La izquierda arrasa con más del 57% de los votos

Las elecciones generales en Catalunya han dado una contundente mayoría a En Comú Podem, la candidatura unitaria de la izquierda que lucha que agrupa a Podemos, Barcelona en Comú, ICV y EUiA, y que representa a los millones que hemos estado en las calles luchando por la sanidad y la educación públicas, contra los despidos y los EREs o parando desahucios. A nivel de toda Catalunya obtiene casi un 25% de los votos (927.940), y cerca de diez puntos más que la siguiente formación, ERC, que obtiene un 15,98% de los votos (599.289). Pero en el caso de la ciudad de Barcelona y su periferia, el famoso cinturón rojo, la victoria es aún más contundente, con resultados que oscilan entre el 25% y el 36%.

En Comú Podem, primera fuerza en la calle y en las urnas

En la ciudad de Barcelona obtiene un 26,57% del voto ganando en 8 de los 10 distritos de la ciudad e incrementando en 40.000 papeletas lo obtenido por Barcelona en Comú en las municipales de mayo, cuando ganó en 6 de los 10 distritos. En 5 distritos obtiene más del 30% de los votos, destacando Ciutat Vella, en el centro, con el 35,3% de los votos, y Nou Barris, el principal distrito obrero, con un 31,4%. Obtiene también la victoria en 63 de los 73 barrios de Barcelona, alcanzando más del 40% de los votos en barrios humildes como Baró de Viver y Vallbona.

En el cinturón rojo de Barcelona, en las principales localidades obreras que rodean la capital catalana, la victoria es aún más contundente, obteniendo en torno a un 29% en ciudades como L’Hospitalet, Terrassa o Sabadell, alrededor del 32% en feudos históricos del PSC como Santa Coloma de Gramenet, Cornellà o Sant Adrià de Besòs, y superando incluso el 35% en localidades como Barberà del Vallès o El Prat de Llobregat. En todos los casos superando ampliamente al PSC, que queda relegada a segunda fuerza en todos sus feudos.

De las diez ciudades más pobladas de Catalunya, En Comú Podem solo baja de un 20% en dos: Lleida y Reus, con un 19% y un 18% respectivamente, habiendo sido la fuerza más votada en tres de las cuatro capitales de provincia. En Tarragona capital obtiene el 22,48% de los votos. Incluso en localidades más acomodadas y con escasa tradición de izquierdas como Sant Cugat del Vallés obtienen resultados históricos, un 20%, fruto del giro de amplios sectores de las capas medias por la cuestión nacional hacia la izquierda y de la defensa realizada por En Comú Podem de los derechos democrático-nacionales de Catalunya.

Estos resultados son históricos para un partido a la izquierda de la socialdemocracia en Catalunya. Ni siquiera el PSUC en los años 70 alcanzó cifras similares. En las elecciones de 1977 en la provincia de Barcelona el PSUC obtuvo un 19,86% de los votos frente al 26,91% obtenido por En Comú Podem. Estos datos demuestran la enorme fuerza del movimiento de masas que durante estos años se ha batido en la calle contra PP y CiU, el grandísimo potencial para transformar la sociedad, y el salto brutal de la conciencia entre las masas trabajadoras.

Abrumadora mayoría de izquierdas

Junto a esta contundente victoria hay que resaltar los resultados del resto de formaciones de izquierdas, ERC y PSC, que quedan 2º y 3º, dando a la izquierda en Catalunya un predominio absoluto con más del 57% de los votos.

ERC supera por primera vez a Convergència (Democracia i Llibertat en estas elecciones) quedando como segunda fuerza en Catalunya y también en la ciudad de Barcelona, por encima del 15%. Un claro reflejo del giro a la izquierda que se ha producido al calor de la cuestión nacional. Tal y como ocurrió ya en los años 30 sectores de las capas medias y la pequeña burguesía giran a la izquierda y se radicalizan al calor de la actitud intransigente y franquista de la derecha españolista, y en defensa de los derechos democráticos nacionales.

Por otro lado el PSC obtiene los peores resultados de sus historia en unas elecciones generales, pasando del 26% del voto al 15,7%, y perdiendo casi la mitad de los escaños obtenidos en 2011 (8 frente a 14). Respecto a las elecciones del 2008, y la tradicional posición de dominio del PSC históricamente en las elecciones generales, la debacle es aún peor. Han perdido 30 puntos (un 45% del voto en el año 2008) y más de un millón de votos. Un desastre sin paliativos que consiguen mitigar manteniendo posiciones en sus feudos tradicionales en Barcelona y su cinturón rojo, aunque ya perdiendo completamente la primacía frente a En Comú Podem.

Las derechas, nuevas y viejas, sufren una severa derrota

En cuanto a la derecha, tanto la nueva como la vieja, los resultados quedan muy lejos de sus expectativas, sufriendo una tremenda debacle. La situación generada tras las elecciones catalanas abrió un panorama de incertidumbre sobre la penetración de la nueva derecha, Ciudadanos, en los barrios y localidades obreras de la provincia de Barcelona. Sin embargo, cada vez se ha visto con más claridad la verdadera cara de esta formación, sus propuestas al servicio de la patronal, en sintonía con todo contra lo que hemos combatido del gobierno del PP en estos últimos cuatro años. Sus resultados son muy modestos, pasando de un 18% y segunda fuerza en las elecciones autonómicas del 27S al quinto lugar en estas, con un 13% de los votos (casi 250.000 sufragios menos), y quedando relegada a tercera, cuarta o quinta fuerza en los barrios o localidades obreras de Barcelona, con una diferencia de 15 puntos respecto a En Comú Podem.

Por otro lado Convergència (DiL) –el partido de la “estabilidad” en Catalunya con Mas a la cabeza— se hunde, ahondando en su debacle: pierde prácticamente la mitad de sus votos, pasando de algo más del millón a 565.000, y obteniendo apenas un 15% del voto. Se trata de un factor también de primer orden en la descomposición del régimen del 78. Convergència continúa su descenso a los infiernos, desapareciendo incluso en muchas localidades donde obtiene un voto pírrico, y quedando en la provincia de Barcelona, donde se concentran dos tercios de la población de Catalunya, como quinta fuerza (13,25% del voto), por detrás de Ciudadanos.

Por último, el PP obtiene los peores resultados de su historia desde 1989, al igual que a nivel estatal, quedando en última posición con apenas un 11% del voto, y continuando una dinámica que le lleva a la irrelevancia en Catalunya. Incluso en Badalona, donde ha llegado a gobernar y que considera uno de sus feudos, el resultado es penoso: 14% de votos y tercera fuerza.

Continuar la lucha para transformar la sociedad

Si algo se ha demostrado con estas elecciones es que el movimiento de masas que hemos vivido durante estos años sigue muy vivo. El ansia de cambio que se expresó a partir del 15-M se ha reflejado ahora en las urnas en una clara mayoría de izquierdas en Catalunya, con unos resultados históricos de En Comú Podem, una izquierda que representa la ruptura con el entramado del 78 y el anhelo de millones de jóvenes y trabajadores por acabar con el sistema capitalista.

Ahora es necesario que continúe la movilización, la organización y la lucha para desalojar definitivamente al PP y a Convergència de nuestras vidas, algo que solo conseguiremos basándonos en la enorme fuerza del movimiento de masas que en las calles ha desafiado al poder y los poderosos estos últimos años. Es necesario, hoy más que nunca, organizar la lucha para revertir todos los ataques y recortes que hemos sufrido, para impedir un nuevo desahucio, para recuperar lo que es de todos y han privatizado. En Comú Podem tiene en la calle, como se ha visto en las urnas, el poder real y el instrumento para llevar adelante esta transformación.


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