El trasfondo de los recortes en sanidad, educación, servicios sociales, del gobierno de Catalunya queda bien definido en las palabras del conseller de Economía, Mas-Colell, dirigidas a un selecto auditorio de grandes empresarios en el Círculo de Economía, donde los animó a que “aprovechen la oportunidad que les brinda el retraimiento del sector público para que sus compañías ganen peso”. Ahí se encuentra la piedra angular de la política del gobierno de CiU en lo que respecta a los recortes. Ya no sólo se trata de reducir el déficit, cargando el peso de la crisis en los trabajadores, sino también de favorecer los intereses de las élites económico-financieras del sector privado.

El recorte en Universidad en el 2011 ha sido brutal. 144 millones de euros menos en la aportación de la Generalitat a los presupuestos de las universidades públicas catalanas. Esto representa un recorte del 16%. Para la UAB el recorte ha sido de 34 millones. En el 2011 se han ejecutado medidas que representarán un ahorro de 10 millones. Y quedan 24 millones más que recortar en el 2012. De esta cantidad, la dirección de la universidad pretende que 13 millones se recorten del capítulo de personal. Esto quiere decir, según una estimación de las medidas que se contemplan por parte de la dirección de la UAB, unos 500 profesores e investigadores menos y unos 140 interinos del personal de administración y servicios (PAS) despedidos, además de otros recortes en beneficios sociales, como matrícula gratuita, bonificación en el transporte público, etc.

La asamblea de la UAB, a favor de la huelga

El lunes 26 de septiembre, una asamblea de PAS y profesores de la UAB, que llenó el salón de actos del Rectorado con más de 350 participantes, se pronunció de forma unánime por una huelga de las universidades públicas en Catalunya en contra de los recortes. En más de una intervención se vinculó el rechazo a los despidos con la defensa de la calidad de la enseñanza pública universitaria. Los grupos de más de 150 estudiantes son una realidad que se repite en muchas titulaciones. ¿Dónde quedan aquellas promesas de innovación pedagógica con las que nos quisieron vender la moto de Bolonia? Con grupos tan numerosos es imposible librarse de la clase magistral, en la que el docente se limita a dictar apuntes.
En otros aspectos, ni siquiera estamos donde estábamos: se suprimen asignaturas optativas, se despide a profesores e investigadores competentes, se improvisa en la asignación de las materias… Y a esto hay que añadir el aumento de las tasas universitarias 4 puntos por encima del IPC, que el gobierno de CiU pretende repetir en los próximos años. ¿Hasta dónde? ¿Hasta llegar al nivel de las matrículas universitarias de Gran Bretaña, por ejemplo, que multiplican por 9 o por 10 las que tenemos aquí? Sí, eso es lo que pretenden. Evidentemente, no lo dicen abiertamente para no encontrarse con una insurrección en las aulas, pero aún así, el movimiento se va a dar. Las universidades se están inventando tasas adicionales con excusas ridículas (el uso de la red wifi, el campus virtual…). También están privatizando los servicios que quedaban en manos de la universidad (el polideportivo en el caso de la UPC, los comedores en la UB, etc). Todo esto, junto a los despidos de profesores y PAS, va a estar presente en las asambleas de estudiantes y trabajadores que estos días se están llevando a cabo en las diferentes universidades. Es necesario un calendario de movilizaciones que unifique a todas las universidades públicas en fechas concretas para salir a la calle de manera masiva, todos a la vez, con varias jornadas de huelga para poner en jaque al gobierno.

Unificar la lucha de todo el sector público

El sector de sanidad lleva meses en lucha. Los grandes hospitales del Institut Català de la Salut (ICS) se han sumado a la propuesta lanzada desde el Hospital Vall d’Hebron de iniciar una huelga indefinida a finales de octubre. Tenemos que hacer lo posible para que la lucha de la universidad salga con fuerza, sobre todo en las tres grandes del área de Barcelona (UB, UPC y UAB) y confluir con las movilizaciones de sanidad. Las direcciones de UGT y CCOO deberían lanzar cuanto antes una convocatoria de huelga de todo el sector público en contra de los recortes. Tanto en enseñanza como en sanidad, los trabajadores estamos viendo lo que está pasando y no damos crédito a que no se haya convocado ya una huelga de todo el sector público en Catalunya.
El gobierno de Artur Mas, que presume de ser business friendly (¡y con razón!), aparece fuerte porque a la clase obrera no se le permite plantarle cara como merece. Una huelga general en Catalunya frente a la política de recortes del gobierno tendría un seguimiento masivo y serviría para organizar la indignación social que está alcanzando una temperatura altísima.


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