ciu_erc2La Generalitat lleva varios meses sorteando la suspensión de pagos. El gobierno de CiU necesita, a lo largo del año, como mínimo 9.073 millones de euros del Fondo de Liquidez Autonómico para poder pagar los compromisos económicos de la Generalitat. Sólo en abril tiene que afrontar vencimientos de la deuda por valor de 4.420 millones de euros (de los cuales 1.531 millones son los famosos “bonos patrióticos”). Mientras se destinan los recursos disponibles al capital financiero, los impagos se multiplican. En el sector sanitario, por ejemplo, la Generalitat debe cerca de 1.400 millones de euros lo que ya ha provocado el cierre de 25 residencias de ancianos y la movilización de los farmacéuticos por los impagos acumulados.

Como reflejo de la inestabilidad existente y la debilidad del gobierno de CiU, Catalunya es la única comunidad autónoma que aún no cuenta con un presupuesto, lo que ha obligado a prorrogar hasta el momento las cuentas del 2012. CiU tiene un grave problema entre manos: Si los nuevos presupuestos tratan de reducir el déficit hasta el 0,7% del PIB, como obliga la Ley de Estabilidad Presupuestaria, el nuevo recorte requerido sería de 4.400 millones de euros. Pero, incluso, si llegan a algún acuerdo con el Gobierno central para ampliar el techo de endeudamiento de las comunidades autónomas —lo cual parece bastante previsible—, se calcula que los recortes rondarían los 2.500 millones de euros, lo que equivaldría a un nuevo tijeretazo brutal que se sumaría a los acumulados en dos años de ataques continuos y que probablemente impulsaría una nueva oleada de protesta social.

La ‘agenda soberanista’ para desviar la atención de los ataques

Por todo lo anterior para la gran burguesía es muy necesario un gobierno con una mayor estabilidad que el actual (tras el fracaso de CiU en las elecciones de noviembre a la hora de conseguir una “mayoría excepcional”). De ahí que haya fuertes presiones para que CiU y PSC alcancen un acuerdo. Mas y Navarro (primer secretario del PSC) han realizado “contactos” y están negociando, sobre todo tras la ruptura de la disciplina de voto del PSC con el PSOE en el Congreso de los Diputados a cuenta de una moción por el “derecho a decidir” presentada por CiU y apoyada por ERC e ICV.
ERC quiere mantener su apoyo a CiU, pero no a cualquier precio. A mediados de marzo CiU anunció una nueva oleada de ataques a los trabajadores de la función pública. Entre otras medidas, la enésima supresión de una paga extra. El PSC presentó en el Parlament una moción rechazando estos ataques y ERC se quedó sola salvando a Artur Mas, con un grave coste político para el partido de Junqueras. ERC no quiere que este escenario se repita con unos presupuestos que supondrán graves ataques sociales, así que han declarado que sólo están dispuestos a apoyar las cuentas y los recortes si CiU concreta la fecha de la consulta soberanista para septiembre de 2014, algo que el Govern por ahora rechaza. El acuerdo de gobierno entre CiU y ERC no sólo no concreta la fecha de la consulta, sino que incluso dejaba la puerta abierta a aplazarla indefinidamente. A este supuesto se agarran sobre todo en Unió (el socio de Convergencia en CiU) para presionar para que se rompa con ERC y recomponer las relaciones de CiU con el PSC, el PSOE e incluso el PP.
En cualquier caso, tanto CiU como ERC —y también el PP— quieren que el debate soberanista se mantenga presente en la política catalana. La burguesía catalana y también la española, tratan de utilizar la cuestión nacional en su propio beneficio para así desviar la atención de los ataques y recortes y enfrentar a los trabajadores en líneas nacionales. Además, sobre todo en CDC, son conscientes de que abandonar abruptamente el discurso soberanista desplomaría el apoyo electoral de CiU y permitiría a ERC seguir avanzando electoralmente entre las capas medias catalanas que han girado hacia posiciones independentistas. Por eso no está descartado que finalmente CiU y ERC lleguen a algún acuerdo con los presupuestos. Por otro lado, si finalmente CiU no logra pactar ni con ERC ni con el PSC, el gobierno podría caer y se tendrían que celebrar nuevas elecciones, una perspectiva que aterra a Artur Mas ya que previsiblemente sufriría un colapso del voto.

Por un frente de izquierdas contra los recortes

La lucha de clases en Catalunya no ha cesado de recrudecerse. En febrero se vivieron varias movilizaciones multitudinarias (estudiantes, PAH, 23-F) y a lo largo de marzo han estallado numerosas luchas obreras en empresas y sectores donde los trabajadores han impuesto a sus direcciones sindicales huelgas duras, de tres o varios días e incluso indefinidas, contra la ofensiva brutal de la patronal. Los nuevos recortes, implícitos en los presupuestos, actuarán como gasolina en un incendio.
Si todas las fuerzas políticas que se reclaman de izquierdas negaran el apoyo parlamentario a CiU, el gobierno de Artur Mas no duraría ni cinco minutos. Un frente de fuerzas de izquierdas (sindicales y políticas) que rechazara frontalmente todos los recortes (vengan de donde vengan), encabezando e impulsando la movilización de masas, y que asumiese como propias las reivindicaciones de los distintos movimientos sociales (PAH, estudiantes y las reivindicaciones del movimiento obrero), vinculando el derecho a la autodeterminación a la lucha unida de los trabajadores de todo el Estado contra el capitalismo, entusiasmaría a los jóvenes y trabajadores y podría barrer con facilidad a la derecha del gobierno, tanto en Catalunya como a nivel estatal.

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