El 5 de mayo tuvo lugar la cuarta huelga general en lo que va de año en respuesta al enésimo paquete de ajuste presentado por el gobierno del PASOK para recortar 30.000 millones de euros en tres años, a cambio de conseguir que la Unión Europea y el FMI aprobaran un fondo de rescate de 110.000 millones que permitiera al gobierno de Papandreu hacer frente a los vencimientos de su deuda soberana.

El 5 de mayo tuvo lugar la cuarta huelga general en lo que va de año en respuesta al enésimo paquete de ajuste presentado por el gobierno del PASOK para recortar 30.000 millones de euros en tres años, a cambio de conseguir que la Unión Europea y el FMI aprobaran un fondo de rescate de 110.000 millones que permitiera al gobierno de Papandreu hacer frente a los vencimientos de su deuda soberana.

Masiva huelga general el 5 de mayo

La huelga fue un éxito histórico. La confederación sindical del sector privado, GSEE, confirmó que hubo un seguimiento del paro de más del 80%, en una demostración de fuerza de los trabajadores de todos los sectores. Este día tuvieron lugar las protestas más amplias desde que se inició el movimiento en diciembre pasado, con una manifestación multitudinaria, de entre 150.000 y 200.000 personas en las calles de Atenas, que se reprodujo en importantes ciudades. A lo largo de la semana, ya se habían sucedido distintas marchas y protestas. El lunes 3 de mayo un grupo de profesores ocupó un canal de televisión e interrumpieron el principal telediario de la televisión estatal NET, ante la censura informativa existente, para leer un comunicado denunciando los recortes del gobierno[1]; el martes 4, miles de trabajadores del sector público y estudiantes se manifestaron en las principales ciudades e incluso, 150 miembros de las Fuerzas Armadas marcharon en silencio contra la supresión de las pagas y complementos a los funcionarios. Las manifestaciones del 1º de Mayo también estuvieron marcadas por el rechazo frontal de la población a este plan de hundimiento aprobado por la UE y el FMI.

Según diferentes sondeos, el 80% de la población cree que los próximos meses serán de mayor conflictividad social. Los manifestantes y la mayoría de la sociedad griega tienen clara conciencia de que se trata de un enfrentamiento frontal entre clases. En las consignas que se gritan en las huelgas y manifestaciones, en las declaraciones de la gente y en la de los propios dirigentes sindicales esta idea es muy explícita.

El Parlamento desprecia al pueblo

La manifestación de Atenas, que terminó en el Parlamento al grito de "ladrones" y "mentirosos" contra los parlamentarios que están apoyando las medidas de la UE, del FMI y el gobierno, revela hasta qué punto se ha desplomado la autoridad de las instituciones capitalistas ante la mayoría de la población. "¡Nunca, nunca pagaremos por la UE y el FMI!"; en la misma línea en las manifestaciones de este 1º de Mayo se gritaba: "Fuera la Junta del FMI!", en referencia a la dictadura militar que gobernó Grecia desde 1967 a 1974.

A pesar de esta tremenda movilización de los trabajadores, al día siguiente el Parlamento despreciaba las reivindicaciones de los trabajadores, aprobando por mayoría absoluta (172 votos a favor, 121 en contra, 3 abstenciones y 4 no estuvieron presentes) el plan de ajuste, mientras en el exterior del edificio miles de griegos volvían a concentrarse para rechazarlo, y los trabajadores del sector bancario volvían a la huelga por las muertes del día anterior[2], así como los empleados de ayuntamientos y los médicos de la sanidad pública, que hicieron paros de tres horas. Ésta es la verdadera cara de la democracia burguesa, mientras la inmensa mayoría de la población dice `no´ a estos ataques, los señores parlamentarios votan lo contrario. Sin embargo, esta decisión no significa ni mucho menos el fin de la lucha.

Los ataques continúan, nueva huelga general el 20 de mayo

Sin solución de continuidad, tras la aprobación en el parlamento del plan, el lunes 10 de mayo, el gobierno lanzó los ejes de la reforma del sistema pensiones que quieren aprobar en el parlamento definitivamente en el mes de junio. Ésta incluye la prolongación de 37 a 40 años de cotización para acceder a la pensión completa, alarga a toda la vida laboral el periodo de cálculo, reduce la cuantía de las pensiones una media del 7% y elevará la edad de jubilación a los 65 años a partir de 2013. Lo más escandaloso es que los fondos de pensiones estatales se fundirán en tres y sus beneficios estarán ligados al rendimiento de los fondos financieros. Elias Vetrakos, dirigente del sindicato de empleados públicos, denunciaba en una entrevista que "desde 1950 miles de millones desaparecieron de las cajas de jubilación. Esos fondos se los quitaron a los trabajadores y los entregaron para que se hiciera negocios. Ahora, las cajas tienen déficits pero, en lugar de devolver el dinero, restringen los ingresos y derechos de los jubilados". El robo del siglo.

La respuesta de los sindicatos fue la convocatoria de una nueva huelga general de 24 horas el 20 de mayo, justo el día después de que se cumpliera el vencimiento de 9.000 millones de euros de deuda y a los que pudo hacer frente Grecia con el primer desembolso de 20.000 millones recibido del FMI y del Eurogrupo. Esta quinta huelga, aunque menor que la histórica y masiva huelga del 5, volvió a paralizar prácticamente el país, afectando al transporte público, el transporte marítimo, los empleados de aduanas, las oficinas públicas, abogados, empleados de banca, la educación y la sanidad, etc., y hubo nuevamente decenas de miles de manifestantes. Además, días antes del 20, siguieron sucediéndose diversas protestas, la más importante y que demuestra la enorme fuerza del movimiento fue la masiva manifestación de protesta convocada por el KKE, y a la que se sumaron otras organizaciones, el sábado 15 de mayo en Atenas, en la que participaron 100.000 personas y que volvieron a terminar la protesta ante el Parlamento.

Presión de los capitalistas

El estado de efervescencia del movimiento es grandísimo, las protestas y huelgas se suceden, la última, hasta el momento, la de los marineros el pasado 31 de mayo para rechazar los planes de privatización del cabotaje (transporte de carga y pasajeros entre puertos de un mismo país). Y es que el gobierno griego piensa poner ya en marcha un amplio plan de privatizaciones para conseguir 1.000 millones de euros al año hasta 2013, otra de las "solidarias" condiciones del FMI, BCE y Comisión Europea para la concesión de su préstamo. De inmediato se iniciará la privatización de la compañía estatal de trenes OSE, la productora de níquel Larco y la venta de bienes raíces en manos del Estado, y se continuaría con la venta de la empresa estatal de gas, DEPA, y del aeropuerto internacional de Atenas. Por el momento el gobierno desea mantener la participación del 34% que tiene en el monopolio OPAP, la tercer mayor firma de apuestas de Europa, y su 20% en OTE, la mayor compañía de telecomunicaciones de los Balcanes.

La presión de la burguesía europea para llevar todo esto adelante es tremenda. Para empezar ya han creado lo que llaman un consejo de vigilancia formado por FMI, BCE y Comisión Europea para ir evaluando la aplicación del plan de austeridad. Su primer informe (serán trimestrales) tendrá que estar el 14 junio y de él dependerá que siga el flujo de ayuda, un funcionario comunitario hablaba claro: "No hemos firmado un cheque en blanco (...) ningún inversor pone todo el dinero a la vez".

A pesar de la desinformación consciente de los medios de comunicación y mentiras que rayan a veces en el insulto a la inteligencia media de cualquiera, véase "que la población griega a pesar de todo apoya estas medidas", lo cierto es que dos tercios de los griegos rechazan estos ataques y sólo un 23% de la población los apoya, según una encuesta publicada por el diario burgués griego Kathemirini. Es más, la utilización de la huelga general como medida de fuerza es apoyada por 7 de cada 10 griegos, de los cuales 6 están dispuestos a participar activamente en ella.

La gente es muy consciente de que esta situación no es pasajera y que las medidas que se están planteando van a tener implicaciones y consecuencias dramáticas a la larga y que por eso es imprescindible salir a la calle. "Lo que viene durará muchísimo tiempo y será una espiral de miseria", explicaba un joven y son conscientes de que a pesar de los terribles sacrificios impuestos, éstos no serán una solución. La idea de que no se podrá hacer frente a la deuda soberana planea en las cabezas de los jóvenes griegos, "como pasó en Argentina", señalaba el mismo joven (Clarín.com, 11/05/2010).

La necesidad de un plan de acción y una alternativa revolucionaria

La clase obrera y la juventud griega han demostrado un elevado nivel de conciencia y estar dispuestas a todo para defender unas condiciones de vida dignas. Tras seis meses de lucha sin cuartel, el movimiento se encuentra en un punto decisivo. La estrategia de cómo luchar y el programa a defender son clave para hacer avanzar el movimiento, y contagiar, pero en el terreno de la lucha de clases, al conjunto de Europa la "crisis griega". Por eso las organizaciones de la izquierda, los sindicatos de clase (GSEE, ADEDY, PAME) y el KKE especialmente, que han jugado un papel protagonista tienen una enorme responsabilidad en sus espaldas.

Lo que está en juego es la lucha por quién controla esta sociedad, los capitalistas o los trabajadores, y por eso es necesario un plan de acción que combine la más amplia movilización con una alternativa al capitalismo, basada en la explicación y popularización de un programa que ligue las reivindicativas más inmediatas (salarios, educación, sanidad, pensiones públicas y dignas,...) con la expropiación y nacionalización de las palancas fundamentales de la economía y control democrático de los trabajadores sobre las mismas. Para que la riqueza esté al servicio de la mayoría y no de una minoría de parásitos y usureros es fundamental rechazar el pago de la deuda externa, confiscar las grandes fortunas y nacionalizar todo el sector financiero y los sectores estratégicos de la economía.

Frente a la represión del aparato estatal y contra la infiltración policial y las provocaciones es necesario organizar comités de autodefensa y garantizar los derechos democráticos dentro del ejército y la policía y la depuración de los elementos fascistas del aparato estatal. Frente a la maniobras divisionistas de la burguesía y la especulación internacional hay que oponer un plan de extensión de la solidaridad y la lucha a toda Europa. La clase obrera de todos los países está siendo atacada de forma coordinada, ¡los trabajadores también podemos dar una respuesta coordinada y unitaria! Hay que preparar una huelga general europea.

Para desarrollar estas tareas es decisiva la participación masiva y organizada de la gran mayoría de la clase obrera griega. Para dar fuerza, extensión, unidad y continuidad a esta lucha es necesario realizar asambleas participativas, democráticas y decisorias en todas las fábricas, barrios, escuelas y universidades, que elijan representantes (revocables en cualquier momento por la asamblea) para coordinarse a nivel local y nacional, y que culmine en la formación de un parlamento obrero, genuinamente democrático y representativo de las capas más oprimidas de la sociedad, es decir, la gran mayoría de la misma.



[1] Ver el vídeo en http://www.youtube.com/watch?v=qM99ZovCVjs&feature=player_embedded

[2] En la jornada de huelga murieron tres trabajadores, asfixiados en un incendio tras el lanzamiento de un cóctel molotov. De forma escandalosa, la prensa no ha tenido ningún inconveniente en vincular estas muertes a los manifestantes.



1. Ver el vídeo en www.youtube.com/watch?v=q-M99ZovCVjs&feature=player_embedded.
2. En la jornada de huelga murieron tres trabajadores, asfixiados en un incendio tras el lanzamiento de un cóctel molotov. De forma escandalosa, la prensa no ha tenido ningún inconveniente en vincular estas muertes a los manifestantes.

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