¡Basta de racismo en las empresas! ¡Basta de acoso laboral a los trabajadores!

La siguiente resolución, que reproducimos resumida, explica la situación de injusticia laboral por la que ha pasado una trabajadora inmigrante en Vitoria. Se presentó en la comisión de trabajo del “Derecho al Trabajo” del 15-M en la ciudad y posteriormente en la asamblea. Fue aplaudida, apoyada y firmada por muchos. También fue apoyada por decenas de personas, miembros de sindicatos (CCOO, UGT, LAB, ELA, Sindicato de Estudiantes, etc.) y por afiliados de partidos como IU. Todas las resoluciones fueron enviadas por fax al restaurante en el que trabajaba esta compañera y a otro de los restaurantes de lujo propiedad de la misma empresa.
Gracias al apoyo recibido y a la presión que se le ha hecho a la empresa hemos conseguido una victoria, pues la compañera KD ha podido finalizar su contrato, cobrar todas las horas que trabajó hasta el último euro que le correspondía según el convenio de hostelería y cotizar todo ese tiempo trabajado. La compañera quiere agradecer de forma muy especial a todos aquellos que le han ayudado y en concreto a los compañeros de El Militante por su apoyo desde el principio, y quiere hacer llegar a todos una cuestión que para ella es muy importante: esta lucha no ha sido sólo por cobrar lo que no querían pagarle, sino para recuperar la dignidad que esta empresa quiso arrebatarle de forma humillante y para que a sus compañeros no se atrevan a hacerles lo mismo.
Desde El Militante queremos felicitar a KD porque durante esta lucha ha demostrado no sólo una gran dignidad, sino una fuerza y determinación en momentos tan difíciles, siendo un ejemplo para todos nosotros. Además, pone sobre la mesa que si los sindicatos organizaran y movilizaran a este sector tan explotado de la clase obrera, los inmigrantes, serían capaces de extraer una fuerza colosal que unida al resto de la clase sería imparable.


RESOLUCIÓN

Los abajo firmantes queremos solidarizarnos con la trabajadora KD, de origen africano, que el pasado 3 de junio fue echada del restaurante “Dos Hermanas” de Vitoria-Gasteiz en el que trabaja, cuando reclamó que se le pagaran sus horas extras.
KD había firmado un contrato de relevo como ayudante de cocina que se iniciaba el 30 de abril y acababa el 17 de junio. La jornada semanal iba a ser de 34 horas, que se repartirían en 6 horas diarias en dos turnos, uno de 3 horas al mediodía y otro de 3 horas a la noche. Pero cuando KD empezó a trabajar la empresa le obligó a hacer muchas más horas. Algunos días trabajó 8 horas, otros 10, otros 11 (es decir, podía entrar a las 13h. y salir a las 24h. de la noche). En todo el mes de mayo además de las 34 horas legales realizó 57 horas extras. Aparte, como se negaron a darle un calendario laboral, no sabía qué jornada tendría al día siguiente, con lo que eso supone para la vida de cualquier persona y especialmente para una madre con tres hijos. Junto a todo esto, tuvo que realizar tareas que no le correspondían con su categoría laboral.
Pero lo peor durante todo este tiempo fue el trato que sufrió: humillaciones, ofensas, desprecio, insultos racistas y xenófobos. Este acoso laboral brutal llegó al límite cuando llegó el momento de cobrar el mes de mayo. KD sólo cobró las 34 horas que constaban en el contrato. ¿Qué pasó con las 57 horas extras? ¿Qué pasó con todas esas horas que esta trabajadora no pudo dedicar a sus hijos mientras se dejaba la piel limpiando mamparas, platos, suelos, baños…? Según la empresa, esas horas simplemente no existieron. Cuando la trabajadora reclamó sus horas extras, le dijeron que no iba a cobrar nada más y la echaron del restaurante a empujones, diciéndole que no hacía falta que volviera. (…)
Si esta trabajadora aguantó las terribles condiciones laborales e hizo todas estas horas que le imponían fue porque necesitaba llevar un salario a casa para mantener a su familia. Pero, cuando se negaron a pagarle sus horas extras, KD decidió que no iba a ser una esclava, que no iba a trabajar de gratis para estos señores ricos, que además de ser propietarios del restaurante Dos Hermanas, también detentan el restaurante de lujo del Hotel Lakua. Y con una dignidad que está siendo un ejemplo para todos, decidió que iba a luchar por lo que era suyo y de su familia. La empresa, que tiene mucho que ocultar, asustada por la actitud de esta luchadora, no ha parado de presionar a KD para que firme todo aquello que a ellos les conviene. Pero ella se ha mantenido firme entre otras cosas porque sabe que no está sola, que somos muchos los que la defendemos y la vamos a defender.

¡Basta de racismo en las empresas!  ¡Basta de acoso laboral a los trabajadores!
¡SOBRAMA, paga las horas extras a todos tus trabajadores!
¡Nativa o extranjera, la misma clase obrera!


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