En las elecciones autonómicas de 2008, pero sobre todo en las del 2004, el PP obtenía en Andalucía sus peores resultados en más de una década. Entonces millones de trabajadores y jóvenes apostaron por el voto masivo al PSOE como forma de echar a la derecha del gobierno central. Sin embargo, como hemos venido explicando, el PSOE no podía confundir el voto masivo en las urnas en Andalucía y a escala estatal con el apoyo incondicional a su política. La política de Chaves y Griñán ha sido muy cuestionada por los jóvenes y el profesorado en el terreno educativo, ya que es la comunidad que menos invierte por alumno y con más no admitidos en la universidad. Sólo en la provincia de Málaga faltan 1.200 profesores.
En el plano laboral, el descontento con la política del PSOE no ha sido menor. La Junta ha permitido que empresas que, teniendo beneficios y habiendo recibido cuantiosas subvenciones y terrenos públicos, hayan dejado a centenares de trabajadores en el paro porque les era más rentable llevarse la producción a países con mano de obra más barata, como por ejemplo Delphi. En vez de pedir constantemente sacrificios a los trabajadores, debería haberla expropiado, poniéndola a funcionar bajo el control de la administración, sindicatos y trabajadores de la empresa.
Andalucía está especialmente golpeada por la lacra del paro, con uno de los porcentajes más altos de todo el Estado, rozando el 30% y que afecta a 1.100.000 personas. También concentra el 65% del total del  paro juvenil. El fin de la ayuda de los 426 euros ha creado situaciones absolutamente dramáticas en decenas y decenas de barriadas obreras y especialmente en zonas jornaleras, donde además el gobierno andaluz ha premiado a los grandes terratenientes —que tienen miles de hectáreas de su propiedad sin cultivar— con jugosas subvenciones, y ha respondido con represión a los jornaleros en lucha.
Todo ello explica que en las elecciones municipales del pasado mes de mayo el PSOE pierda en Andalucía más de 243.000 votos respecto a las de 2007, una caída del 15%. IU, aunque tiene un ligero aumento de 15.000 votos (3,2% más), no ha sido capaz de recoger en las urnas el descontento con el PSOE. De hecho, en ciudades donde ha gobernado como Sevilla, Córdoba y en municipios históricos como Puerto Real pierde votos.
El PP, con un incremento de más de 375.000 votos, recoge en esta comunidad nada menos que el 67% del incremento del voto estatal de su partido, y gana en todas las capitales de provincia, destacando especialmente Sevilla y Córdoba, dos bastiones históricos de la izquierda, así como Jaén, Algeciras o Jerez.
El vuelco electoral al que acabamos de asistir es una de las denuncias más contundentes de la total incapacidad del reformismo para solucionar los problemas de los trabajadores. Todo esto augura lo que parecía imposible: que el PP pueda ganar las próximas elecciones autonómicas de 2012. Esta perspectiva sólo se podría impedir con un cambio radical de programa de las organizaciones de la izquierda. Las condiciones para este cambio están presentes en la combatividad y en las tradiciones de izquierda en la que los trabajadores y jornaleros andaluces siempre han destacado. El caso de Villaverde del Río, con una mayoría absoluta de IU, es un ejemplo concreto y contundente.


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