El pasado 15 de enero, más de 100.000 personas abarrotamos las calles de toda Andalucía, clamando contra los recortes de la Junta en Sanidad. Más de 20.000 personas en Sevilla, 80.000 en Granada, 20.000 en Málaga y 25.000 en Huelva, protagonizamos una movilización histórica. Lo ocurrido el 15 de enero es fruto de la lucha que estalló en Granada el 16 de octubre con 40.000 personas clamando contra la fusión hospitalaria. Esa demostración de fuerza fue en realidad una explosión espontánea sin parangón, totalmente al margen de las direcciones de CCOO, UGT y los sindicatos del sector que han permanecido impasibles ante el deterioro de nuestra sanidad. Después del 16 de octubre, las manifestaciones volvieron a repetirse el 5 y el 27 de noviembre, en esta última fecha con 80.000 personas participando en la misma, en una ciudad de 250.000.

Las razones de la Marea Blanca

El nacimiento de esta inmensa marea blanca ha tenido como consigna central la defensa de los dos hospitales públicos en Granada. Ésta contaba hasta este verano con dos hospitales, el Clínico y el Virgen de las Nieves, a pocos metros de distancia, y donde cada paciente o usuario podía ser tratado de cualquier dolencia o urgencia. En julio abría sus puertas un nuevo hospital que sustituirá al Clínico con 15 años de retraso respecto a lo prometido por la Junta. Pero en vez de ampliar la cobertura, se fusionará con el Virgen de las Nieves. Lo que podría parecer una mejora, se convierte en lo contrario: Granada pasa a tener un sólo hospital dividido en dos edificios a kilómetros de distancia y que compartirán especialidades. Esto quiere decir que dejarán de ser dos hospitales completos con urgencias finalistas (es decir, que el enfermo que entra por urgencias sea atendido hasta el final en el mismo hospital), tal como defiende la marea blanca.

Pero la masividad de la protesta y la extensión a otras provincias no se explica sólo por esta fusión, los recortes que se han vivido en la sanidad pública andaluza son demoledores. El gasto sanitario en Andalucía por habitante (1007,11 euros) está muy por debajo de la media nacional (1.232,60 euros). Desde 2010 el recorte acumulado ha sido de 6.200 millones de euros y se han destruido 5.591 empleos: Sevilla (11,81%), Málaga (9,34%) y Granada (9,23%) encabezan la caída de empleo sanitario, mientras 28.600 trabajadores son temporales (un 32% del total de la plantilla). Pero los recortes no sólo precarizan los puestos de trabajo, las listas de espera del SAS para intervenciones quirúrgicas han crecido de 2011 a 2016 un 26%, de 74.934 pacientes en 2011 a 94.438 de este año, y para más caos este verano se cerraron 2.562 camas en Andalucía, un 20% del total.

Mientras Susana Díaz y el PSOE sangran la sanidad pública en la Comunidad Autónoma con más paro y con un 42% de la población en riego de exclusión social, aseguran los beneficios y el negocio de la privada: cada año, 385 millones de euros se destinan a la privada en concepto de conciertos, así ya son privados el 57% de los hospitales y el 28% de las camas.

El PSOE de Susana Díaz y el PP tienen el mismo programa: recortar nuestros derechos y servicios sociales

En este contexto de asfixia, y a raíz de la puesta en marcha de la fusión hospitalaria, un médico de urgencias llamado Jesús Candel (alias Spiriman), harto de sufrir las interminables guardias y la pauperización de las condiciones de trabajo, decidió denunciar la situación a través de vídeos de protesta en Facebook –que llegaron a las 250.000 reproducciones– y convocar la manifestación del pasado 16 de octubre. Rápidamente conectó con el ambiente de descontento social que existe. El movimiento ya ha tenido dos victorias: el compromiso de paralización de la fusión y el cese del director gerente del nuevo hospital, Manuel Bayona, tras la primera manifestación.

Las direcciones de CCOO y UGT, que no han estado junto a las plataformas ni han impulsado ninguna de las movilizaciones, tuvieron la poca vergüenza de, junto a SATSE y CSIF, firmar el pasado 13 de diciembre un acuerdo a espaldas del movimiento que nada tiene que ver con las reivindicaciones de la Marea Blanca. Esto fue utilizado por la administración para, pareciendo que negociaba, poner en marcha la fusión de los hospitales de nuevo.

Pero la artimaña desmovilizadora no ha conseguido su objetivo. La convocatoria de manifestaciones contra los recortes sanitarios de la Junta de Andalucía del 15 de enero, en Granada, Sevilla, Huelva y Málaga así lo demuestra. Y su importancia es aún mayor que la de las otras, pues esta movilización ha mostrado de forma palpable que la dirección sindical no sólo es incapaz de frenar la lucha con pactos de despacho, sino que el movimiento no ha dudado un sólo momento en continuar y extender la movilización unificando las reivindicaciones de cada provincia y todas las luchas en una sola.

El Partido Popular y C's están intentando suavizar las consignas de la Marea Blanca, y rentabilizar la oposición al PSOE y a Susana Díaz lanzando a través de la prensa ideas como que no se pueden enseñar símbolos políticos o que no se canten consignas políticas en las manifestaciones. La realidad es que los jóvenes y trabajadores, tanto en Andalucía como en el resto del Estado, hemos sufrido estos últimos años lo que realmente opina el Partido Popular de la sanidad pública, las condiciones laborales o la enseñanza. Bajo ningún concepto vamos a consentir que la derecha intente descarrilar el movimiento desde dentro: sólo los trabajadores de la sanidad pública y sus usuarios, los jóvenes y las familias obreras que no podemos pagar sumas astronómicas en la privada, somos capaces de exigir lo que la sanidad pública andaluza realmente necesita y de luchar mediante la movilización de masas como hasta ahora hemos hecho para poner en jaque a la Junta y a Susana Díaz.

Pero también necesitamos que la dirección de PODEMOS e IU, cuyos activistas han participado activamente en las movilizaciones, no cedan ante la presión de la derecha y estén en primera línea de esta batalla. Desde Izquierda Revolucionaria defendemos la necesidad de forjar un gran movimiento de la Marea Blanca en Andalucía, de manera democrática y participativa, invitando a todos los movimientos sociales y a todas las organizaciones de la izquierda que lucha, a todos los activistas sindicales, para conseguir el incremento drástico de los presupuestos para la sanidad pública, la contratación de miles de profesionales acabando con la precarización del sector, el fin de los conciertos con las clínicas privadas, y la gratuidad y ampliación de los servicios sanitarios. Y si la Junta no cede a estas exigencias debemos unificar la lucha convocando una huelga general de la sanidad en Andalucía con movilizaciones junto a todos los usuarios. Necesitamos hospitales suficientes, recuperar el empleo y la calidad de la sanidad.


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