La lucha en la calle es el único camino

12 de enero manifestaciones en Bilbo y Baiona a las 17:00

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El gobierno de Pedro Sánchez sigue mirando a otro lado respecto a la grave situación que todavía siguen padeciendo los presos vascos, sus familiares y amigos. Desde que fue aupado al gobierno su política se ha basado en declaraciones tibias y gestos que intentaban aparentar un discurso más progresista, para no cambiar nada en lo fundamental. Así ha sido en educación y sanidad, recortes sociales, refugiados, reformas laborales, memoria histórica, la opresión de la mujer trabajadora, pensiones, con Catalunya tal y como muestra la provocación del Consejo de Ministros en Barcelona y todas sus declaraciones… y también lo es en las políticas penitenciarias.

Tanto para el PSOE como para el PNV los presos vascos están fuera de sus agendas. En la actualidad hay 260 en las cárceles del Estado español y del francés. Más de 150 presos están recluidos a más de 600 km de sus casas. Desde junio ha habido unos cuantos traslados que han supuesto un acercamiento, pero son totalmente insuficientes para responder a la sistemática vulneración de derechos de que sufren ellos y sus familiares. No hay ninguna progresión de grado, cumplen la condena íntegra en primer grado.  Además de los km que deben recorrer los familiares y los accidentes, incluso ataques que han sufrido en las carreteras, están los 113 menores de edad que tienen presos a su madre o padre o ambos y 3 de ellos están con su madre en la cárcel.

El Estado francés ha realizado algunos traslados que han supuesto un acercamiento durante los últimos meses. Pero también ha realizado traslados de presos que siguen estando a más de 900 km de Euskal Herria y ha entregado presos al gobierno español duplicando las condenas. En el Estado español las declaraciones iniciales de Pedro Sánchez han quedado prácticamente en nada. Ya lo dejaba muy claro el ministro de interior Grande Marlaska que no va a haber traslados colectivos, partiendo de la premisa de negar su carácter político. Únicamente han reconocido el colectivo de los presos vascos cuando se ha tratado de hacer todo lo posible para castigarlos y humillarlos.

El PNV sigue manteniendo la misma actitud cínica. En diciembre el lehendakari Urkullu reprochaba a los dirigentes de EHBildu, al alejarse del pacto de los presupuestos, que “siguen prefiriendo estar detrás de la pancarta”. Un desprecio dirigido a los millones de personas que nos hemos movilizado contra sus políticas capitalistas y que hemos dejado claro que no vamos a aceptarlas. Cada vez que hay una manifestación masiva en las calles en apoyo a los presos, estos políticos burgueses aprovechan para salir como representantes de las instituciones y tratan de hacernos creer que lo que de verdad es efectivo son sus declaraciones y sus reuniones con el gobierno central. Desprecian la movilización, pero no se acuerdan de esta grave situación sin ellas. Cabe recordar que el PNV fue quién hace 30 años junto al PSOE inicio y aplaudió las políticas de dispersión subrayando en palabras de Arzalluz que la dispersión no vulnera los derechos humanos.

Efectivamente, todos los derechos que hemos conquistado han sido a través de la lucha en las calles, detrás de las pancartas, y este es el único camino para traer a todos los presos a casa. La lucha contra las políticas de dispersión y contra la represión es la misma que lucha contra el régimen del 78, contra los recortes y la austeridad y la lucha por el derecho a la autodeterminación. Hoy podemos ver claramente esta realidad en Euskal Herria y Catalunya. Sólo a través de la lucha revolucionaria de la juventud y la clase obrera podremos tumbar definitivamente a este sistema que reprime sistemáticamente a los que luchan por acabar con toda opresión.


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