La Plataforma de Afectadas por las Hipotecas vuelve a mostrar su capacidad de movilización para reclamar que el Congreso comience a discutir la Ley de Vivienda

El frío no ha impedido que el movimiento por una vivienda digna haya vuelto a exhibir su fuerza en Madrid, en una manifestación que ha comenzado al mediodía y que estaba previsto mantener hasta las 18h ante la sede del PP.  Miles de personas, llegadas desde distintos puntos del Estado, han acudido a la marcha del 3 de marzo, que tenía como objetivo mantener la presión para que sea discutida la Ley de Vivienda de la PAH, entregada hace unas semanas en el Congreso y bloqueada por la mesa del mismo, controlada por PP y Ciudadanos.

Ocho años después del comienzo de la crisis, tras medio millón largo de desahucios, y después de la salida de sus portavoces más reconocidos —Ada Colau, Irene Montero o Rafa Mayoral—, la PAH sigue manteniendo intacto su poder de convocatoria y ejerciendo como un agente primordial para evitar que las familias queden en la calle, mediante la paralización de desahucios, la negociación con los bancos y la puesta en marcha de iniciativas para que las leyes protejan el derecho a la vivienda.

La última de esas iniciativas es la Ley de Vivienda, conocida también como "las cinco de la PAH", que Patxi Uranga, del movimiento Stop Desahucios de Ordizia (Gipuzkoa) defiende para "que ninguna persona se quede sin casa".

Así, Uranga, defiende la ley y habla de "una lucha diaria con los bancos que, aunque parece que no, aún siguen desahuciando gente". Para este activista, "lo que hemos conseguido, es que la gente que está alrededor de las plataformas (PAH) no está siendo desahuciada. Lo triste es que mucha gente aun parece que no nos conoce, con toda la movida que hay se sigue desahuciando al personal".

Para Marisa Pérez Colina, activista de Lavapiés Dónde Vas, un colectivo contra la turistificación de ese barrio madrileño, la ley "No es importante, es fundamental porque toca el corazón de la economía financiera, que ha convertido la casa, nuestra posibilidad de vivir, que es un asunto básico, en el punto central de especulación y de obtención de beneficios para las oligarquías financieras".

Mientras continúa la marcha de la manifestación, Marisa Pérez Colina, contesta a una pregunta "¿Aquí que es lo que queremos? vivir, poner a la gente por delante, recuperar los derechos básicos, a una vivienda, a no morirte de frío en tu propia casa, a que la gente que no tiene casa pueda tener acceso a viviendas que están vacías. Eso es el corazón de la batalla de lo que suele nombrarse como la del capital contra la vida", concluye esta activista.

Entre las decenas de pancartas que cada grupo de la PAH lleva en la manifestación, destaca la de la PAH de Sevilla, y sus agujeros para evitar las ráfagas de viento. En este cortejo van José y Antonia. "Llevamos cuatro meses en la calle, no nos dan una alternativa, a día de hoy, estamos viviendo con tres menores en la calle", explica José.

Fueron desahuciados de una vivienda de protección oficial en la que habían entrado "de okupas". Sobreviven con 430 euros mensuales —"lo que les cuesta a ellos un par de zapatos que se compran"—, dice Antonia en referencia a quienes niegan la Ley de Vivienda. "Pedimos suministros básicos; el artículo 47 [de la Constitución] está para algo, se hizo para cumplirlo, para las personas necesitadas", reclama esta activista andaluza.

Tras años de lucha diaria contra los desahucios, la Ley de Vivienda de la PAH ha sido preparada para que los grupos políticos puedan discutirla —incluso se plantea como una norma que no alteraría los presupuestos generales— pero el objetivo explícito es que el caso de Antonia y José, el de Lidia y Santi, las historias de los desahucios de María José y Fernando, la de Khadija o la de Vera no se puedan repetir.

Vicente Pérez Quintana, de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Madrid, cree que la Ley  "resume todo por lo que llevamos seis o siete años luchando: que haya alquiler social, que se revierta todo el daño que los bancos y el gobierno han hecho a miles de familias". Para este activista vecinal, "la movilización rinde resultados, si no sale estas saldrán otras cosas, pero cuando empezamos en 2009 no soñábamos que íbamos a estar donde hemos llegado".

"Todas las personas tienen derecho, para nosotros universal, a un techo", concluye Patxi Uranga. Para hacer llegar ese mensaje al presidente del Gobierno, la manifestación ha terminado en la calle Génova, frente a la sede del Partido Popular. El objetivo, que Rajoy y Albert Rivera escuchen lo que hoy ha sido un clamor en las calles de Madrid.

Artículo publicado en elsaltodiario.com


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