El miércoles 30 de marzo miles de jóvenes en todo el Estado español salimos a la calle en defensa de nuestro futuro, secundando la jornada de protesta convocada por el Sindicato de Estudiantes. Tras mes y medio de intensa intervención en cientos de centros de estudio, distribuyendo cientos de miles de panfletos y realizando cientos de asambleas, los jóvenes hemos vuelto a dejar claro que no vamos a permanecer impasibles mientras el gobierno del PSOE lleva a cabo todas las medidas, recortes y ataques a la clase trabajadora, que le dictan los grandes empresarios para salvar sus beneficios multimillonarios a costa de empeorar las condiciones de vida de nuestras familias y de hipotecar el futuro de los jóvenes.

En multitud de localidades se han realizado concentraciones y manifestaciones. En Barcelona, Tarragona, Valencia, Madrid, Málaga, Sevilla, Granada, Toledo, Talavera de la Reina, Compostela, Coruña, Vigo, Gijón, Oviedo, Vitoria, etc., miles de jóvenes han recorrido las calles y llenado plazas al grito de: “¡Sí hay dinero, lo tienen los banqueros!¡Después de estudiar queremos trabajar!”. Entre las consignas más coreadas también se escuchó: “¡Hace falta ya una huelga general!”, aludiendo a otro de los motivos de la movilización: el rechazo  a la política de desmovilización y pacto social que están llevando a cabo los dirigentes sindicales de CCOO y UGT, aceptando y avalando todo tipo de ataques contra la clase obrera y sus familias.
Frente a los ataques el único camino es la lucha y la organización, por eso en las manifestaciones y concentraciones se ha incidido en la necesidad de que las direcciones sindicales rompan con esta política de desmovilización y claudicación frente a las presiones del gobierno y de los capitalistas. Justo ahora, cuando se están lanzando los ataques más duros contra la clase obrera y la juventud, el papel de los dirigentes sindicales no es pactar sino movilizar, y movilizar de forma seria, continuada y contundente. ¡Que la crisis la paguen sus responsables, los capitalistas!
Estas ideas conectan con un sentimiento muy extendido entre la juventud y los trabajadores, incluyendo, por supuesto, la base de los sindicatos y muchos delegados y comités de empresa. En la jornada de protesta del 30 de marzo varios representantes de comités de empresa, tales como Mercasevilla o Tussam en Sevilla, o de Class Manufacturing en Madrid, se dirigieron a los manifestantes animándonos a continuar en la lucha y mostrándonos su solidaridad, explicando que los trabajadores y los jóvenes tenemos los mismos intereses y que la unidad hace la fuerza. Estas intervenciones fueron muy aplaudidas y respondidas con el grito de: “¡Viva la lucha de la clase obrera!¡Obreros y estudiantes, unidos y adelante!”.

Organizarse para continuar la lucha

Frente a la brutal campaña de desprestigio contra la juventud lanzada desde los medios de comunicación, tachándonos de “generación ni-ni” (que, supuestamente ni queremos estudiar ni queremos trabajar), tanto el 30 de marzo como durante toda la campaña previa, el Sindicato de Estudiantes ha puesto encima de la mesa cuál es la realidad: con casi un 50% de paro juvenil, la subida de tasas y el endurecimiento en el acceso y permanencia en la universidad y, tan sólo este curso, 50.000 no admitidos FP, lo que sucede es que a los jóvenes ni nos dejan trabajar, ni nos dejan estudiar.
Otro tema muy presente en esta movilización ha sido la revolución en el mundo árabe. Con consignas como: “Aquí, como en el mundo árabe, ¡si no hay solución, habrá revolución!” La maravillosa lucha que los jóvenes y trabajadores árabe están librando, derribando sangrientas dictaduras y mostrando con claridad que la lucha sirve y que ése es el único camino es una gran inspiración para los jóvenes de todo el mundo. Si la juventud y los trabajadores organizados han conseguido esto en condiciones de represión salvajes, qué no podríamos conseguir nosotros si las direcciones de CCOO y UGT, partiendo del éxito de la pasada huelga general del 29-S, lanzasen una lucha seria con el objetivo de echar atrás las contrarreformas y de exigir una política en beneficio de los trabajadores.
En un contexto en que tanto el gobierno, como los medios de comunicación controlados por la burguesía, y los propios dirigentes sindicales están machacando con la idea falsa de que “no queda más remedio que hacer sacrificios”, esta jornada de protesta ha tenido una grandísima importancia política. Se ha levantado la bandera de la lucha y de una alternativa socialista y revolucionaria a la crisis capitalista. Ahora es necesario convertir toda la simpatía y el apoyo suscitado en organización y preparación política para una lucha que no ha hecho más que empezar. Ni los capitalistas, con todo su aparato propagandístico, ni las direcciones sindicales reformistas van a poder contener indefinidamente el gran malestar social acumulado. Los jóvenes debemos prepararnos para afrontar en los próximos años un periodo que, sin duda, estará marcado por las grandes movilizaciones y por la oportunidad histórica de acabar con el capitalismo, un sistema caduco, innecesario y que está arrastrando a la humanidad a la barbarie.


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