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Puedes adquirir esta publicación en la LIBRERÍA ONLINE de la Fundación Federico Engels pinchando aquí. 512 páginas. 15 euros.

Un libro para entender la lucha de clases en una época y un territorio apasionantes

La provincia de Guadalajara fue un escenario relevante de la Revolución española y la guerra civil. Pero estos retratos han sido muy específicos y nunca se han contextualizado en un periodo más amplio de la lucha de clases, en lo que ocurrió realmente en esta provincia antes de la resistencia armada contra el fascismo, con un movimiento obrero que desde mediados  del siglo XIX y en las primeras décadas del XX plantó cara a los terratenientes, caciques y empresarios.

Enrique Alejandre, autor de los libros El movimiento obrero en Guadalajara. 1868-1939 y Guadalajara, 1719-1823. Un siglo conflictivo, ambos editados por la Fundación Federico Engels, amplía sustancialmente su vasto estudio en este nuevo trabajo y contribuye a proporcionarnos esta visión necesaria.

Con una ingente cantidad de fuentes archivísticas y bibliográficas, y una didáctica y exhaustividad notables, Alejandre ofrece un conocimiento global de la lucha obrera en un territorio que ha sido dejado de lado por la historiografía.

El libro se estructura en tres partes: una primera aborda los cambios económicos, políticos y sociales que se dieron en la provincia a lo largo del siglo XIX y que produjeron el nacimiento de las primeras organizaciones de los trabajadores. Una segunda parte en la que se traza los rasgos del movimiento obrero a principios del siglo XX, de como esta clase se enfrentó al caciquismo en Guadalajara, y las diferentes luchas que acabaron minando la monarquía de Alfonso XIII y dando paso a la Segunda República.

Por último, un repaso a la etapa republicana en la región, los intentos de llevar a cabo la revolución de Octubre del 34 y ya, con el estallido de la guerra civil y la revolución social, las colectivizaciones agrarias y socializaciones de empresas por parte de los campesinos y trabajadores de la provincia.

Del atraso a la revolución socialista

En los dos primeros capítulos, el autor explica cómo la situación de Guadalajara en el siglo XIX, con una base eminentemente agraria y totalmente empobrecida, lastró su crecimiento demográfico y económico, y demuestra también que los intentos reformistas de modernizar la estructura económica (la desamortización de Mendizábal), acabaron en un estrepitoso fracaso del que salió fortalecido la clase terrateniente de origen noble. Ellos, junto a la burguesía comercial e intermediaria y los representantes del aparato estatal en la provincia, formaron un bloque que acaparó todo el poder, alumbrando las estructuras del sistema caciquil.

Guadalajara, como otros territorios de la península, sufrió un proceso de desarrollo desigual y combinado: la pervivencia de estructuras sociales heredadas del pasado feudal, que se mantenían en el campo, coexistía con una creciente inversión en la industria, la minería y el ferrocarril, que propició el crecimiento de un proletariado industrial ya desde mediados del siglo XIX. Esta clase obrera nació de las entrañas del campesinado expropiado y soportó unas condiciones infrahumanas de explotación, como bien explica Alejandre en el libro.

En los siguientes tres capítulos se analiza de una forma muy detallada el nacimiento de un movimiento obrero diverso, reivindicativo y revolucionario. Cómo las dificultades de subsistencia, la escasez del pan, los bajos salarios... producen las primeras protestas. La construcción de las organizaciones obreras pioneras, adscritas a la Primera Internacional, como la Federación Local de Brihuega en 1871, que participaron en los congresos nacionales de Zaragoza y Córdoba de dicho organismo, o la formación del primer núcleo del PSOE en Guadalajara, en 1880, justo después que en Madrid y antes que en Barcelona, dan muestra de un activismo muy importante.

Alejandre expone la construcción de la organización proletaria en el frente político y sindical, la visita a la capital de Pablo Iglesias en 1882 y la presentación de una candidatura socialista a las elecciones legislativas de 1891. En el último de estos capítulos describe la constitución de la UGT, a raíz de la Federación Tipográfica, y la asistencia de delegados de Guadalajara al congreso de constitución del sindicato en 1888 en Barcelona.

En los capítulos seis al ocho, Alejandre se detiene en las condiciones socioeconómicas  de la provincia en el primer tercio del siglo XX, época de transformaciones importantes, de quiebra del régimen de la Restauración y de luchas reivindicativas que desembocarán en el derrocamiento de Alfonso XIII. La propiedad territorial seguía concentrada en pocas manos, explotada con técnicas rudimentarias y el campesinado a duras penas lograba el mínimo ingreso para una vida de pobreza. Se produce entonces un cierto crecimiento de la industria, y con ello un reforzamiento del proletariado y de sus organizaciones políticas y sindicales.

La tensión social provocó movilizaciones importantes entre el campesinado y los obreros alcarreños: las luchas de las espigadoras en 1905, motines por la subida del precio del pan en 1918. En estos años los braceros del campo, los mineros, los albañiles... protagonizaron una conflictividad creciente por salarios dignos, mantenimiento de los puestos de trabajo o por la reducción de la jornada laboral. En 1911 se producirá la primera huelga general en Guadalajara. Alejandre también entra en el desarrollo de las organizaciones anarcosindicalistas y comunistas en la provincia, y en su papel activo en este ascenso de la acción obrera.

En los últimos cuatro capítulos el autor analiza de un forma detallada, apoyado con importantes fuentes documentales y bibliográficas, la proclamación de la Segunda República en la provincia, la frustración del bienio republicano-socialista, las luchas por mejorar las condiciones del campesinado, el bienio negro, la revolución del 34, la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, el levantamiento fascista del 18 de julio del 36 y la reacción del proletariado y la vanguardia del campesinado en la capital y en la provincia.

La guerra civil fue un periodo activo de revolución social, de grandes cambios en la base de las relaciones económicas y humanas como parte de un proceso de transformación socialista aplastado por una combinación de factores, desde el sabotaje de los lideres republicanos y estalinistas a estas realizaciones, hasta el hundimiento final tras la victoria de los ejércitos franquistas.

Casi un siglo de luchas populares en una tierra de terratenientes y campesinos, de construcción de organizaciones obreras, de revolución y contrarrevolución, son presentados de manera lúcida en este brillante trabajo de historia social. Una obra que despertará el interés por una época y un territorio apasionante que muchos hemos descubierto de mano de Enrique Alejandre.