¡Así se lucha contra la represión de la burguesía y sus lacayos! ¡Intensifiquemos la respuesta de nuestra clase con la huelga general!
El 15 de octubre marcó un hito importante para el movimiento por la vivienda en Oporto. Tras la violenta carga policial ocurrida en la madrugada, que dejó decenas de compañeros heridos, los medios burgueses dedicaron todo el día a bombardear a la opinión pública con un mensaje de “ley y orden”, instando a sus máximas figuras a justificar la indefendible brutalidad policial contra manifestantes indefensos.
El alcalde de la ciudad, Pedro Duarte, que ya había amenazado con que el Ayuntamiento de Oporto sería “implacable” con la acampada, llegó a “lamentar profundamente que la policía se viera obligada a intervenir de esa manera” y que “nadie en Oporto se identifica con esas imágenes”, denunciando una “actitud provocadora” por parte de los manifestantes.[i]
Por su parte, el primer ministro Luís Montenegro calificó a los manifestantes de “egoístas” y afirmó que “no podemos caer en el error de creer que unos pocos dan la idea de un país que parece estar sumido en el caos; no lo está”.[ii]
En cuanto al humanitario presidente António José Seguro, lo mejor que pudo decir fue que “entiende perfectamente las preocupaciones de quienes se manifiestan”, pero que “ir en contra de la ley es inaceptable”.[iii]
Si la intención, tras la violencia policial, era desmoralizar y desmovilizar al movimiento mediante la condena social, ese intento fracasó estrepitosamente.
La clase trabajadora respondió en masa a la convocatoria de una manifestación por la tarde en la Plaza Dom João I. El creciente número de manifestantes en los últimos días dio un salto increíble, con miles de personas participando en la concentración y abarrotando la plaza. La presión fue tan grande que la multitud desbordó la plaza y comenzó a marchar hacia la Avenida de los Aliados, ocupándola e incluso las rampas y escaleras del Ayuntamiento.
La policía, que se había mostrado tan implacable con unas pocas decenas de manifestantes indefensos, se vio impotente ante la multitud. Cuando una furgoneta antidisturbios intentó acercarse a la Avenida de los Aliados, esta vez fueron los manifestantes quienes avanzaron hacia ella, obligándola a retroceder aterrorizada.
Así se demuestra la fuerza de nuestra clase cuando se moviliza, una fuerza capaz de cambiar el mundo y hacer huir con miedo a todos nuestros enemigos.
¡La lucha por la vivienda tiene que continuar avanzando!
Esta manifestación masiva fue la culminación de un proceso que comenzó con el montaje de la acampada la noche del 10 al 11 de octubre. Una forma audaz de protesta que, en un principio, fue modesta, cobró gran importancia gracias a la resistencia y el coraje demostrados por los compañeros, que afrontaron amenazas, violencia policial y las inclemencias del tiempo con admirable determinación.
Fue esta determinación y valentía de un pequeño grupo, que libra una lucha significativa para amplios sectores de la clase trabajadora y la juventud, así como la respuesta bárbara de las autoridades, que pretendían aplastar a toda costa esta rebelión contra el orden burgués, lo que inspiró la gran movilización de respuesta al día siguiente.
Luís Montenegro afirma que el país no está sumido en el caos. Pedro Duarte asegura que reina el orden en Oporto. La manifestación de ayer demostró que estaban equivocados y puso de manifiesto la determinación de la clase trabajadora de luchar por su derecho más fundamental: el derecho a la vivienda.
En la manifestación de ayer, la acampada demostró una enorme vitalidad, capaz de afrontar numerosos hostigamientos por parte de las autoridades y aun así levantarse con valentía para seguir enfrentándolos al día siguiente, y que cuenta con un enorme apoyo popular de la clase trabajadora. Luís Montenegro tendrá que retractarse de sus palabras acerca de que se trataba de “un pequeño grupo de personas”. La clase trabajadora apoya masivamente esta acampada: el país está, en efecto, convulsionado, en abierta revuelta contra este Gobierno de los empresarios, los rentistas y los fondos inmobiliarios.
La lucha por la vivienda debe extenderse al resto del país y debe plantear un programa claro y contundente, en el que la demanda más clara debe ser la de la huelga general Ibérica, una consigna que, a lo largo de las manifestaciones y asambleas, ha demostrado repetidamente su apoyo.
El sábado 17 volvemos a salir a las calles, en las manifestaciones convocadas por la CGTP. Debemos aprovechar este momento como una oportunidad para convertir estas movilizaciones en una demostración masiva de apoyo a la acampada y al movimiento por la vivienda, y para exigir que la CGTP, como la mayor confederación sindical del país, asuma el papel de unificar las luchas en una sola voz y convoque a la huelga general Ibérica el 11 de noviembre.
También el sábado 17 se instalará una acampada en Lisboa, inspirada en el valiente ejemplo de Oporto. Debemos seguir apoyando estas acampadas, dondequiera que surjan, y defenderlas de las amenazas de la policía y los fascistas. Y debemos seguir insistiendo en que, entre sus reivindicaciones, la principal sea una huelga general, como en las acampadas del Estado español.
Notas:
[i] Pedro Duarte diz que polícia foi “forçada” a intervir para travar protestos pela habitação no Porto
[ii] Montenegro pede a manifestantes pela habitação que “não sejam egoístas” e defende forças policiais
[iii] Confrontos no Porto. Seguro diz "compreender" preocupações de quem se manifesta, mas apela a respeito pela lei




















