El profesorado gallego ha dado muestra de una gran disposición a luchar contra los recortes educativos de la Xunta del PP. En cuatro ocasiones miles y miles de profesores se han manifestado en Compostela contra esta política. Las huelgas del 21 y 27 de septiembre fueron un gran éxito, con no pocos centros en los que el 90% de los profesores secundaron el paro. Con la arrogancia característica de la derecha, el director xeral de Centros, José M. Pinal, afirmó que “esta medida está publicada y no hay nada más que decir de ella” (La Voz de Galicia, 28/09/11). Es necesario un plan de lucha mucho más duro para parar los ataques y, de paso, bajarle los humos a este individuo. Y hay condiciones para hacerlo.

Ahora, los sindicatos han acordado llevar a cabo concentraciones en el recreo el 11 de octubre, concentraciones comarcales el 18 y un referéndum el 25. En ningún momento, ni CIG —mayoritaria en el sector— ni ningún otro sindicato propuso una nueva convocatoria de huelga. Plantear que tras las dos jornadas de huelga no habrá más paros sino acciones mucho menos contundentes es un gravísimo error. La Xunta pensará: “si hemos aguantado dos huelgas masivas, ¿por qué deberíamos ahora retroceder, cuando los propios dirigentes sindicales dicen que lo peor ya ha pasado?”.
Los ataques a los que nos enfrentamos son muy serios y van a continuar. Tan sólo en la primera semana de octubre, el ayuntamiento de Ferrol (PP) ha dejado sin beca de comedor a 40 familias y la Xunta pretende privatizar 17 nuevas escuelas infantiles. La única estrategia sindical válida y coherente es endurecer la respuesta, implicando y extendiendo la lucha a más capas y sectores afectados por los recortes sociales, demostrando que estamos dispuestos a llegar hasta el final para ganar y que no es una mera protesta para mostrar el desacuerdo con los ataques.

Por una huelga de 48 horas y la unificación de la lucha con el resto del estado

Desde el Sindicato de Estudiantes (SE) creemos que es imprescindible la convocatoria de una huelga de 48 horas en Galicia, bien preparada, de toda la comunidad educativa, como ya se ha hecho en otras zonas. Las dos huelgas realizadas hasta ahora fueron un rotundo éxito, especialmente en infantil y primaria. Y todo esto se logró con una preparación insuficiente (escasez de propaganda, apenas se celebraron asambleas de profesores en los centros, ni reuniones centralizadas,…). Hay margen de sobra para continuar la movilización, pero pasa por un plan de lucha serio.
Además, extender el conflicto al conjunto del estado con una huelga de toda la comunidad educativa, como estamos proponiendo desde el SE, que unifique las diferentes movilizaciones y huelgas educativas que están teniendo lugar (Madrid, Castilla - La Mancha, Navarra…) sería visto con entusiasmo por parte de los trabajadores de la enseñanza y daría un nuevo impulso a la lucha.
De hecho, la marcha a Madrid convocada para el 22 de octubre debería ser un punto de partida para la convocatoria de dicha huelga educativa estatal. Por eso, consideramos completamente erróneo el hecho de que la dirección de CIG-Ensino se haya desmarcado públicamente de ella y haya acusado a los sindicatos de ámbito estatal de “sucursales de Madrid”, “españolistas” y “ultracentralistas”, por promover la asistencia a la misma. Participar con el resto de los trabajadores de la enseñanza en una gran movilización contra los recortes y despidos no es contradictorio con defender la enseñanza pública en Galicia ni mucho menos con defender nuestra lengua y los derechos democráticos nacionales del pueblo gallego. No podemos caer en la trampa de hacer la guerra cada uno por su lado porque “hay 17 realidades diferentes”. Es más los estudiantes y profesores franceses y griegos también están movilizándose y una lucha conjunta, europea, sería un paso adelante maravilloso.


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