El pasado 9 de junio Carles Puigdemont, President de la Generalitat, anunciaba la convocatoria para el próximo 1 de Octubre de un referéndum en que se deberá responder a la siguiente pregunta “¿Quiere que Catalunya sea un estado independiente en forma de República?”. Inmediatamente, el gobierno del PP y todo su séquito reaccionario han puesto el grito en el cielo, incluso varios ministros aseguraban que impedirán la celebración del referéndum por “todos los medios”. Desde el PP y Ciudadanos, incluso desde las filas del ala derechista del PSOE, se escuchaban llamamientos a aplicar el artículo 155 de la Constitución y suspender la autonomía catalana.

Demagógicamente, el PP, Cs y los sectores españolistas del PSOE siguen empecinados en impedir que el pueblo catalán pueda decidir, mediante un referéndum democrático, las relaciones que quiere mantener con el Estado español, incluido su derecho legítimo a la independencia. El gobierno del PP y estos sectores, herederos políticos de la dictadura franquista, impulsores del terrorismo de Estado, abanderados de los recortes y la austeridad, de los desahucios y la precariedad laboral, niegan este derecho fundamental al pueblo catalán con el argumento de que “Catalunya es España” y cualquier decisión sobre su futuro tiene que ser tomada por toda la población española. Es exactamente igual que si en el ejercicio del derecho al divorcio, para que una mujer o un hombre pudiesen acceder a él necesitaran la autorización del otro cónyuge. ¡Ridículo! Con este argumento falaz pretenden desviar la atención de un hecho incontestable: tienen miedo a las urnas y a un pronunciamiento democrático de los catalanes y las catalanas.

Contra las amenazas y represión del PP, defensa incondicional del derecho a decidir

Desde Izquierda Revolucionaria defendemos la celebración del referéndum, sea éste autorizado o no por el Estado español, que no hay que olvidar sigue dominado por un gobierno y unas instituciones reaccionarias. Como firmes defensores de los derechos democráticos, reiteramos nuestro compromiso en la lucha contra la opresión nacional que sufre el pueblo catalán y llamamos a los trabajadores y jóvenes de Catalunya y del resto del Estado a la movilización activa y masiva contra cualquier intento de reprimir e impedir su celebración.

La opresión nacional sobre los pueblos de Catalunya, Euskal Herria y Galiza por el nacionalismo españolista, la burguesía centralista y su Estado, es un hecho real que hunde sus raíces en la propia configuración de la “nación” española, donde la conquista militar y la represión de la identidad de estos territorios fue una nota dominante. Cualquiera que estudie la historia del Estado español puede observar el estallido periódico de la cuestión nacional especialmente en los momentos de crisis económica y social, cuando la lucha contra la dictadura del capital y un deseo profundo de cambio se entrelazan con las aspiraciones democrático-nacionales no resueltas del pueblo catalán, vasco y gallego.

Aunque estas naciones tienen una historia, lengua y cultura propias nunca se les ha permitido decidir si quieren formar parte del Estado español o no: si bajo el franquismo fueron aplastadas, con el régimen de la democracia parlamentaria cualquier conquista que avanzase en el reconocimiento de sus derechos ha sido fruto de una dura movilización contra la burguesía española.

Reconocer el carácter plurinacional del Estado, como ha hecho Pedro Sánchez, frente a quienes dentro del PSOE representan el más rancio nacionalismo español, puede parecer un paso adelante; pero sirve de poco si, acto seguido, se cede a ese mismo nacionalismo manifestándose contra la celebración del referéndum. Su eslogan “somos la izquierda” no es más que un brindis al sol hueco de contenido, pues Pedro Sánchez ha decidido mantener un frente único con Rajoy y negar a millones de catalanes su derecho a decidir.

Por su parte Pablo Iglesias ha manifestado correctamente que el gobierno le tendrá enfrente si intenta reprimir el referéndum pero, no obstante, sigue defendiendo que la consulta debe ser pactada con los mismos poderes del Estado que se niegan a permitirla. Es más, en los últimos días su postura ha empeorado ostensiblemente, llamando públicamente a no participar en el referéndum del 1 de octubre por que no es “legal” y renunciando a la movilización para imponer este derecho. En la práctica, Pablo Iglesias hace el caldo gordo al PSOE y se enfrentará a millones de jóvenes y trabajadores de Catalunya que no quieren condicionar el ejercicio de este derecho al amable permiso de un Estado que defiende políticas, leyes y símbolos franquistas. Es un error lamentable, que muestra un nuevo bandazo a la derecha de Pablo Iglesias para lograr el acuerdo con un Pedro Sánchez que sigue sin romper sus ataduras con las políticas del pasado. Como ya ha sucedido anteriormente, si Pablo Iglesias y Podemos continúa por este camino sólo reforzará electoralmente a la socialdemocracia.

El descontento social y el desarrollo explosivo de la cuestión nacional en Catalunya avanzan en paralelo

El crecimiento del sentimiento a favor de la independencia, particularmente en Catalunya, se ha incrementado por los efectos de la crisis capitalista, del paro masivo, los recortes, la ausencia de un futuro decente para la juventud y la corrupción, unido obviamente a la negación y represión del derecho a decidir por parte de la derecha españolista.

Al mismo tiempo, es necesario denunciar el cuadro idílico que pretende presentar la clase dominante catalana y los políticos derechistas de Convergència (actualmente PDeCat), tratando de ocultar sus políticas antiobreras, de recortes y represión que han generado una situación semejante a la provocada por el gobierno del PP en el resto del Estado español. Se calcula que un 25% del tejido industrial catalán ha sido destruido desde que empezó la crisis. Si en 2008 el porcentaje de trabajadores en paro que llevaba más de un año sin encontrar empleo representaba en Catalunya apenas un 16%, 8 años después más de la mitad de los desempleados se encontraba en esta situación (¡un 53%!) y un 71% de ellos no percibe ninguna prestación o subsidio de desempleo.

La destrucción de empleo ocasionada por la crisis ha sido utilizada por la burguesía catalana para lanzar un ataque salvaje contra los derechos, salarios y niveles de vida de la clase obrera. En 2008 el 10% de los trabajadores catalanes percibía salarios por debajo de los 9.221 euros brutos anuales, pero en 2016 ese 10% había visto bajar sus ingresos un 15%, por debajo de los 7.841 euros brutos anuales. En el mismo período las rentas del trabajo cayeron 4 puntos (del 50% del total al 46%) y las del capital subieron 3: del 42% al 45%.

El resultado ha sido el empobrecimiento de amplios sectores de la población. De 2013 a 2016 Catalunya ha sido el territorio con más desahucios, y el número de catalanes en riesgo de pobreza y exclusión social aumentó en los últimos 8 años del 15% a más de un 20%; según Cáritas, uno de cada 3 catalanes menores de 18 años es pobre. Todo esto hace que Catalunya tanga uno de los niveles de desigualdad mayores de la UE-15.

El descontento social y el desarrollo explosivo de la cuestión nacional en Catalunya avanzan en paralelo. El malestar se expresó primero en las grandes movilizaciones contra los recortes salvajes del gobierno de Artur Mas y en las protestas del 15M, duramente reprimidas por la Generalitat. Posteriormente la indignación se combinó, en las Diadas de 2012, 2013 y 2014, con un rechazo masivo a los intentos de negar el derecho a decidir desde el PP y el Estado central, y sus continuas provocaciones y criminalización de todo lo que oliera a catalán.

Por supuesto, la burguesía catalana y su representación política nunca antes habían alentado el independentismo. Desde Pujol hasta Mas, los políticos de la derecha catalanista habían sido garantes de la estabilidad del régimen capitalista en Catalunya y en el Estado español, sosteniendo indistintamente a los gobiernos de Felipe González y de Aznar cuando aplicaban las medidas más lesivas contra los trabajadores en forma de reconversiones industriales salvajes, contrarreformas laborales que abrieron de par en par las puertas a la precariedad y los bajos salarios, recortes de las pensiones que hundieron las condiciones de vida de nuestros jubilados, privatizaciones masivas de empresas públicas, y todo aquello que pudiese aumentar la tasa de beneficios de los capitalistas. En pago por los grandes servicios prestados, el Estado y los gobiernos centrales consintieron que Convergéncia se financiara fraudulentamente, igual que lo hacían el PSOE y el PP, y que muchos de sus dirigentes, con Pujol a la cabeza, amasaran fortunas personales a costa del robo del patrimonio público.

Fue precisamente a partir de 2012, cuando el gobierno Mas se enfrentaba a una movilización social creciente contra su política de recortes, cuando el aparato político de Convergencia decidió sumarse al independentismo y explotar, en su propio beneficio, el movimiento de masas que reclamaba el derecho a decidir. Por eso mismo hay que señalar que dentro de este gran movimiento en defensa de los derechos democráticos nacionales de Catalunya hay dos corrientes opuestas: una progresista que protagonizan millones de jóvenes, trabajadores y sectores de las capas medias empobrecidas, que además de por una Catalunya libre de opresión centralista y españolista lucha también contra la opresión capitalista; y otra corriente totalmente reaccionaria, representada por los políticos profesionales y derechistas del PDeCat que lo utilizan para perpetuar sus políticas reaccionarias y sus privilegios, y presionar a la burguesía española para llegar a un acuerdo (pacto fiscal, inversiones e impuestos, etc.) que les permita seguir explotando juntos a los trabajadores y saqueando los recursos públicos.

¡Fuera Rajoy y Puigdemont! ¡Por una república catalana socialista!

La burguesía catalana y su representante político (el PDECat de Mas y Puigdemont) no tiene interés alguno en conseguir la liberación nacional de Catalunya, mucho menos en resolver los problemas que sufre la inmensa mayoría del pueblo catalán. Puigdemont, y antes Mas, aplican en Catalunya las mismas políticas de ataque a los derechos y salarios de los trabajadores para engordar los beneficios de los empresarios que Rajoy.

En algunos casos Mas y Puigdemont incluso han ido más lejos que Rajoy en sus políticas de recortes y ataques contra la clase obrera y la juventud. La privatización de la educación y la sanidad está más avanzada en Catalunya, la situación laboral de los interinos es mucho peor y las tasas universitarias son un 30% más caras. El gasto público social de la Generalitat se redujo en sólo 5 años (2010-2015) un 17%. El gasto educativo fue recortado en ese mismo periodo un 17%, el sanitario en un 14% y el dedicado a vivienda sufrió un recorte de nada menos que un 60%. La clase obrera y la juventud catalana hemos luchado contra estos recortes, pero el Govern ha utilizado a los Mossos d’Esquadra para reprimir las movilizaciones vecinales, obreras y estudiantiles, así como para ejecutar los desahucios (que siguen creciendo)

Los dirigentes del PDeCat son muy conscientes del malestar social que existe en Catalunya contra toda esta situación. Por eso se han negado durante meses a organizar movilizaciones de masas a favor del derecho a decidir y contra la represión del PP, temerosos de que estas podrían acabar exigiendo el derecho a decidir sobre muchas más cosas y expresar el rechazo a sus políticas. Esa también es la razón de que Puigdemont esté dispuesto a negociar con el PP hasta el “último minuto de la prórroga” y haya buscado mil excusas para no organizar el referéndum. O que ahora pretendan limitarlo a una reedición del 9N. Si no hubiesen convocado nada habrían tenido que ir a unas elecciones anticipadas donde tanto ellos como el PP hubiesen salido muy tocados. Su objetivo es un referéndum limitado que les permita ganar tiempo e intentar reconducir la negociación con la burguesía española.

De la mano de la burguesía catalana no habrá ningún avance serio hacia la liberación social y nacional de Catalunya. El único modo de hacer realidad el derecho efectivo de autodeterminación de Catalunya es mediante la movilización de los millones de jóvenes y trabajadores que defendemos sinceramente este derecho. Para que esa movilización pueda conseguir sus objetivos debe abarcar además las más amplias masas de trabajadores, incluyendo a aquellos sectores que recelan del “procés” por que lo consideran una maniobra de las élites catalanas. No hay que olvidar que esas familias oligárquicas que dirigen el PDeCat siempre han despreciado a los cientos de miles de familias inmigrantes que pueblan los cinturones rojos de las grandes ciudades, y que históricamente han sido cubiertas con todo tipo descalificativos racistas y clasistas. Una movilización así sólo se conseguirá uniendo la lucha por el derecho a la autodeterminación a un programa socialista audaz contra los recortes y la austeridad, que defienda la nacionalización de la banca y los grandes monopolios para garantizar la creación de millones de empleos, salarios dignos y vivienda pública asequible para todos y todas.

Los burgueses del PDeCat nunca aceptarán nada semejante. Por eso, si queremos luchar por una verdadera liberación de Catalunya el primer punto debe ser derribar tanto al gobierno corrupto, reaccionario y españolista de Rajoy como al Govern, igualmente corrupto y antiobrero, de Puigdemont.

¡Únete a Esquerra Revolucionaria para luchar por una Catalunya Socialista!

Lo único que sostiene al PDeCat es la participación en su gobierno de ERC y el apoyo parlamentario de la CUP. Por eso es necesario que los dirigentes de la CUP pongan punto y final a esta nefasta política de colaboración de clases, dejen de apoyar a la derecha catalanista y escuchen a su base social, que está harta de dar cobertura a las políticas reaccionarias de Puigdemont.

No hay que olvidar que Podemos y sus aliados han ganado las últimas dos elecciones generales en Catalunya. Si se forzasen nuevas elecciones autonómicas, y se conformase un Frente de la izquierda que lucha para lograr un Govern que vinculase el derecho real a decidir con medidas anticapitalistas que dieran respuesta a las necesidades de la juventud y los trabajadores, el entusiasmo sería tan grande que no habría fuerza capaz de pararlo. Y no sólo en Catalunya. Se contagiaría a los jóvenes y trabajadores del resto del Estado.

Según una encuesta de Metroscopia publicada por un medio tan poco sospechoso de simpatías independentistas como El País, el apoyo en el resto del Estado a un referéndum en Catalunya ha crecido hasta un 38%. Esto refleja un enorme rechazo al PP y al nacionalismo españolista, y también la gran simpatía de los jóvenes y trabajadores contra cualquier intento de la burguesía centralista de reprimir el derecho de Catalunya a decidir su futuro.

Una situación como la que vive Catalunya pone a prueba a todas las organizaciones. Si el seguidismo de los dirigentes de CUP y ERC respecto a Puigdemont es un grave error, no lo es menos la posición de los dirigentes de Catalunya en Comú. En 2014 Ada Colau defendió correctamente el derecho a decidir, planteando que debía extenderse a decidir sobre todo: políticas sociales, económicas,…. Lamentablemente tanto en la actuación práctica en los ayuntamientos del cambio (empezando por Barcelona) como en su posición pública sobre el referéndum, los dirigentes de Catalunya en Comú están cediendo a la presión de los capitalistas y de la opinión pública oficial. El problema es que ni la burguesía española ni la catalana quieren una Catalunya verdaderamente libre, justa socialmente y con derechos y condiciones dignas para la mayoría. Fomentar ilusiones en cualquier tipo de negociación entre PP y PDeCat es la más reaccionaria de las utopías.

Desde Izquierda Revolucionaria llamamos a los jóvenes y trabajadores a organizarnos de manera independiente para luchar contra la burguesía española liderada por el PP y la catalana representada por el PDeCat. Necesitamos conquistar una república socialista catalana, no capitalista, sin recortes, desahucios, ni corrupción, donde la riqueza que los trabajadores generamos sea gestionada democráticamente en beneficio de la mayoría y no para llenar los bolsillos de los capitalistas, sean españoles o catalanes.

¡Únete a nosotros para luchar por una Catalunya socialista y un mundo socialista!


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