El viernes 21 de enero se hizo oficial la venta de acciones de Sadiel -empresa dedicada a la gestión informática cuya sede principal está en Sevilla- por parte de la Junta de Andalucía y otros accionistas. Se firmó un principio de acuerdo por el cual el gobierno andaluz venderá un 15,5% de sus acciones, quedando su participación reducida al 22%.
El modelo de negocio de Sadiel se basa en parte en la realización de software a precios bajos a través de su filial SDS en Puerto de Santa María, maximizándose así los beneficios percibidos por el trabajo. Entre los planes de Sadiel figura desde hace tiempo lo que los empresarios llaman externalización, es decir, abrir la puerta a que el trabajo que hoy día hacemos aquí se haga en otros países con salarios más baratos y donde los derechos laborales apenas existen. De realizarse esta perspectiva, significaría destrucción de empleo y el incremento de la precariedad laboral en nuestra empresa, circunstancia que pondría en dificultades a la Junta de Andalucía, al tratarse de una empresa con importante participación pública. A través de esta venta de acciones estos planes pretenden ser llevados a cabo sin dar tantas explicaciones, puesto que estaremos ante una empresa prácticamente privada o con escasa participación pública. Aquí es donde entra en juego Ayesa, el nuevo grupo empresarial de negocio internacional que se hará con el 51% de las acciones.

El grupo Sadiel es rentable

Esta venta de acciones poco tiene que ver con la crisis. Los empresarios llevan muchos años, incluidos los que había crecimiento económico, deslocalizando el trabajo a países en vías de desarrollo con el fin de aumentar aún más sus ganancias. El caso de Sadiel es paradigmático, puesto que es una empresa poco o nada afectada por las crisis (en 2009 logró una cifra de negocios de 100 millones de euros, aumentando la del año anterior). No se trata de sortear problemas económicos, porque el grupo Sadiel es más que rentable, se trata de la ambición de ganar aún más, sin importar las personas a las que se pueda dejar en el paro.
Los accionistas, entre ellos la Junta de Andalucía, malvenden Sadiel, valorando la empresa en 35 millones de euros. Ayesa pagará alrededor de 18 millones por hacerse con el control de la mayoría de las acciones, de los cuales sólo unos pocos revertirán en la Junta de Andalucía. No podemos tolerar que una empresa financiada con dinero público se privatice para los réditos e intereses particulares, máxime cuando uno de los objetivos de abrir SDS era la reindustrialización de la Bahía tras el conflicto de Delphi y para lo cual se desembolsó una gran cantidad de dinero público en subvenciones. No podemos permitir que se vuelva a repetir esta injusticia y que el duro trabajo que hacemos aquí nos sea arrebatado para engordar los bolsillos de empresas privadas.

Los comités de empresa de SDS y Sadiel contra la venta de acciones

Los comités de empresa de Sadiel y SDS, aunque todo el proceso de venta se realizara a espaldas de éstos, ya advirtieron de la venta de acciones y se posicionaron contra ella. La asamblea de trabajadores de SDS ratificó la postura de su comité y así se le trató de hacer llegar al consejero de Innovación de la Junta de Andalucía, pero éste ha preferido sentarse largo y tendido con los empresarios, en lugar de sentarse a escuchar a los trabajadores que votan y a los que, en teoría, representa en el gobierno andaluz. Por su parte, la empresa negó siempre cualquier noticia sobre la venta de acciones, tachando de "sarta de mentiras" la información que los comités proporcionaron a los trabajadores.
El dueño de Ayesa, José Luis Manzanares Japón, ha tratado de convencer a los trabajadores de Sadiel y SDS de que la venta es buena para la empresa. De eso no tenemos duda. Pero que no se empeñen en convencernos de que lo que es bueno para los empresarios es bueno para los trabajadores. Así lo demuestran sus declaraciones a Europa Press el 04/03/2010 en las que deja claro su visión sobre los derechos de los trabajadores: "...alguien tiene que decirle a la gente que no es un país rico, sino pobre y si es algo es gracias al trabajo de su gente y se deje de pedir tantos derechos, preocupándose por sus deberes ... el trabajador debe olvidarse del ocio, que ya no es el motivo fundamental de vivir, y luchar desesperadamente como en los años 60 y 70".
Por todo ello, nos posicionamos firmemente en contra de la venta de acciones y haremos todo lo que esté en nuestra mano para tratar de evitarla. Para ello contamos con el pronunciamiento y apoyo de la dirección de nuestras organizaciones sindicales que, en el caso de CCOO, se ha posicionado ya en contra de la venta. Si finalmente la venta se realiza, estamos firmemente determinados a movilizarnos para que se garanticen por escrito los derechos laborales y el empleo de las plantillas de SDS y Sadiel, de manera que los movimientos especulativos de los empresarios no afecten nuestra estabilidad laboral, nuestros salarios y nuestros derechos.
El que de esta lucha salgamos reforzados, impidiendo cualquier retroceso en nuestros derechos depende de la unidad y del trabajo conjunto de todos y cada uno de los trabajadores de Sadiel y SDS. Es necesario dar un paso al frente y ponernos en marcha para demostrar nuestra determinación en la defensa de nuestros derechos.

* CCOO cuenta con dos tercios de la representación en el Comité de Empresa


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