Sin embargo, a finales de abril firman un acuerdo para las instalaciones afectadas. En él se aceptaba un calendario que nada tenía que ver con las reivindicaciones de los trabajadores (6-3/5-2/6-3 con rotación biológica y adelantar cien nuevas contrataciones, un número totalmente insuficiente y que ya estaban negociadas en anteriores acuerdos). Esto, que se pretende presentar como una gran victoria desde el comité, ha sido rechazado rotundamente por la plantilla.
En las asambleas que ha habido al cambio de turno, el ambiente ha sido de mucha tensión, las críticas a la actuación del comité prácticamente unánimes y el descontento tan grande que, incluso, en una de las asambleas de Hornos Altos, los trabajadores llegaron a tirarles los cascos a los pies a los representantes del Comité. Pese a todo, CCOO, UGT y USO continuaron defendiendo el acuerdo a capa y espada sin importarles ni siquiera el rosario de desafiliaciones que se vienen produciendo desde entonces.
Esta situación no ha hecho sino envalentonar todavía más a la empresa que, en una nueva vuelta de tuerca, rompe ahora el acuerdo, argumentando que para aplicarlo es necesario aumentar las contrataciones previstas. Así las cosas, nos encontramos con una propuesta que no gusta ni a los trabajadores ni a la empresa, y que a fecha de hoy sólo defienden CCOO y UGT, en una situación totalmente esperpéntica.

El relevo sindical desde la base es urgente

Para acabar de empeorar las cosas, en lugar de rectificar y asumir el sentir de la plantilla, la actitud de los representantes de CCOO y UGT es reafirmarse en su error, y convocar una jornada de huelga aislada el 31 de mayo, en fin de semana para ¡que la empresa cumpla el acuerdo rechazado unánimemente por la plantilla! Como no podía ser de otra manera, la empresa ha jugado sus cartas amenazando con suspender las nuevas incorporaciones y empeorar aún más el calendario de turnos si se hace la huelga.
Así las cosas, los representantes de CCOO y UGT, en el acto de conciliación en el SASEC (previo a cualquier huelga) aceptan el arbitraje (de obligado cumplimiento) desconvocando automáticamente la huelga. No hay que ser muy listo para saber que el resultado que salga del arbitraje, una vez más, nada tendrá que ver con las aspiraciones de los trabajadores. Pero esta es la manera en la que el comité de empresa ha optado por liquidar el conflicto, negándole a la plantilla la participación en la toma de decisiones y la posibilidad de movilizarse por la defensa de algo tan básico como la jornada laboral.
Independientemente de cómo se resuelva este conflicto, lo que está claro es que la actitud del Comité de empresa ha sido totalmente vergonzosa, con una táctica totalmente errática en la que han ido dando tumbos hacia el desastre, desoyendo continuamente a la plantilla. En nuestra opinión, es su bancarrota política y sindical la que nos ha llevado a esta situación y es urgente que, desde la base de los sindicatos participemos activamente promoviendo los relevos necesarios, aupando a aquellos compañeros que estén dispuestos a representar al conjunto de los trabajadores, respetando las decisiones democráticas y poniendo los medios necesarios (incluyendo la movilización seria y sostenida) para luchar por ellas.


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