“El ejemplo de los y las militantes antifranquistas que, a pesar de las torturas, la cárcel y las condenas a muerte, lucharon de forma abnegada y consiguieron derrotar a la dictadura, es la constatación de que la lucha es el camino para cambiar las cosas”. 

Tras la publicación de su primer libro La lucha contra el franquismo en Asturias. De la guerrilla a las grandes huelgas obreras (1937-63), editado por la Fundación Federico Engels, un nuevo trabajo de nuestro compañero Pablo Alcántara acaba de ver la luz. Se trata de La secreta de Franco. La brigada político social durante la dictadura.

La amplia y exhaustiva tarea de investigación que Pablo llevó a cabo para la elaboración de su tesis doctoral El águila gris: la policía política durante la dictadura franquista en Madrid y Asturias (1956-1976), es la base sobre la que se levanta esta nueva obra. Así este trabajo abandona los muros de la Universidad para desgranar la historia, en gran parte ocultada, de la salvaje represión desplegada para preservar al régimen de Franco.

El Militante - Es evidente  por tu militancia que tus motivaciones para investigar a fondo la represión franquista van mucho más allá de lo académico. Nunca antes se había hecho un estudio que abordase la Brigada Político Social (BPS) en todas sus dimensiones. ¿Por qué lo has hecho? ¿Qué aporta de nuevo o de diferente a otros trabajos previos?

Pablo Alcántara - En los últimos años ha habido un importante debate político y social y una gran movilización de asociaciones por la recuperación de la memoria histórica, víctimas del franquismo y organizaciones políticas de la izquierda, para luchar contra la impunidad de los crímenes de la dictadura, que durante cuarenta años, los distintos Gobiernos del PSOE y PP han intentado relegar al olvido.

Era necesario investigar en los archivos todo lo que había pasado con la BPS, uno de los aparatos de represión más importantes de la dictadura. Debido al interés político en querer ocultar su labor, y como consecuencia de ello la gran dificultad para poder acceder a estos archivos, estudiar en profundidad la actividad de la BPS ha sido un gran reto y ha supuesto un importante esfuerzo.

Este trabajo arroja luz sobre esta estructura policial represiva, sus métodos de tortura, sus relaciones con la policía de la Alemania nazi y con los servicios secretos de EEUU, el seguimiento  y los análisis que hacía de los diferentes movimientos de oposición, etc. Además, un aspecto clave en el que he hecho especial hincapié es el de mostrar su conversión durante la llamada Transición de torturadores franquistas sin escrúpulos a "superagentes" demócratas. Transformación que no les impidió seguir cumpliendo el mismo papel, el de estar al servicio de reprimir cualquier lucha social que quisiera acabar con el statu quo.

EM - En tu libro dedicas una parte muy importante a desempolvar la lucha abnegada de trabajadores y jóvenes que eran muy conscientes de los peligros que implicaba su activismo político y sindical. Probablemente esta sea la parte más ocultada de todo ese periodo ¿Por qué?

PA - Las lecciones de la militancia antifranquista son muy importantes para las luchas de hoy. La Historia y la memoria nos deben servir, no como un estudio de sucesión de hechos, sino para entender y pelear en el presente y transformar el futuro. El ejemplo de los y las militantes antifranquistas que, a pesar de las torturas, la cárcel y las condenas a muerte, lucharon de forma abnegada y consiguieron derrotar a la dictadura, es la constatación de que la lucha es el camino para cambiar las cosas. La mayoría de derechos no han sido conseguidos a través de la pugna en los Parlamentos, sino que fueron conquistados con huelgas, asambleas y autoorganización en los años finales del franquismo y la Transición. Es una lección que muchos no quieren que aprendamos.

EM - Existe la idea de que la represión franquista terminó con la muerte del dictador o incluso que el propio régimen se fue haciendo “menos duro” con el paso del tiempo, pero tú explicas que este mito malintencionado no tiene nada que ver con la realidad. ¿Qué ocurrió realmente?

PA - Las referencias a la "dictablanda" o de la Transición "pacífica" son dos ideas que la historiografía burguesa y revisionista ha intentado vender y que son completamente falsas. En los años sesenta y setenta, cuando el movimiento obrero y estudiantil estaba en auge, con luchas impresionantes, el franquismo hizo todo lo posible, recurriendo a un amplio arsenal de torturas, asesinatos en manifestaciones, encarcelamientos y penas de muerte, por acabar con todo aquello. Pero el movimiento les desbordó. Lo cierto es que en  la Transición hubo centenares de muertos y heridos a manos de la policía y la extrema derecha simplemente por ir a una manifestación, hacer huelgas o estar en organizaciones políticas de la izquierda.

EM - El régimen de Franco se empleó a fondo en la represión porque no podía evitar la respuesta social por otros medios. Hubo algunos focos que le provocaron grandes quebraderos de cabeza como Asturias o Madrid, pero también de forma muy destacada Euskal Herria y Catalunya. A pesar del avance electoral en la actualidad de la extrema derecha a nivel estatal, Euskal Herria y Catalunya son precisamente zonas donde han encontrado el paso cerrado. ¿Qué relación encuentras entre la especial intensidad y profundidad en la que se desarrolló la lucha contra la dictadura en Euskal Herria y Catalunya y la dificultad que hoy tiene la ultraderecha para avanzar en estas zonas?

PA - En la actualidad el régimen se encuentra en una crisis brutal, con las instituciones burguesas totalmente desprestigiadas, con una gran polarización social a izquierda y derecha. A pesar de todos los intentos por echar tierra sobre nuestra historia, lo cierto es que la Memoria Histórica sigue muy viva. Quizás no en los libros de texto o en la televisión, pero sí en nuestras familias. La represión franquista desatada en Catalunya o Euskal Herria dejó una huella muy profunda, que lógicamente se vuelve a avivar hoy cuando oímos el mismo discurso del franquismo, las mismas diatribas contra el catalán o el euskera, cuando vemos a estos reaccionarios tratando de tomar la calle o llaman al odio contra el pueblo de Catalunya y su legítimo derecho a decidir.

Catalunya y las movilizaciones históricas por la república, el referéndum del 1-O o la respuesta masiva al juicio y los encarcelamientos por el Procès, tenían dentro mucho de antifranquismo, de lucha contra toda su herencia: contra el régimen del 78, sus instituciones, su monarquía, sus recortes y su represión. Este movimiento espectacular ha sido lo que ha parado los pies al avance de la extrema derecha en Catalunya de forma notable.

En EuskalHerria asistimos desde hace años a un auge espectacular de las luchas sociales como la que hubo por la libertad de los jóvenes de Altsasu, pero también obreras como ha sido Tubacex, la sanidad y la educación públicas, trabajadoras de residencias, del Guggenheim, ITP… la lista es enorme. El mensaje está claro. Cuando nuestra clase se moviliza y toma las calles se ve nuestra auténtica fuerza, que es increíblemente superior a la de Vox y todo lo que este partido representa. Eso es lo que tenemos que hacer en todo el Estado para pararles los pies. Responder con la acción, con la lucha. Los discursos parlamentarios y los “cordones sanitarios” con otras fuerzas de derechas son el camino al desastre.

EM - Y hablando de Memoria Histórica. Recientemente Zelensky acudía al Parlamento en Madrid y comparaba la ciudad ucraniana de Mariupol con Gernika, con el aplauso de prácticamente todos los diputados, incluidos los de Vox y el PP, pero también del PSOE y UP. ¿Qué opinas de todo esto?

PA - Me parece escandaloso que se le dé pábulo en el Parlamento a un presidente, que está armando a grupos de extrema derecha como el batallón Azov y celebra como fiesta nacional en Ucrania el día del nacimiento de Stepán Bandera (un nacionalista ucraniano aliado de los nazis), tenga la desvergüenza de referirse al bombardeo de Gernika por la aviación de Hitler, para defender su papel de Gobierno títere de EEUU y la OTAN y su política de apoyo al crecimiento del nazismo en Ucrania. Y encima tenga el aplauso de Vox y el PP, que constantemente se han negado a reconocer los crímenes del franquismo y han apoyado la impunidad de torturadores y represores, ya que muchos son herederos de aquellos políticos de la dictadura. Escandalosa también es la postura del PSOE, de Unidas Podemos y de la mayoría de la izquierda parlamentaria, que permiten que se blanquee a fascistas que usan el ejemplo de Gernika cuando son herederos de aquellos que llevaron a cabo dicha atrocidad.

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Me parece escandaloso que Zelenski el títere de EEUU y la OTAN, cuya política apoya el desarrollo del nazismo en Ucrania, tenga la desvergüenza de referirse al bombardeo de Gernika por la aviación de Hitler. 


EM -
Denuncias que la transición dejó impunes a policías y torturadores franquistas. Pero por ejemplo hoy el movimiento feminista insiste en resaltar el “tufo” franquista que también despiden jueces y juezas. ¿Qué pasó con los tribunales?

PA - Al igual que con la policía, la Justicia franquista, que participó de forma activa en la represión de la dictadura, con consejos de guerra militares o el Tribunal de Orden Público, quedó totalmente intacta durante la Transición. Sus miembros pasaron de la noche a la mañana de formar parte de los organismos judiciales de la dictadura a la Audiencia Nacional, Tribunal Supremo, etc., poniéndose al servicio del régimen del 78 y el sistema capitalista. Por ello, sus métodos machistas, reaccionarios tienen su anclaje en esa falta de depuración en los años setenta.Cuando estos elementos ven hoy un movimiento de masas como el feminista que amenaza los intereses del sistema que ellos defienden y que además lo desnuda públicamente, se sienten amenazados y recurren a sus métodos tradicionales para acabar con él. Meter en la cárcel a mujeres como Juana Rivas por alzar su voz contra el machismo de las instituciones, dictar sentencias como la de la manada de Pamplona, con el objetivo de golpear a las millones de mujeres que han tomado las calles y lanzarles el mensaje de que hagan lo que hagan todo va a seguir igual, o directamente meter en la cárcel a activistas de la izquierda o a raperos que denuncian los chanchullos de la monarquía. Pero no les sirvió entonces para aplastar al movimiento y tampoco les va a servir ahora.

EM - Si tuvieras que elegir una sola cosa, ¿Cuál es la conclusión más importante y útil que extraes hoy de todo lo estudiado sobre lo sucedido en la época de la dictadura?

PA - Creo que la conclusión más importante que se puede extraer de este libro es que a pesar de la cruel represión del régimen franquista, de que la BPS se ensañó brutalmente contra todos aquellos que luchaban contra el franquismo, durante todos los años que imperó el régimen franquista, esta policía política fue totalmente ineficaz de derrotar todas las luchas sociales y estas acabaron desbordando a la dictadura y consiguieron derribarla.

La represión fue inútil para parar las ansias de millones de obreros y jóvenes por un cambio revolucionario. Esa una lección maravillosa para todos aquellos que ahora luchamos por transformar la sociedad. Que a pesar de las torturas, la cárcel, los asesinatos, el movimiento es capaz de luchar por conquistar su libertad. Es necesario seguir organizándose y luchando para cumplir lo que querían todos esos militantes antifranquistas. Por eso yo milito en Izquierda Revolucionaria, para llevar hasta el final la lucha que tantos héroes anónimos  - hombres y mujeres - impulsaron antes que nosotros.

Hoy la amenaza de la extrema derecha vuelve a ser una realidad y la decadencia del capitalismo está provocando horror sin fin en todo el mundo. Hambre, guerras imperialistas, destrucción del planeta, miseria y precariedad para la mayoría. Necesitamos recoger la herencia de nuestros predecesores, recuperar la calle y levantar una alternativa revolucionaria para llevar a cabo la transformación socialista de la sociedad. Muchos y muchas dieron su vida por estas ideas que hoy se reivindican con más fuerza que nunca, porque ya entonces entendieron que no había otra salida. Bajo este sistema solo podemos esperar barbarie, por eso hay que acabar con él.



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