victoria_hollandeLas elecciones presidenciales francesas han tenido repercusiones en toda Europa y, como en el caso de Grecia, el resultado expresa la gran oposición social a la política de recortes y medidas de austeridad.  Desde que se inició la actual crisis económica, el único jefe de estado que se mantiene en el cargo es Angela Merkel, y los últimos resultados electorales en algunos de los estados alemanes pronostican una derrota en las elecciones de 2013.

 

La victoria de François Hollande es el primer triunfo presidencial del Partido Socialista Francés (PSF) en 24 años y la tercera victoria socialista desde el establecimiento de la Quinta República por Charles de Gaulle en 1958. También es la segunda ocasión en estos últimos 54 años que el presidente no consigue salir reelegido en un segundo mandato, el anterior fue Valéry Giscard d’Estaing en 1981, en aquella ocasión fue derrotado por François Mitterrand, el primer miembro del PSF que accedía a la presidencia. Ahora, diecisiete años después, Hollande es el segundo representante del Partido Socialista que se convierte en presidente de la república.

Hollande ha ganado las dos rondas electorales, aunque con un margen relativamente pequeño frente a Sarkozy, en la primera vuelta con un 1,5%, y la segunda con casi un 4%;, no obstante, el cambio en la presidencia representa un giro político importante. En la segunda vuelta Hollande ha contado con el apoyo del resto de la izquierda que unánimemente ha pedido el voto al PSF para derrotar a Sarkozy. Esta idea ha conectado con el sentir de muchos jóvenes y trabajadores hastiados después de cinco años de presidencia de Sarkozy, cansados de su arrogancia personal, de su opulenta forma de vida mientras millones de franceses sufren los efectos de la crisis, de su política reaccionaria y demagógica, y, por supuesto, de su política exterior que ha embarcado al país en guerras como la de Libia o en otros conflictos militares en África.

El programa electoral de Hollande

sarkozy_derrotadoSegún las encuestas Hollande gana claramente entre los votantes menores de 25 años de edad, con un 60% de los votos, lo mismo sucede con la siguiente franja de edad, donde obtiene más del 50%, mientras que Sarkozy vence con un 60% entre los mayores de 65 años. Los sondeos muestran también que la mayoría no votó a Hollande por su programa electoral, lo que más pesó a la hora de decidir el voto fue el rechazo a Sarkozy y su política. Aun así, el triunfo de Hollande ha creado grandes esperanzas y expectativas, no sólo en Francia, también a nivel internacional. Nada más conocerse la victoria del PSF, decenas de miles de personas salieron a las calles de las principales ciudades para celebrarlo, las escenas de la Plaza de la Bastilla rememoraban a las de 1981 cuando el histórico triunfo de Mitterrand.

Hollande ha incluido algunas promesas electorales que no estaban inicialmente en su programa electoral, fruto del desarrollo de la campaña y, sobre todo, de la presión desde abajo;, era evidente que si quería ganar las elecciones tenía que presentar una oposición más enérgica a las medidas de austeridad. Entre otras cosas, ha prometido crear 150.000 empleos para jóvenes, contratar 60.000 nuevos profesores o gravar con un 75% los ingresos a partir de 1 millón de euros anuales. Aunque a lo largo de la campaña acusó directamente al mundo financiero de la crisis actual, en ningún momento defendió la nacionalización de la banca. Aunque Hollande y la dirección de Partido Socialista conciba su política dentro del marco del capitalismo, eso no significa que su base electoral no desee un auténtico cambio.

A pesar de que la noche del triunfo electoral Hollande dijera en su discurso que “la austeridad no puede ser la única opción”, durante la campaña dejó claro que uno de sus principales objetivos sería la reducción del déficit. Su objetivo es eliminar el déficit para 2017, un año después de lo propuesto por Sarkozy. Hollande pretende ahorrar 100.000 millones de euros en un año con una mezcla de aumentos de impuestos y recortes del gasto, aunque no concretó más.

La experiencia de 1981

mitterrandLa experiencia de la presidencia de Mitterrand en 1981 es bastante ilustrativa. El triunfo del PSF en 1981 desencadenó también tremendas esperanzas en un cambio radical de la situación. Nada más ganar las presidenciales disolvió la Asamblea Nacional y convocó elecciones generales, que ganó el PSF con casi el 70% de los votos, era la primera vez que el Partido Socialista conseguía una mayoría clara en el parlamento. Pierre Mauray fue elegido primer ministro y el gobierno incluía a cuatro miembros del Partido Comunista Francés.

Durante los primeros dieciocho meses el gobierno socialista aprobó toda una serie de reformas que incluso el propio Mitterrand llegó a decir que representaban una “ruptura con el capitalismo”, aunque la realidad no era así porque en ningún momento tenían como objetivo el acabar con el sistema, sino que se trataban sólo de reformas destinadas a mejorar las condiciones de vida dentro del marco del capitalismo, a través de la aplicación de una política económica keynesiana pero sin tocar ni alterar la propiedad de los medios de producción. Nacionalizó 11 grandes industrias y la mayoría de los bancos privados, extendió las ayudas sociales y el estado del bienestar, aumentó el salario mínimo e incluso subió los impuestos a los que tenían rentas más elevadas.

En 1983, como respuesta a la crisis económica, Mitterrand y el gobierno socialista dan un giro de ciento ochenta grados, adoptando lo que se denominó un “giro hacia la austeridad”. Cayó abruptamente el gasto público, se congelaron los salarios mientras se disparaba la inflación, se incrementó también dramáticamente la tasa de desempleo, lo que provocó una enorme frustración y desilusión. Finalmente el PSF perdió el control de la Asamblea Nacional en 1988.

La experiencia del gobierno socialista de Lionel Jospin, de 1997 a 2002, en coalición con el PCF en el denominado gobierno de la Izquierda Plural, también resultó frustrante. El gobierno Jospin encabezó toda una serie de ataques contra los jóvenes y trabajadores, un ejemplo fue su política de privatizaciones, en cinco años, privatizó más que los nueve años anteriores de gobiernos de derechas de Balladur y Juppé.

La presidencia de Sarkozy incrementó las desigualdades sociales

Las cuestiones sociales acuciantes y la profunda crisis económica han sido cuestiones claves en la campaña electoral. A finales de 2011 el gobierno de derechas de François Fillon aprobó un programa de austeridad que, como en el resto de Europa, tiene como objetivo que jóvenes y trabajadores sean los únicos que carguen con el peso de la crisis económica. Además de incrementar el IVA, que tiene un efecto directo sobre el poder adquisitivo de la mayoría de la población, también aceleraba la contrarreforma de las pensiones aprobada en 2010. Por primera vez desde la II Guerra Mundial el presupuesto de 2012 reducía gastos sociales como educación o sanidad. También se han eliminado toda una serie de ayudas a las familias más necesitadas, se reducían las pensiones y los salarios de los empleados públicos. La reducción del gasto social está teniendo efecto ya en muchos centros de estudio y hospitales que sufren escasez de material o medicamentos.

Los cinco años de presidencia de Sarkozy ha sido un período de regresión social en todos los aspectos. La crisis económica ha afectado duramente al país, la industria francesa sufre una severa crisis que se expresa en la destrucción de 350.000 empleos industriales desde 2007. No se han sustituido a los miles de funcionarios que se han jubilado, afectando sobre todo a la educación pública que ha visto como desaparecían 80.000 puestos de trabajo, lo que se ha traducido en la masificación de las aulas y la consiguiente pérdida de calidad de la enseñanza. En cuanto al desempleo, hoy hay un millón de parados más que cuando Sarkozy llegó a la presidencia, la tasa actual de desempleo es del 9,8%, 3,4  millones de personas. La pobreza también se ha incrementado, más de 8 millones de franceses viven con menos de 954 euros al mes.

Presión para que Hollande se oponga a la política de austeridad

triunfo_hollande_celebracionLa prensa y el resto de portavoces del capitalismo, tanto en Francia como a nivel internacional, coinciden en que Hollande va a sufrir una tremenda presión desde abajo para que se oponga a los programas de austeridad y dé marcha atrás en los ya aplicados. El británico Financial Times en un artículo hablaba del fracaso de Sarkozy a la hora de aplicar recortes, a pesar de la reforma de las pensiones de 2010, que incrementó la edad de jubilación y el período de cotización, exigía al gobierno francés “reformas fundamentales” inmediatas. Para los capitalistas, uno de los grandes problemas de la economía francesa es el gasto público, el mayor de Europa, que representa más del 55% del PIB. Los representantes del Capital son conscientes de que no va a ser una tarea fácil, el mismo artículo recogía las declaraciones de uno de los principales banqueros franceses: “Se debería haber hecho más, pero cuando se emprendan estas reformas en Francia, habrá que superar una resistencia popular muy fuerte”. (The Financial Times. 11/4/12).

El contexto económico y social actual no es comparable al de principios de la década de los ochenta, hoy el mundo atraviesa la peor crisis económica desde los años treinta. Hollande y la dirección del Partido Socialista no disponen de un margen de maniobra como tuvieron Mitterrand y su gobierno.

Después de las elecciones han salido algunas noticias que apunta a cuál será la política de Hollande. Reuters el pasado 7 de mayo publicaba que los asesores del nuevo presidente francés le presionaban para que hiciera público el informe del máximo organismo auditor de Francia, el Cour des Comptes, equivalente al Tribunal de Cuentas español. Según publicaba la agencia de noticias, este informe justificaría el incumplimiento de las limitadas promesas hechas por Hollande durante la campaña y la aplicación de nuevos recortes sociales. El informe no se hará público hasta el 18 de junio, un día después de la segunda vuelta de las elecciones legislativas. Como decía Reuters: “Son conscientes del riesgo político de alejar a los votantes de izquierda, por esa razón los asesores de Hollande dicen que quedan dos meses para actuar, eso permitiría a los socialistas señalar con el dedo acusador al gobierno saliente de Sarkozy”.

El mismo artículo citaba al actual primer ministro socialista, Jean-Marc Ayrault, éste explicaba que en el informe de la auditoría “hay ciertos déficit, cosas ocultas en las sombras… Descubriremos la realidad y afectará al equilibrio entre estimular el crecimiento y hacer los esfuerzos necesarios para reducir la deuda”. También se recordaba como el ex primer ministro del PASOK, Papandreu, en 2009 justificó el incumplimiento de sus promesas electorales y la aplicación de recortes salvajes con la herencia oculta del gobierno anterior.

La composición del nuevo gobierno interino del Partido Socialista apunta en esa dirección, aunque la primera medida del gobierno fuera la reducción del salario de los miembros del gobierno y del presidente en un 30%, además de adoptar un “código de buena actuación” contra la corrupción. La mayoría de los nuevos ministros pertenecen al ala más derechista del partido. Un ejemplo es el nuevo ministro de interior, Manuel Valls, un defensor a ultranza de la “ley y el orden” que se hace eco de toda la demagogia racista y antiinmigración de la derecha francesa. El aspecto económico (ministerios de economía y presupuesto) ha recaído en manos de dos colaboradores del ex presidente del FMI, Strauss-Khan. Incluso el nuevo Ministro de Exteriores, Laurent Fabius, que durante estos últimos años se ha posicionado en el ala de izquierdas del partido, en su paso por el gobierno con Mitterrand, se caracterizó por dirigir la desindustrialización y la aplicación de medidas de austeridad.

En la medida que los dirigentes reformistas se basan en el capitalismo y no presentan un programa de ruptura con un sistema que, en última instancia, es el responsable de la grave situación económica y sus consecuencias sociales, es inevitable que en el próximo período se desarrolle un proceso similar al que se vivió bajo el gobierno de Jospin. Pero también debido a la gravedad de la crisis, el movimiento de masas será más tormentoso que el anterior.

Las elecciones legislativas de junio

El 10 y 17 de junio se celebran las elecciones a la Asamblea Nacional, todas las encuestas coinciden en un triunfo del Partido Socialista. El 11 de mayo Le Monde publicaba una encuesta que daba el triunfo al PSF en la primera vuelta con un 34,5% de los votos, 4,5 puntos más que en las elecciones de 2007. La UMP de Sarkozy sacaría un 32,5% de los votos, 13,5 puntos menos que en las pasadas elecciones legislativas. Como vimos en la primera ronda presidencial, el Frente de Izquierda irrumpiría con fuerza en el parlamento, con un 11% de los votos, en 2007 el PCF sacó un 6,5%. El Frente Nacional de Marine le Pen parece que repetiría su 16% de las presidenciales, aunque sólo pasaría a la segunda ronda en el 12,5% de las circunscripciones en las que se presenta, lo que reduciría bastante su resultado final en el parlamento.

En la primera ronda de las presidenciales el FN, a pesar de aumentar su número de votos respecto a 2007, perdió votos en las principales ciudades, en París, Lyon, Lille, Burdeos, Toulouse, Montpelier, Nancy, Rennes, Nantes y Clermont-Ferrand, en éstas la tercera fuerza política fue el Frente de Izquierda., Aunque el FN aumentara sus votos en otras ciudades como Marsella o Niza, eso no puede ocultar que en muchas zonas urbanas el voto al FDG supera al de la extrema derecha.

El resultado final dependería de los resultados conseguidos en cada una de las circunscripciones en la primera ronda, en Francia salen elegidos directamente aquellos candidatos que consiguen más del 50% de los votos, en caso de no conseguir ese resultado, pasan a la segunda vuelta los dos candidatos que han conseguido más votos. El PSF y el FDG han llegado a un acuerdo para que en aquellas circunscripciones donde la presencia de las dos formaciones políticas de izquierdas, y la consiguiente división del voto de izquierdas, pueda favorecer a la derecha, sólo se presentará un candidato de izquierdas, bien sea del PSF o del FDG.

Aumento de la polarización política

El resultado de la primera ronda de las presidenciales demostró que la situación política y social francesa está muy polarizada (1), expresado por la derecha con el incremento de apoyo al Frente Nacional, pero también por la izquierda con el avance del Frente de Izquierda. Esta polarización y radicalización aumenta rápidamente.

jean_luc_melenchonEl líder del FDG, Jean-Luc Mélenchon, ha lanzado un órdago al Frente Nacional, se presenta por Pais-de Calais, la misma circunscripción electoral que Marine le Pen. Mélenchon ha planteado esta disputa electoral en términos de clase, con el nombre de “Frente a Frente”, incluso hace referencia a la lucha entre "fascistas y comunistas", pretende desenmascarar la demagogia y el populismo social del Frente Nacional. En una entrevista en Libération el pasado 15 de mayo explicaba cómo iba a plantear la batalla: “Si se pregunta dónde está el problema, ¿en el emigrante o en el banquero? El Frente Nacional dirá que en el emigrante, para nosotros en el banquero”.

La campaña del FDG corresponde con este proceso de radicalización, los 4,6 millones de votos conseguidos en las presidenciales expresan la creciente furia que existe entre la clase obrera. Desde 1981 ningún candidato a la izquierda del PSF recibía esta cantidad de votos. Por supuesto, también es consecuencia de la campaña electoral realizada por Mélenchon, que al presentarse como defensor de los intereses de los trabajadores frente a los capitalistas, luchando contra la demagogia de la derecha contra la inmigración y el racismo, incluso evocando los ideales del socialismo, ha conseguido conectar con un sector importante de jóvenes y trabajadores.

En un contexto de empeoramiento de la crisis del capitalismo, Francia se encuentra en una situación delicada. Las consecuencias de la crisis son especialmente dolorosas para la clase trabajadora. La victoria de Hollande ha sido interpretada por algunos sectores de la izquierda como el inicio del fin de las políticas de austeridad en Europa. Pero si algo nos enseña la experiencia anteriores gobiernos del PSF en Francia, incluido el de Mitterrand, es que si se acepta la lógica del capitalismo, si se acepta como el mejor de los sistemas posibles y, por tanto, sólo es cuestión de reformas para mejorar su funcionamiento, entonces no quedará otro remedio que adoptar políticas en interés de ese sistema, en la situación actual eso se traduce en recortes y ataques a las condiciones de vida y laborales de los trabajadores.

Con estas elecciones la clase obrera francesa ha demostrado una vez más que tiene fuerza para hacer frente a la derecha, también en el terreno electoral. La derrota de Sarkozy fortalecerá su confianza de cara a futuras luchas. En 2010 ya vimos un anticipo de lo que sucederá en Francia si se aplican las mismas medidas de austeridad que se están aplicando en el resto de países de la Unión Europea. La lucha contra la reforma de las pensiones fue el mayor movimiento de masas vivido en Francia desde las históricas luchas del sector público de 1995 que derribaron al gobierno de derechas de Alain Juppè. Los trabajadores del sector público protagonizaron varias huelgas generales y manifestaciones que sacaron a las calles francesas que en varias ocasiones sacaron a más de 3 millones de jóvenes y trabajadores. La aplicación de nuevas medidas de austeridad y recortes significará el resurgimiento de la lucha de masas en Francia y el despertar de las tradiciones y la combatividad de la clase obrera francesa.

[1] Primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia: derrota de Sarkozy y avance de la izquierda


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