Los sucesivos gobiernos de CiU han permitido que alrededor del 74% de los hospitales y centros sanitarios de Catalunya sean privados. Sólo ocho hospitales son públicos, lo que supone tan sólo el 12% de las camas totales. Sólo en la provincia de Barcelona la Iglesia Católica tiene 3.500 camas frente a las 3.185 públicas. Los centros sanitarios privados-concertados están incluidos en la Xarxa Hospitalaria d’Utilització Pública (XHUP) que agrupa a 64 centros hospitalarios municipales, pertenecientes a la Iglesia, a Cruz Roja o a otras empresas privadas.

Con este tipo de gestión, de un tiempo hasta ahora, no han parado de salir casos de corrupción en la sanidad catalana, que empezaron a denunciar públicamente los periodistas de la revista Café amb Llet, los cuales fueron multados con 10.000 euros, demostrando la total fusión del aparato de la Generalitat con los corruptos. La gestión del dinero público que se entrega a los dueños de los centros concertados no ha repercutido en la calidad del servicio, o en las condiciones laborales de los trabajadores. Todo ese dinero se ha dilapidado. Recientemente ha salido el caso de Josep Maria Padrosa que, a la vez de ser el número dos en el Departament de Salut, es apoderado de seis empresas privadas que facturaron a Salud catorce millones de euros. También es sonado el caso del Hospital de Sant Pau, que pertenece a tres fundaciones, una de ellas de la Iglesia. El centro está en suspensión de pagos y sus trabajadores llevan meses en lucha contra el empeoramiento de sus condiciones laborales; mientras, la totalidad de las personas que han pertenecido a la directiva durante esta ultima década, están imputadas en casos de malversación, etc.
En este contexto de corrupción y lucha dentro de la sanidad catalana se da la negociación del convenio de la XHUP, en ultra-actividad desde 2008. Desde esa fecha, los dirigentes de CCOO y UGT no han convocado a los trabajadores de la XHUP ni a una sola movilización contundente para desbloquear la negociación. Todo lo contrario, insistían una y otra vez en confiar en la voluntad negociadora de la patronal. Pero con la aprobación de la reforma laboral del PP —con el apoyo de CiU— el 7 de julio todos los convenios con más de un año de ultraactividad decaen. Una vez más, en lugar de confiar en la capacidad de lucha de los trabajadores, los sindicatos deciden ir a la mediación de la mano de la patronal.
Como era previsible, el 12 de junio la mediación hace una propuesta de convenio muy al gusto de la patronal, con varios retrocesos graves. Por ejemplo, la reducción salarial del 5% retroactivo desde el mes de enero (así que realmente será más de un 5%), un aumento de horas anuales, la desregulación de la jornada y los descansos, con lo que a los trabajadores se les podrá cambiar de turno solo respetando los descansos que marca el Estatuto de los Trabajadores, subida de precio de los comedores de los centros, que afecta a la mayoría de trabajadores sanitarios, etc. La patronal reconocía públicamente que la propuesta de mediación era “muy cercana” a sus aspiraciones, pero vergonzosamente los dirigentes de CCOO y UGT la asumieron como propia “para evitar que caiga el convenio”.

Después del ‘no’ en el referéndum: exigir un plan de lucha contundente

Temiendo el rechazo de los delegados, afiliados y activistas, las direcciones de CCOO y UGT deciden impulsar rápidamente referéndums en los distintos centros sanitarios pensando que al ser una consulta más amplia en la que puede votar todo el mundo, el “sí” ganaría con facilidad. Por si acaso los dirigentes sindicales desarrollaron una campaña electoral basada en el miedo, para que la gente apoyara el “sí”. A los trabajadores, afiliados y delegados que querían votar “no” se les tachaba de irresponsables, se les acusaba de “corporativos” e “insolidarios” y se les señalaba.
Todo parecía estar dispuesto para que saliera el “sí” pero los trabajadores, una vez más, haciendo gala de una tremenda dignidad, movieron el “no” por toda Catalunya. Para sorpresa de los dirigentes sindicales, el “no” ganó ampliamente (un 56% de los votos). La mayoría de los trabajadores de la XHUP quieren resistir al ataque de la patronal y están dispuestos a luchar para defender sus condiciones laborales.
CCOO y UGT no han tenido más remedio que trasladar el “no” a la mediación. Sin embargo, en lugar de sacar las conclusiones pertinentes de lo que ha sucedido interpretan el resultado del referéndum como una derrota y tachan a la mayoría de los trabajadores de irresponsables. Realmente se ha dado un gran paso al frente, pero el “no” a la mediación no es suficiente. CCOO y UGT deben de escuchar a los trabajadores y ponerse al frente de la lucha. Desde los dirigentes sindicales alertan a los trabajadores que tras la mediación el viejo convenio no se puede prorrogar y que cada hospital aplicará recortes de manera unilateral. Posiblemente esa será la táctica que adoptará la patronal, pero frente a esta situación sigue habiendo una alternativa: la lucha. CCOO y UGT, junto a los demás sindicatos de la XHUP, deberían proponer en las asambleas de trabajadores un plan de movilizaciones y huelgas serio y contundente que vaya de menos a más. Además, vinculando las condiciones laborales de los trabajadores a los recortes que sufre la sanidad en general y los tremendos casos de corrupción que siguen aflorando día tras día, hay que reivindicar la integración de los centros hospitalarios de la XHUP a la red pública y el juicio y castigo a todos los gestores corruptos que han dilapidado cientos de miles de euros de dinero público.
¡Sí se puede!


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