huelga indefinida.
Esa presión también ha comenzado a notarse en el astillero de Ferrol (5.000 trabajadores). En concreto la sección sindical de CCOO celebró una reunión de su ejecutiva y convocó una asamblea de afiliados para analizar la situación.
Tanto en la ejecutiva como en la asamblea, los dirigentes oficialistas plantearon una lucha de carácter localista, en la cual deberíamos sumar el mayor número de apoyos posibles para presionar al PSOE. Esto incluye a empresarios, derecha política... "todo lo que sea sumar a diferentes sectores sociales es positivo". Además, también argumentaron que, como construir generadores eólicos marinos es una de las alternativas para obtener carga de trabajo (lo que depende de la concesión de espacios marinos por parte de la Xunta de Galicia), conviene llevarnos bien con el PP.

No a la colaboración con la derecha

Ante semejante aberración, los marxistas planteamos dos ideas muy claras:
1.- Estamos de acuerdo en que la falta de carga de trabajo radica en que el gobierno del PSOE ha decidido que la crisis la vamos a pagar los trabajadores, y ha puesto todos los recursos económicos del Estado a disposición de la banca y las empresas. Por tanto es necesario dar una batalla para forzar al PSOE a que ese dinero se destine a conservar y crear puestos de trabajo. Ahora bien, si el giro a la derecha del PSOE es el resultado de la brutal presión a la que está siendo sometido por los mercados nacionales e internacionales (es decir, la banca, las multinacionales), ¿qué sentido tiene manifestarnos junto a los causantes de la crisis?
2.- A los trabajadores jamás nos han regalado nada, nuestros derechos siempre han sido el resultado de luchar contra el capital buscando que el reparto de la riqueza fuese un poco menos injusto. En los astilleros de Ferrol tenemos una gran experiencia en ese sentido, por eso rechazamos la idea de que para conseguir concesiones de la Xunta tengamos que llevarnos bien con el PP. Es más, si fuésemos consecuentes con este planteamiento no deberíamos manifestarnos contra el gobierno del PSOE, puesto que todavía puede hacer más que la Xunta para proporcionarnos trabajo. Este tipo de planteamientos solo pueden producir una cosa: confusión. ¿Cómo vamos a luchar, si no sabemos contra quién debemos hacerlo?
El problema de la falta de trabajo en los astilleros no es algo aislado. Es el mismo problema que ha llevado a que más de cuatro millones de trabajadores en este país sean parados. Nuestro problema es que somos obreros en un mundo capitalista. Por tanto, del mismo modo que en una fábrica los trabajadores peleamos unidos, no individualmente, a nivel general las luchas tampoco debemos realizarlas fábrica a fábrica.
Nuestra alternativa pasa por enmarcar nuestra batalla en una lucha más amplia, una lucha por conseguir que los enormes recursos que posee el Estado sean empleados en la creación de puestos de trabajo y no en seguir llenando los bolsillos de Botín y el resto de los grandes capitalistas españoles que fueron a La Moncloa. Reivindicando que esos recursos sean transferidos al conjunto de los trabajadores es como conseguiremos trabajo en los astilleros. Y este objetivo no solo nos beneficia a nosotros, sino a cada uno de los cuatro millones de parados del país. Por tanto, los trabajadores de Navantia tenemos que ser ambiciosos, tenemos que aspirar a ser el motor de una lucha cuyo objetivo vaya más allá de la pelea por las migajas que el gran capital deja caer (que, además, son cada vez menos). Nuestra movilización en demanda de carga de trabajo sólo servirá si ayuda a impulsar la movilización del conjunto de los trabajadores por una salida a la crisis favorable a la clase obrera.
Hay que convertir cada lucha específica en un astillero o en una mina o en una fábrica textil o en un centro comercial o en una escuela..., en una lucha del conjunto de la clase obrera por defender nuestro derecho a trabajar y vivir dignamente. Con quien tenemos que unirnos es con el resto de los trabajadores, no con el enemigo de clase.


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