El PP de la Comunidad de Madrid (CAM) sigue a la vanguardia de los ataques contra los servicios públicos y contra los derechos laborales de los trabajadores del sector. La tercera semana de abril aprobó la privatización de la gestión de los seis hospitales que pretende sea efectiva en septiembre. Además del deterioro que provocará de este servicio básico, tendrá como consecuencia que los interinos y eventuales, el 60% de las plantillas (más de 3.000 empleados de 5.200) de la decena de hospitales que estarían gestionados por empresas privadas, verán mermadas sus condiciones laborales y muchos serán despedidos.

Los trabajadores de Metro están siendo sometidos a un auténtico chantaje. Los gestores de la empresa les quieren obligar a tener que elegir entre una dura reducción salarial o el despido de más de 700 trabajadores. Las instalaciones deportivas están siendo privatizadas y cada vez son más insistentes las amenazas a las condiciones laborales de los más de 3.000 trabajadores de las que todavía permanecen bajo titularidad y gestión pública. A todos los trabajadores, tanto del sector público como del privado, se les exige reducciones salariales, aumentos de jornadas y un empeoramiento general de sus condiciones laborales. Pero estos no lo están aceptando sin presentar una dura y decidida resistencia.

La movilización se mantiene con fuerza

El pasado 21 de abril, la Marea Blanca sanitaria volvió a inundar las calles de Madrid, después de meses de movilizaciones muy intensas. También los trabajadores de Metro están protagonizando varias jornadas de huelgas parciales. En el mes de marzo, coincidiendo con la visita del Comité Olímpico Internacional, los trabajadores de los centros deportivos se movilizaron para denunciar los planes del PP. La respuesta más contundente a estos ataques la estamos encontrando en estos momentos en la huelga de los trabajadores de la contrata de limpieza de la Universidad Complutense. La plantilla de Clece, una de las dos empresas concesionarias de este servicio en las facultades, colegios y escuelas de la universidad, lleva desde el 15 de abril en huelga indefinida contra la rebaja de un 20% en sus sueldos y la ampliación de la jornada laboral de 35 a 37,5 horas semanales. Y, por último, citar que el 9 de mayo toda la comunidad educativa está llamada a la huelga contra la reforma franquista del ministro Wert; de carácter estatal, pero que tendrá en Madrid uno de los epicentros de la jornada.
La necesidad de unificar todas las luchas surge de la misma experiencia de cada conflicto. No cabe duda que la lucha sanitaria ha causado un importante desgaste al Gobierno del PP de la CAM, pero de momento no ha sido suficiente para doblegarlo. Llegados a este punto es necesario que la intensidad de la movilización dé un paso claro hacia delante. Este no puede ser otro que el de la unificación y coordinación con el resto de sectores en lucha. Ningún colectivo de trabajadores, por muy grande que sea su empresa o por muchos acuerdos específicos que firme con los gestores del PP (acuerdos a los que la derecha puede recurrir en un momento dado para intentar garantizar la “paz” con unos trabajadores mientras ataca a otros, para romperlos cuando considere que las condiciones le favorecen), puede considerarse a salvo de la política de demolición de derechos del Gobierno.

Impulsar la Coordinadora del Sector Público

En el actual contexto, de gran contestación social contra la derecha, un llamamiento que exigiese a las uniones regionales de CCOO y UGT la convocatoria de una huelga general de 24 horas en la CAM, realizado por los colectivos que ahora están en primera línea de la lucha (trabajadores sanitarios, los de Metro, los de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), que serán los siguientes en ser atacados si Metro consigue imponer sus planes, los de las instalaciones deportivas y los de otras empresas públicas), tendría un enorme impacto y sería apoyado sin duda por todos los trabajadores del sector público, privado y la gran mayoría de la población madrileña. El éxito de esta huelga podría provocar no solo la retirada de los planes más sangrantes de este nefasto gobierno, sino incluso su caída. Tanto el Gobierno central como el de la CAM necesitan aparentar fortaleza frente al empuje de la lucha en múltiples sectores. Pero esta actitud no es más que una fachada ya que su crédito está bajo cero.
Con ese objetivo surgió la Coordinadora de Trabajadores del Sector Público de Madrid, impulsada entre otros por los comités de empresa de la EMT, del ayuntamiento de Madrid, de la Casa de la Moneda, etc., así como por el Sindicato de Estudiantes. Esta coordinadora refleja la necesidad de unificar todas las luchas, pero para que pueda cumplir su papel debe dar un salto adelante con decisión y audacia. Además de profundizar en la coordinación de las acciones a llevar a cabo, entre los sectores que hoy ya están representados, tendrían que hacer un llamamiento a otros comités a unirse. Si hay comités que se encuentran todavía presos de la política de pasividad inspirada por las direcciones estatales de CCOO y UGT y se resisten a la acción contra los recortes y a la unificación de las luchas hay que apelar directamente a las plantillas. Los trabajadores tenemos la fuerza, pero es fundamental golpear todos juntos y a la vez.


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