Unificar las luchas, ¡con una Huelga General en Euskal Herria!

En las últimas semanas estamos viendo como no dejan de estallar huelgas en Euskal Herria y en el Estado español contra una escalada de la inflación que está hundiendo nuestros salarios y una nueva ofensiva de la patronal para empeorar aún más nuestras condiciones laborales.

Huelgas que en todos los casos están siendo un éxito sin paliativos, como la primera jornada de huelga del metal de Bizkaia o en la Mercedes Benz, los paros del metal de Araba, la huelga de Coca Cola en Galdakano...

Otro ejemplo ha sido la huelga de los trabajadores del metal de Cantabria, ¡20 días de huelga indefinida!, pero que, como ocurrió con el metal de Cádiz, ha sido traicionada por las direcciones de CCOO y UGT, con la mediación del Ministerio de Trabajo, acordándose subidas salariales muy por debajo del IPC. Un acuerdo rechazado en asamblea por el 35% de las y los trabajadores. A pesar de las excusas, si algo ha demostrado esta huelga es que con una dirección sindical combativa y consecuente había disposición por parte de las y los trabajadores para llegar hasta el final.

Y esa misma disposición y voluntad de lucha es lo que estamos viendo en Euskal Herria, con la confluencia del metal de Araba y Bizkaia, y con la huelga anunciada en Mercedes. A pesar de coincidir únicamente el 30 de junio, lo que se está poniendo en evidencia es que no estamos ante conflictos aislados de empresa o sector, sino ante brutal ofensiva de la patronal que debe enfrentarse mediante una respuesta general y unitaria de la clase trabajadora.

No es solo el metal, son las y los trabajadores del comercio y de residencias, que coincidieron con el metal de Bizkaia, Osakidetza (sanidad pública vasca), que ha protagonizado varias jornadas de huelga, profesores y estudiantes, que plantean movilizaciones contra el Pacto Educativo, o los pensionistas y la juventud, que han salido a la calle en defensa de pensiones públicas dignas y contra la precariedad y la carestía de la vida. Y muchos otros que se irán sumando en lucha por sus Convenios y por subidas salariales acordes con la inflación.    

Necesitamos unificar todos estos conflictos, para multiplicar su fuerza y su impacto. Los dirigentes de ELA y LAB, de la mayoría sindical, deben retomar la idea de la huelga general que defendían hace unos meses. Ahora hay más razones que antes, contra la ofensiva patronal, contra las políticas capitalistas del Gobierno PNV-PSE, y contra una reforma laboral que ha mantenido los aspectos centrales de la reforma del PP. Sin duda contaría con la simpatía de cientos de miles de trabajadores y se convertiría en un referente de lucha para muchas plantillas e incluso para los trabajadores del resto del Estado ante la penosa y sumisa política de paz social desplegada por los dirigentes de CCOO y UGT.

Además, como hemos visto en Cantabria, es necesario impulsar las huelgas convocando asambleas masivas por parte de todos los sindicatos en lucha donde podamos juntarnos todos los delegados y trabajadores para decidir y votar un plan de acción. Estas asambleas permitirán organizar la lucha a un nivel superior, reforzando y extendiendo los piquetes informativos antes y durante las jornadas de huelga para lograr la solidaridad y el apoyo de la población repartiendo miles de panfletos y pegando cientos de carteles. 

Tenemos una enorme fuerza pero es necesario que toda esta fuerza se organice. La situación económica es cada vez peor, y las familias obreras cada vez tenemos más dificultades para llegar a fin de mes. La política del mal menor, de aceptar acuerdos a la baja que nos empobrecen, es un callejón sin salida. Hay que recurrir a la única herramienta que a lo largo de la historia nos ha permitido lograr conquistas, la huelga, la lucha y las movilizaciones.

 

 

 

 


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