Millones de jóvenes y trabajadores en todo el mundo estamos observando horrorizados la brutal intervención militar del régimen imperialista y autoritario de Putin en Ucrania, los bombardeos y asedios contra las ciudades ucranianas y el éxodo de millones de refugiados huyendo de la guerra. El Gobierno ruso ni pretende “desnazificar” Ucrania ni tiene ­nada de progresista, solo defiende los intereses de los capitalistas rusos. ¡Por ello exigimos la inmediata retirada de las tropas!

Sin embargo, también queremos denunciar que EEUU, la OTAN y la UE son completamente responsables de esta guerra. Fueron ellos los que en 2013-14 financiaron y armaron a todo tipo de bandas de extrema derecha y neonazis para hacerse con el control del Gobierno y el ejército ucraniano. Fueron ellos los que ampliaron la OTAN hacia el este entre 1999 y 2004, instalando bases militares y armamento de última generación para cercar a Rusia, y los que durante décadas han continuado desarrollando una agresiva estrategia belicista. Y fueron ellos los responsables de destruir países enteros como Iraq, Afganistán, o Yemen provocando 38 millones de desplazados y un millón de muertos desde 2001, y dejando morir a miles en el Mediterráneo o las fronteras europeas. No tienen ninguna legitimidad para presentarse como los abanderados de la paz, la democracia y los defensores del pueblo ucraniano. Basta ya de cinismo y propaganda. ¡No nos engañáis!

Esta guerra tiene un claro perdedor: la clase trabajadora ucraniana, rusa y de todo el mundo. Es un síntoma más de la crisis del sistema capitalista y anuncia nuevos ataques a nuestras condiciones de vida.

La mayoría de los Gobiernos europeos, con un tono patriotero y militarista —asimilando discursos propios de la extrema derecha—, se han lanzado a incrementar su gasto militar en millones de euros, garantizando fabulosos negocios a los capitalistas. Una estrategia a la que se ha sumado con gusto el Gobierno PSOE-UP de la mano del PP y de Vox. Nos exigen sacrificios, pero de nuevo seremos las familias obreras las que los soportemos en forma de nuevos ataques a la educación y sanidad públicas, recortes de gasto social, hundimiento de los salarios, y crecimiento de la pobreza. Mientras sufrimos la subida del precio de los alimentos, la luz, el gas o la gasolina, Pedro Sánchez culpa de todo a Putin. ¡Qué poca vergüenza!

En una guerra reaccionaria por ambos bandos como es esta, la primera obligación que tenemos la juventud combativa es la de levantar nuestra solidaridad internacionalista. La guerra no se acabará haciendo llamamientos vacíos a la “diplomacia”. Solo se puede frenar con la movilización masiva y contundente en las calles y levantando una política revolucionaria y de clase contra el imperialismo y el sistema capitalista.


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