Los días 6 y 7 de noviembre Santiago de Compostela y Barcelona acogerán la visita de Bendicto XVI con motivo del Año Jubilar. Desde que perdió el poder en 2004, la estrategia de la derecha consistió, entre otras cosas, en utilizar al catolicismo como punta de lanza para mantener prietas sus filas. Apoyado por Benedicto XVI, se produjo el ascenso de Rouco Varela y, protegido por éste, surgió un fuerte movimiento fundamentalista que recuperó el discurso de "la ruptura de España" y clamó contra cualquier intento por reducir sus privilegios. Opus Dei, kikos (Camino Neocatecumenal) y Legionarios de Cristo; juntos culminaron la ofensiva reaccionaria el verano de 2006 durante el Foro de la Familia, cuando Ratzinger señaló, por videoconferencia, al Estado español como un territorio a "recatolizar". Son ellos quienes se congratulan con su visita.

Viaje ‘no político'

Aunque el portavoz vaticano Lombardi se empeñe en poner el énfasis en lo estrictamente espiritual de la visita, todos los indicios señalan lo contrario.
Ratzinger, al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe desde 1981 (la sucesora de la Santa Inquisión), acallará a las voces disidentes como las de los teólogos de la liberación. Su programa como Papa pasa por acabar con lo que llama la "dictadura del relativismo".
Entre sus "logros" se encuentran la denuncia del uso del preservativo en un África asolada por el SIDA, los insultos al islam, el trato de genocidas a los partidarios del aborto, o la recuperación de la liturgia en latín. A pesar de su retórica moralizante no tuvo el menor empacho en ofrecer cobertura a miles de sacerdotes pederastas; en 2001 ordenaría la directiva que pondría todos esos abusos bajo secreto pontificio. En el Estado español miembros de la jerarquía eclesial han comparado la pedofilia con el aborto y nadie se ha rasgado las vestiduras.
La Iglesia Católica tiene un programa político y social coincidente al 100% con el del PP, que pasa por mantener los privilegios fiscales, controlar la educación mediante una tupida red de centros religiosos privado-concertados, y la injerencia en las instituciones estatales; frente a este lobby el gobierno se rinde no sólo dando carpetazo a la ley de Libertad religiosa, sino manteniendo las ingentes cantidades de dinero público a la Iglesia.

‘Eu non te espero'

Es a este pitbull de la reacción a quien se recibe con escandaloso dispendio público. Según la organización Europa Laica: tres millones de euros en Santiago, 1,8 millones en Barcelona y 25 millones el año próximo en Madrid. La hipocresía de una Xunta que predica la austeridad es notable si consideramos que la estancia del Papa le saldrá a cada gallego por 6.451 euros el minuto. Todo ello en un contexto de recortes al gasto social y congelación salarial no hace sino avivar la llama del descontento.
Aglutinada bajo el lema "Eu non te espero"/"Jo no t'espero", la izquierda ha organizando multitud de manifestaciones y actos de rechazo en Compostela y Barcelona. Por su parte, el sindicato CGT ha convocado una huelga de 24 horas el 7 de noviembre en los autobuses urbanos de Barcelona.
Las protestas han tratado de ser sofocadas por diversos medios. En Santiago la policía ha ordenado retirar cientos de pancartas con el lema "Eu non te espero". Además, se han producido varios casos de censura que nos retrotraen a las épocas oscuras del franquismo. Así, la imprenta del opusdeísta Jiménez Godoy se ha negado a publicar la revista satírica Retranca por considerar sus contenidos "desproporcionados en sus críticas a la Iglesia". Facebook, una empresa que permite grupos de contenido homófobo que invitan a unirse para agredir gays y lesbianas, ha cerrado un evento de protesta en Barcelona consistente en una besada colectiva al paso del pontífice. Tampoco se podrá publicitar en los buses urbanos el libro Adiós a Dios, a pesar de que todos ellos lucen sendos carteles con la foto de Benedicto. Lo más reciente ha sido la supresión de un artículo contrario a la visita papal en la página Galicia Hoxe, propiedad del Correo Gallego, grupo vinculado la curia catedralicia.
El cabreo entre la ciudadanía aumenta cada día por los controles que ejercen más de 4.600 policías nacionales y 1.300 agentes de la Guardia Civil. Los controles son constantes en los accesos a la ciudad de Santiago, el estacionamiento desde el 5 en el casco urbano será imposible. Desde la CIG se ha denunciado que varios sindicalistas han sido identificados y detenidos. En Barcelona sucede otro tanto de lo mismo. Dos ciudades son paralizadas por completo pero a diferencia del tratamiento criminal dado a los huelguistas del 29-S, los grandes medios de comunicación dan el hecho por bueno.
La supuesta laicidad del Estado, siempre en entredicho, se ha revelado una falacia manifiesta. Es lógico que la derecha y las clases dominantes apoyen con fervor a uno de sus mejores aliados. En un momento de crisis social que agudiza las tensiones, la religión se revela como un importante narcótico de las conciencias. Es tarea de la izquierda revolucionaria oponer a estas panaceas metafísicas las ideas del marxismo.


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