El Militante.— Cuéntanos cuál ha sido el origen del conflicto y qué pasos habéis ido dando hasta ahora.
Javier Anadón.— El origen del conflicto es la negociación del convenio. Empezó en enero de 2010 y ya desde el principio la dirección de TUZSA (Transportes Urbanos de Zaragoza), que había ganado nueve millones de euros netos con un aumento del 20% sobre el año anterior, presentó una propuesta totalmente inasumible para los trabajadores (incrementos salariales por debajo del IPC, flexibilidad total de jornada y de turnos, pérdida de derechos sociales y laborales) buscando una confrontación con la plantilla. A pesar de ello fuimos pacientes con las negociaciones y hasta junio no empezamos las primeras movilizaciones.
Viendo la situación, los trabajadores asumimos una reivindicación importante desde el punto de vista social como es la municipalización del transporte, ya que entendemos que un servicio público esencial como éste no tiene por qué ser un negocio como en estos momentos. En 2012 termina el plazo de la concesión municipal del transporte urbano con TUZSA, y es un buen momento para que el Ayuntamiento asuma directamente este servicio que le genera pérdidas mientras una empresa privada está ganando dinero con él, permitiendo también mejorar la calidad del servicio. Es una reivindicación que hemos planteado a asociaciones de vecinos con buena acogida y a los grupos municipales sin tanto éxito, salvo con IU y CHA.
Nuestra lucha no es sólo por mejoras económicas y sociales en el convenio sino que como CUT-Intersindical entendemos que debemos luchar en todos los campos de la sociedad. Necesitamos un salario digno para vivir en una sociedad capitalista, pero también hay que trabajar por cambiar este modelo social, para que los servicios públicos estén en manos de la Administración.
EM.— Nos ha parecido muy importante que desde el primer momento fijárais la responsabilidad del Ayuntamiento, pidiérais la municipalización y decidiéseis llevar la lucha al conjunto de la clase trabajadora, extendiéndola como hicisteis con la manifestación del 18 de mayo. Esto demuestra que sí hay ambiente de lucha y para recuperar el camino de la huelga general, ¿qué opinas al respecto?
JA.— Nosotros desde Intersindical de Aragón tenemos claro que la lucha de los trabajadores de una empresa no es sólo suya, sino que afecta a toda la clase trabajadora, aún más cuando hablamos de servicios públicos cuyos usuarios somos los propios trabajadores. De nada sirve tener un buen convenio si después sube el precio de la electricidad o el billete del autobús, o las retenciones de Hacienda. Es importante que nuestras luchas vayan ligadas a mejorar la calidad de vida, el llamado Estado del bienestar que en el Estado español estamos perdiendo sin haberlo conseguido, y los servicios esenciales, luchando contra su privatización y porque los que ya son privados vuelvan a manos públicas.
La manifestación del 18 de mayo fue importante ya que vimos como organizaciones sindicales, de vecinos y demás no sólo mostraron su solidaridad sino que asumieron la lucha de Tuzsa como propia. Mañana puede ser FCC o cualquier otra empresa, ya que en estos momentos nosotros somos un laboratorio de pruebas en Zaragoza. La mayoría de los convenios están paralizados pero la conflictividad no está en la calle ya que las cúpulas de CCOO y UGT han decidido esperar a que se aclare la reforma de la negociación colectiva, lo que va a suponer la pérdida de toda una serie de derechos adquiridos. 
Fuera del Estado español se han hecho varias huelgas generales. Grecia es el país puntero. Allí han identificando al culpable de esta situación, los grandes empresarios, la banca y los gobiernos títeres que les facilitan conseguir sus objetivos haciendo leyes a su medida. Tenemos que conseguir que los políticos se dediquen a salvaguardar a las clases menos pudientes y los trabajadores de la avaricia de los que tienen dinero. La UE es la herramienta que está usando el capital para quitarnos los derechos a los trabajadores.
Mientras en otros países ha habido grandes movilizaciones, en el Estado español se debate mucho pero no se hace nada. Los grandes sindicatos no van a hacer nada salvo huelgas controladas, para evitar mayores movilizaciones y desactivar al movimiento obrero más consecuente con lo que hay que cambiar: el modelo social y económico en el que estamos. Por otro lado, la izquierda sindical tiene muchos debates sobre lo que hay que hacer, pero tiene miedo de asumir la responsabilidad y liderar ese movimiento. Y esto está evitando que miles de trabajadores disconformes, también de UGT y CCOO, que están deseando salir a la calle ya, lo hagan.
En Zaragoza no es posible que si la crisis es igual para todos y con todos los convenios provinciales paralizados sólo sea TUZSA quien sale a la calle. Quizás porque aquí hay un sindicalismo diferente, que sin tener la mayoría absoluta en el comité está lanzando estrategias diferentes, donde es la asamblea la que decide, lo que genera confianza en una plantilla de 1.300 trabajadores para movilizarse. En otros casos hay unas cúpulas sindicales que impiden que esos trabajadores salgan a la calle, pero aunque sea difícil extender nuestro modelo sindical, no debemos tirar la toalla. Jugando con las herramientas del capitalismo no tenemos nada que hacer ya que cambiarán la ley donde vayamos ganando terreno.


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