En poco menos de 200 páginas, las palabras de Aitana Castaño y las ilustraciones de Alfonso Zapico dan testimonio, a través de relatos cortos y entrelazados, de la historia de lucha de nuestra clase bajo la dictadura franquista en las cuencas mineras de Asturias. Recrean las durísimas condiciones de vida que enfrentaron y lo hacen a través de los ojos de las más oprimidas entre los oprimidos: las mujeres del carbón: las trabajadoras, esposas, madres, viudas y, sobre todo, luchadoras de pies a cabeza.

Carboneras es uno de esos libros que te atrapa desde las primeras líneas y, a la vez te corta la respiración, al narrar con toda crudeza la realidad, tan sepultada y escondida a los ojos de generaciones posteriores, de estas verdaderas heroínas anónimas que fueron el aliento y el último fuerte en el que protegerse de las terribles consecuencias de la represión franquista.

Mujeres normales y corrientes. Y a la vez mujeres con una fuerza y una determinación inquebrantable. Mujeres que no sólo luchaban contra el papel que la dictadura tenía preparado para ellas, sino que además se rebelaban contra el alcoholismo y otros efectos del embrutecimiento al que unas terribles condiciones de trabajo y de vida empujaban a muchos hombres, compañeros de lucha, maridos e hijos.

El libro, en palabras de sus autores, es una “historia de historias” que aparentemente inconexas en un mismo territorio, acaban conformando un paisaje detallado y muy preciso de cuál fue la realidad para miles de trabajadores en el mundo de la mina durante los años 60.

A través de los diferentes capítulos del libro se conocen episodios de los maquis asturianos, de la labor esencial como correos y organizadores de infraestructura que las mujeres construyeron en el mismo nido de la más salvaje represión franquista, el sádico papel de la Iglesia durante esos años, o los “20 segundos” de valentía de unos pocos curas “rojos”. Valentía que no puede compararse, por muy benevolente que se quiera ser, con la montaña de coraje y dignidad que representa cada una de las mujeres anónimas –y son muchas– que podemos encontrarnos en las páginas de este magnífico libro.

El exilio, la represión más cruenta, las torturas especialmente repugnantes contra las mujeres que osaban alzar la voz contra las tropelías de la dictadura, el desprecio de las élites económicas hacia el proletariado, las duras condiciones de la mina… todo esto y mucho más cabe en escasas doscientas páginas… ¡y de qué manera! Un verdadero texto de Historia que expone sin tapujos de dónde venimos y cómo se han logrado las conquistas sociales que en la última década y media sufren recortes salvajes.

Sería difícil escoger una historia sobre las demás. Ningún capítulo sobra en este libro, pero sin duda el relato de cómo la organización y la valentía de las trabajadoras de las tolvas del carbón consiguió salvar a dos de sus compañeras de las torturas de la Guardia Civil, merecen una mención especial. Lo mismo se puede decir del episodio que aborda una asamblea de mineros en la que, la que era la dirigente natural de las carboneras toma la palabra para que en las próximas huelgas las demandas de las mujeres también sean consideradas. Las risas y murmullos de los trabajadores más atrasados acaban siendo silenciados por las llamadas al orden de otros mineros y por el discurso y la autoridad moral que esta mujer había ganado ante ellos. Como dice Carboneras: “Todo el polvo del carbón de las minas asturianas pasaba por sus pulmones. Luchaban contra la silicosis, contra una sociedad que las ignoraba y contra ellas mismas y sus destinos”.

Aunque el texto recrea diferentes historias en un lugar inventado y sin determinar de las cuencas mineras asturianas, lo que no es ficción son las historias vividas,  no en singular,  sino  por miles y miles de hombres y mujeres que se relatan cada capítulo. Sin duda un complemento perfecto para esta obra es el trabajo recientemente publicado por la Fundación Federico Engels La lucha contra el franquismo en Asturias. De la guerrilla a las grandes huelgas obreras (1937-1963) escrito por Pablo Alcántara Pérez. Sin duda, muchos de los nombres reivindicados por Pablo Alcántara son los que inspiraron a los personajes de las historias de Carboneras, como Anita Sirgo o Tina Pérez. En su libro podemos encontrar además un recorrido histórico y una explicación política a la guerra que el franquismo declaró a la clase obrera asturiana en estos años, sobre el porqué del fracaso de la guerrilla tras la derrota en la guerra civil, y sobre el referente que supuso en años posteriores y mucho más allá de las fronteras asturianas, el auge de las luchas en la minería y la industria que protagonizó una clase trabajadora joven y fuerte que se levantó y desafió cara a cara al régimen.

La obra y el ejemplo de estas mujeres del carbón, su constancia y su dignidad merecen este y muchos más libros. Y mientras tanto podemos honrar su memoria construyendo y luchando por un mundo nuevo igual que ellas hicieron en condiciones infinitamente más duras y miserables.