Ni pactos con la derecha, ni austeridad. Lucha en las calles y unidad de la izquierda

El intento de Pedro Sánchez de formar gobierno con Albert Rivera ha fracasado. Se ha desactivado así el acuerdo firmado por la dirección del PSOE y Ciudadanos que pretendía abandonar las reivindicaciones que hemos exigido en las calles frente a los continuos ataques del gobierno del PP: derogación de las todas leyes que recortan nuestros derechos sociales y laborales, paralización y reversión de la privatización de la sanidad y educación públicas, etc...

Este intento de forjar un gobierno de coalición con un partido de la derecha ha demostrado, una vez más, como la falta de una alternativa auténticamente socialista a la crisis del capitalismo, ensancha aún más el abismo existente entre la cúpula del PSOE y la clase trabajadora. No se trata de un hecho aislado, sino del declive de una socialdemocracia de derechas que está siendo fagocitada por la clase dominante. En Francia, el PSF de Hollande se enfrenta a la movilización masiva de la juventud y la clase obrera por aplicar las medidas ordenadas por la Troika. En Italia ya hace años que el PSI desapareció por las corrupciones que se descubrieron durante el mandato de Bettino Craxi, mientras el PD de Matteo Renzi se ha convertido en otro paladín de la austeridad y los recortes. En Grecia vimos cómo el PASOK, que gobernó en coalición con la Nueva Democracia de derechas, se hundió y quedó relegado a menos de un 5 % de los votos. En Alemania los socialdemócratas del SPD también han editado una gran coalición con el partido de Merkel, apoyando todas las medidas antisociales contra su población y el acuerdo de la vergüenza respecto a los refugiados. En Gran Bretaña, la dirección profundamente conservadora del Partido Laborista liderada por Blair, recibió un brutal varapalo a través del voto mayoritario en favor de Jeremy Corbin. Uno tras otro, los dirigentes de los partidos socialdemócratas tradicionales han renunciado a protagonizar el giro a la izquierda que las movilizaciones masivas de la población están exigiendo a lo largo y ancho de Europa. Una tras otra, las cúpulas de estos partidos se inclinan a los dictados del FMI y el Banco Mundial, brazos ejecutivos del capitalismo mundial.

Hay que escuchar a los trabajadores y la juventud

Así, a pesar de todos estos años de pesadilla de gobierno del PP, millones de votantes que tradicionalmente habían elegido las papeletas del PSOE, han expresado su profundo desacuerdo con la dirección a través de las urnas: se han perdido más de 5.800.000 de votos desde 2008 y cosechado el porcentaje más bajo de apoyo electoral desde 1977 en las pasadas elecciones del 20 de diciembre. El crecimiento de fuerzas políticas a la izquierda del PSOE como Podemos, Las Mareas o Compromis demuestra la profundidad de esta crítica. Y las perspectivas para el 26-J no son más halagüeñas. Los trabajadores y los jóvenes no olvidarán que tras apelar a la izquierda durante la pasada campaña electoral, el PSOE se sentó a negociar con C’s rechazando la posibilidad de un pacto con Podemos, IU/UP, Compromis y Las Mareas. Nuestra base social sabe bien que C’s es un partido que representa los intereses de la derecha, tal y como explicaba el propio Pedro Sánchez en campaña electoral, y lo que reclama es un genuino gobierno de izquierdas, no un pacto con una nueva versión rejuvenecida del PP que impida que las reivindicaciones de las mareas, de la PAH, de la huelga general y del movimiento estudiantil se pongan en práctica.

Dentro del PSOE también hay militantes que, como nuestra corriente, están en contra de la política de acercamiento a la derecha que plantea el ala “neo-liberal” del Partido, que ha presionado y, seguramente volverá a la carga tras el 26-J, hacia una gran coalición con el PP. Los militantes de Izquierda Socialista no podemos consentir que el PSOE siga el camino de la autodestrucción y la sumisión ante los poderosos, sino que debemos luchar por recuperar el Socialismo Obrero. Ese cambio no puede pasar ni por pactar con el PP ni con sus acólitos, los derechistas de C’s, por muy de centro que se reivindiquen. Por el contrario, debemos colocarnos junto al movimiento estudiantil y al movimiento obrero, participando codo con codo en sus luchas y reivindicaciones, defendiendo las ideas del auténtico socialismo. Hay que romper con esta deriva derechista y todos sus precursores e integrarse en el gran movimiento de la izquierda que lucha.

Desde Izquierda Socialista Málaga explicamos además que este profundo giro de 180º que estamos demandando debe venir de abajo, del impulso de la base. Hay que hacer autocrítica, reconocer honestamente los errores y corregirlos, así como defender un programa de choque que responda a las acuciantes necesidades de la mayoría de la población. Fue precisamente esta línea política la que aprobó la última Asamblea General de Izquierda Socialista de Andalucía, reclamando entre otras las siguientes reivindicaciones: Renta básica de supervivencia garantizada por el Estado igual al 80% del Salario mínimo que debe aumentar hasta los 1.000 euros mensuales; avanzar hacia la jornada laboral de 35 horas semanales para distribuir mejor el trabajo, con jubilación a los 60 años introduciendo el contrato de relevo para dar empleo a la juventud; derogación de la Reforma Laboral, del Art. 135 de la Constitución, de la LOMCE, de la Ley MORDAZA; no a los desahucios y derecho efectivo a techo… Este programa, claro y directo, nada tiene que ver con las farragosas propuestas de 70, 90 y hasta 100 páginas de literatura ilustrada preparada por ‘sesudos’ estrategas que no llegan a ninguna conclusión, salvo la de que no es posible romper con la lógica del capitalismo.

Desde la corriente Izquierda Socialista de Málaga somos plenamente conscientes de que solo hay dos caminos para el PSOE. O continuar profundizando el giro liderado por la actual dirección, alejarnos aún más de nuestra base social y recorrer el camino del PASOK o, por el contrario, transformar de arriba abajo el Partido rompiendo amarras con los sectores más liberales y derechistas. El primer camino nos lleva a la destrucción de todo lo bueno que hubo y hay en nuestra organización. El segundo, sólo será viable con la participación activa en la lucha de la clase trabajadora, de la juventud, y de los movimientos sociales.

* José Martin Rodriguez, Área de Comunicación Coordinadora Izquierda Socialista Málaga-PSOE de Andalucía, y miembro del Comité Provincial PSOE de Málaga.

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