Fue tras las revueltas de Stonewall cuando se inició un período de movilización por los derechos LGTBI+. En pocos meses la comunidad comenzó a organizarse de manera cohesionada para luchar no solamente por sus derechos específicos como colectivo, sino también reivindicando la conquista de los derechos de la clase trabajadora, de la comunidad negra, de los inmigrantes y de las mujeres. Se crearon revistas y magazines por y para la comunidad, como la revista del Frente de Liberación Gay Come Out!, en cuyo primer número se definían ya como “una organización revolucionaria” de hombres y mujeres pertenecientes a la comunidad LGTBI+. Otras organizaciones y plataformas también fueron creadas a partir de las revueltas de Stonewall por parte de activistas que habían participado en estas protestas o habían simpatizado con las mismas. Como Harvey Milk, primer político electo tras declarar abiertamente su homosexualidad y un icono de la lucha institucional por los derechos de la comunidad, hasta el día de su asesinato en 1978. O como Sylvya Rae Rivera y Marsha P. Johnson, que crearon la plataforma STAR (Acción Callejera de Travestis Revolucionarios) o la Alianza de Activistas Gays tras los acontecimientos de Stonewall, entendiendo la necesidad de organizarse políticamente de manera cohesionada y con unos objetivos claros para cambiar la situación de la comunidad, que pasaban por la unión de las luchas con otros colectivos oprimidos organizados, como los Panteras Negras, con quienes dieron la batalla interna para rebatir sus ideas homófobas y machistas.

Un año después de las revueltas de Stonewall Inn, el 28 de junio de 1970, se celebraba el primer Día del Orgullo con la intención de recordar las revueltas y seguir adelante en la lucha con un carácter claramente antisistema y en un contexto de agudización lucha de clases. Poco a poco otras ciudades y partes del globo fueron uniéndose a la causa. Sin embargo hoy en día los capitalistas, las grandes empresas y los voceros en general de este sistema capitalista se han ido dando cuenta de que la comunidad LGTBI+ podía convertirse en un gran atractivo electoral para ellos. Por eso a lo largo de los últimos años han adoptado un discurso absolutamente oportunista y demagógico, en la hipócrita intentona de erigirse como nuestros aliados en la lucha por la liberación de la comunidad. De esta forma, han ido cediendo con pequeñas concesiones fruto de la lucha titánica por parte del movimiento durante décadas y han intentado dar una imagen “gay friendly” con la única intención de sacar provecho y beneficios, ya sean económicos o políticos.

Pero a nosotros no olvidamos que es precisamente el sistema capitalista y su heteropatriarcado los que necesitan de la opresión al colectivo LGTBI+, a las mujeres trabajadores, a las personas en función de su color de piel y a la clase obrera en general. Con el fin de evitar la unión de todos estos sectores oprimidos de la sociedad ya que podría hacer tambalear su posición privilegiada en este sistema injusto y opresor. Por eso precisamente los lacayos del sistema capitalista han estado intentando hacernos olvidar el carácter anticapitalista y de clase de días tan importantes para nosotros como el Día de la Mujer Trabajadora o el Día del Orgullo, al que han convertido en una fiesta de la que sacar un suculento beneficio. Y mientras que esto sucede, intentan fomentar ideas tan machistas como la utilización de vientres de alquiler o el estereotipo de hombre masculino y adinerado que tan bien le vienen al capitalismo y al heteropatriarcado para fomentar el machismo y el clasismo dentro del propio colectivo, y que cuenta con el beneplácito de los sectores más acomodados de la comunidad gay.

Por esto mismo desde el Sindicato de Estudiantes y Libres y Combativas, queremos reivindicar el carácter revolucionario, anticapitalista, antirracista, feminista y de clase de este día tan importante para la lucha por los derechos de la comunidad LGTBI+. Por este motivo rechazamos completamente el intento de las grandes empresas y los capitalistas de borrar la historia y los orígenes de este acontecimiento en un nuevo intento de evitar la lucha organizada contra el sistema capitalista y el heteropatriarcado por parte de los sectores oprimidos de la sociedad.

Los que luchamos contra este sistema injusto y opresor debemos permanecer unidos para llevar a cabo un cambio social que garantice nuestros derechos, la igualdad entre seres humanos y una vida digna. No debemos olvidar que la sociedad está efectivamente dividida, pero no en términos de género, orientación e identificación sexual o procedencia, sino en términos de clase, de opresores y oprimidos. Debemos tener claro que solo la lucha consciente y unida contra el sistema capitalista y por el socialismo es el único camino para lograr la completa liberación de los sectores oprimidos de la sociedad.

¡Viva la lucha de la comunidad LGTBI+!
¡Por un orgullo combativo y anticapitalista!
¡Nuestra lucha no es vuestro negocio!


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