Las compañías auxiliares de las dos factorías de Navantia en la ría de Ferrol mantuvieron en octubre una huelga indefinida de 22 días (del 5 al 26) para reivindicar unas mejores condiciones laborales. Para dar a conocer su lucha, publicamos una entrevista con Vicente Vidal, expresidente del comité de empresa de Nervión en Navantia-Ferrol (despedido junto al resto de la plantilla en 2006) y actualmente secretario comarcal de CIG-Industria.

EL MILITANTE.- ¿Cuáles fueron las causas de la huelga?

Vicente Vidal.- Las pésimas condiciones laborales, en concreto el incumplimiento de los llamados acuerdos de 2001, que recogen unas mejoras salariales para los trabajadores de la industria auxiliar de Navantia. Con la crisis, esos acuerdos, que siempre hubo problemas para que se cumplieran, fueron violados por la gran mayoría de las empresas, con rebajas salariales que alcanzaron los 300 o 400 euros. Antes del verano se estaba negociando el convenio provincial del metal, en el que una reivindicación central era la inclusión de los acuerdos de 2001, para darles carácter legal. Cuando en septiembre UGT y CCOO alcanzan un preacuerdo que dejó fuera del convenio los acuerdos, desde la CIG realizamos asambleas. Los trabajadores nos transmitieron su voluntad de luchar por su cumplimiento y convocamos la huelga. Pero quiero destacar que, aunque convocada en solitario por la CIG, no fue una huelga de la CIG, sino de los trabajadores, y de hecho contó con la participación y el apoyo de trabajadores no afiliados o afiliados a otros sindicatos, sobre todo de los compañeros de GanemosCCOO, que nos apoyaron públicamente y fueron de los pocos que estuvieron con nosotros en las puertas todos los días.

EM.- ¿Cómo se desarrolló?

VV.- La huelga tuvo un gran apoyo y los piquetes fueron masivos. La manifestación que celebramos el día 19 también tuvo una buena asistencia. Pero hubo muchas fuerzas en contra: las empresas, Navantia y las cúpulas de los otros sindicatos, que jugaron a enfrentar a los trabajadores, organizando con las empresas una votación fraudulenta el viernes 20 e intentando romper el piquete el lunes 23. Hasta este día, que hubo mucha tensión, en las puertas no hubo ningún incidente, ni con los compañeros de auxiliares que querían que se acabase la huelga ni con los trabajadores de la principal. Como un enfrentamiento entre trabajadores era el peor escenario, fuimos a una votación en urna el jueves 26, donde hubo dos opciones: seguir en huelga o no seguir a cambio del compromiso de pagar la nómina de octubre íntegra (estudiando su compensación mediante vacaciones u otras fórmulas) y de adelantar una cantidad indeterminada, a decidir en las primeras reuniones de negociación, a cuenta del pacto definitivo. Ganó la segunda opción con un 57,7% de los votos. La CIG acató el resultado y suspendió temporalmente la huelga.

EM.- ¿Cuál es la situación ahora y qué balance haces?

VV.- Vamos a ponernos en contacto con los otros sindicatos para mantener cuanto antes una negociación intensiva con los empresarios. Pero la suspensión de la huelga no es un cheque en blanco. Los trabajadores quieren recuperar los acuerdos del 2001. Si Navantia y las empresas no quieren que el conflicto se reproduzca, tienen que sentarse con los sindicatos para buscar una solución a corto plazo. Respecto al balance, es positivo porque los trabajadores de las compañías hicieron una gran demostración de fuerza que no va a caer en saco roto.


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