El 22 de julio la dirección de la empresa Trelleborg Izarra SA, ubicada en Izarra (Álava), envió a través de un burofax un expediente sancionador al afiliado de UGT y ex miembro del comité de empresa hasta hace unos meses, Santos Arreba. Todas las causas que plantea el expediente son falsas. La auténtica razón del mismo, que ha dejado al compañero en la calle desde el pasado 29 de julio, es la represión sindical.
Este compañero se había distinguido en su lucha por la defensa a ultranza de los intereses de todos los trabajadores, ya que fue uno de los más activos dirigentes de UGT en la huelga desarrollada en julio de 2009, cuando los trabajadores, con su lucha, consiguieron un convenio digno. Este compañero, junto con otros cuatro, ya fue denunciado por la empresa por lo penal por haber participado en los piquetes, quedando la denuncia sin efecto.
El acoso y la represión sindical crecen de la mano de una patronal envalentonada que nos está haciendo retroceder continuamente en nuestras condiciones de trabajo y que persigue y sanciona a aquellos compañeros que destacan por su combatividad, para descabezar el movimiento y sembrar el miedo.
En defensa de la libertad sindical y de nuestros derechos exigimos la reincorporación inmediata a su puesto de trabajo.

Hoy es Santos, mañana cualquiera de nosotros

La lucha contra los despidos y cierres es una lucha de toda la clase trabajadora. Como estamos comprobando día a día, la patronal pretende descabezar el movimiento obrero, dividirnos y atomizarnos empresa a empresa, sembrar el miedo y evitar de esta manera una respuesta colectiva ante la batería de ataques que no cesan. Aquí se ve que su interés por abaratar el despido no tenía nada que ver con la creación de nuevos puestos de trabajo, sino con someter a los trabajadores y aumentar sus ganancias. No nos van a amedrentar.
La patronal pretende llevar ataques todavía mucho más duros que los que ya estamos sufriendo (reforma laboral, pensionazo, acuerdo negociación colectiva, recortes salariales...) y sabe que va a haber contestación social. No es ninguna casualidad que en cada fábrica se esté intentando acabar con el movimiento obrero organizado para evitar una respuesta. Por eso, la lucha contra el despido de Santos es una lucha de toda la clase trabajadora. Hoy es Santos, mañana cualquiera de nosotros.

 


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