Por una vivienda pública digna y universal para la clase trabajadora y la juventud

Estamos viviendo momentos históricos, y como todos los momentos históricos, los estamos protagonizando la clase trabajadora y la juventud, desde abajo, con nuestro impulso y organización, con nuestra determinación.

En tan solo unas semanas hemos logrado que el tablero político salte por los aires. Pero el precio que ya hemos pagado por ello es alto. Maricarmen, la vecina de Madrid que fue desahuciada de una casa en la que vivió siete décadas, falleció el miércoles 7 de octubre en el hospital. Sabemos que su muerte es un vil asesinato, y que los responsables de él son los rentistas desalmados que hacen de nuestras vidas su negocio, y los políticos a sueldo que los protegen y les conceden impunidad.

Maricarmen es un símbolo de la lucha de millones. Jamás la olvidaremos, como tampoco olvidaremos a todas las víctimas de los miles de desahucios de estos años. Y por supuesto, nuestro mayor desprecio por todos aquellos que se mofan de este sufrimiento, como la fascista que preside la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que el día después de ser desalojada Maricarmen se atrevió a decir con sorna: “Que me avisen a partir de qué edad dejo de pagar y, a lo mejor, en la próxima manifestación de inquilinas me sumo”.

Desde Izquierda Revolucionaria nos unimos al dolor de sus familiares y amigos, al del Sindicato de Inquilinas de Madrid que tanto luchó por evitar su desahucio, al de toda la clase obrera y de millones de jóvenes que vimos en Maricarmen nuestra mejor representación. Tal como termina el comunicado de sus familiares anunciando su fallecimiento, hacemos nuestra la petición que Maricamen siempre hacía: “Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”.

Un movimiento de masas arrollador, nacido desde abajo y de la autoorganización

Esta lucha histórica, que solo el fin de semana del 2 al 4 de octubre sacó a las calles a un millón de personas en cincuenta ciudades, que ha construido un formidable poder popular a través de las Acampadas en Sol y por todos los territorios, ha cambiado por completo el eje del debate, arrebatando la iniciativa a los fascistas, a los reaccionarios, a los rentistas y sus políticos a sueldo.

Ante un terremoto político de tal magnitud, Pedro Sánchez tuvo que convocar elecciones generales para el 29 de noviembre después de que los dos decretos, que arrancamos con nuestra movilización, fueran tumbados por el PP, Vox y Junts en el Parlamento.

Pero esta es solo una de las consecuencias. La otra, y que va a ser decisiva, es que la rebelión social organizada desde abajo ha logrado imponer la huelga general, y que todos los sindicatos de clase, CCOO, CGT, UGT, CIG, LAB, ELA, CoBas, Intersindical…  la convoquen para el próximo 11 de noviembre.

El clamor por la huelga general, por la que tanto hemos peleado estas semanas desde todos los movimientos de la vivienda y sindicatos de inquilinas, desde las acampadas y manifestaciones, y desde el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria, se ha hecho realidad. Este es el poder de nuestra clase cuando se pone en marcha, un poder capaz de transformarlo todo. Esta es la auténtica correlación de fuerzas.

Organización, organización, organización

El material inflamable que se ha acumulado en los cimientos de la sociedad es extraordinario. Toda la rabia por el avance de la extrema derecha, por la carestía de la vida, la precariedad, los salarios miserables, por la degradación insoportable de los servicios públicos y de nuestros barrios, por las decenas de miles de desahucios ejecutados, y por el robo a mano armada que sufrimos de los caseros, de los fondos buitres y los bancos, ha estallado con una fuerza colosal, dejando a todos los actores políticos con la boca abierta.

El Gobierno había tratado de acallar el clamor en las calles con dos decretos claramente insuficientes, que apenas eran un pequeño parche. Sin embargo, para los rentistas incluso esas escasas medidas eran demasiado porque, de haberse aprobado, habrían sido fruto de la movilización y la estimularían aún más. Así que quisieron darnos una lección y, de paso, desgastar un poco más al Gobierno. Pero el tiro les salió por la culata.

La idea de la huelga general ha cautivado la conciencia de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras después de años de paz social enarbolada desde las cúpulas de CCOO y UGT en colaboración con el Gobierno “progresista”. Las consecuencias de esta estrategia han sido nefastas: reducción de salarios, precariedad crónica, y control de la vivienda por los rentistas. Por eso la huelga general ha conectado de una manera tan masiva ante un problema que implica directamente a nuestras familias y a nuestros hijos e hijas, a los que se les niega la posibilidad de independencia, y porque muchos de nosotros y nosotras sabemos, y recordamos muy bien, como se consiguieron los derechos que hoy nos están arrebatando.

La huelga general no solo va dirigida para golpear con la máxima dureza a la extrema derecha de Vox, a la derecha extrema de Ayuso, Feijóo y Junts, esos mayordomos de la oligarquía rentista, de los bancos y los fondos buitres.

Esta huelga general, que será protagonizada en primer lugar por una juventud que ha estallado asqueada con este sistema, es un aldabonazo contra un Gobierno “progresista” que ocupa La Moncloa desde hace ocho años, y que no ha movido un dedo para acabar con esta pesadilla, consintiéndola y alentándola. Ahora, cuando han visto el peligro y se enfrentan a una movilización popular que lo ha desbordado todo, intentan apoyarse en ella.

Por eso mismo, la huelga general tiene que situar claramente los objetivos por los que hemos estado peleando estas semanas y meses:

•Por una vivienda digna, pública y universal para la clase obrera y la juventud.
•Expropiación de los caseros rentistas y fondos buitres.
•¡Ni un desahucio más! Contratos indefinidos y bajada de los alquileres un 50%.

Desde Izquierda Revolucionaria llamamos a construir una huelga que paralice el país entero hasta conseguir nuestras justas reivindicaciones.

Invitamos a toda la juventud estudiantil, a todos los trabajadores y trabajadoras, a participar con Izquierda Revolucionaria en la convocatoria de esta huelga de manera audaz, utilizando las acampadas como palanca, haciendo el plan más ambicioso de asambleas en barrios, institutos, universidades y empresas, consiguiendo que en cada centro de trabajo y de estudio se vote la huelga. Tenemos que pegar y colocar miles de carteles y pancartas, recorrer nuestros barrios para que conozcan los motivos de la huelga, repartir decenas de miles de hojas de convocatoria y organizar los imprescindibles piquetes para defendernos frente a las presiones, provocaciones y agresiones de la patronal y la policía. Tenemos que lograr una huelga general masiva y contundente hasta el último rincón del Estado.

Únete a Izquierda Revolucionaria

La huelga general es un instrumento valiosísimo que demostrará el enorme poder de la clase obrera. Y este poder hay que organizarlo con un programa que vaya a la raíz del problema, construyendo una alternativa revolucionaria que diga la verdad, que no vivimos en una democracia como se comprobó en la votación del Parlamento, sino bajo una dictadura del capital que utiliza una fachada parlamentaria para que nos creamos que allí reside la soberanía del pueblo. Pero nada más falso.

Es evidente que queremos derrotar al PP y Vox, pero no basta con votar cada cuatro años. Eso no cambia nuestra realidad, marcada por un capitalismo depredador y salvaje. No, no necesitamos más capitalismo, ni partidos que, aunque se declaran de izquierdas, en el Parlamento siguen los dictados del sistema, de los grandes poderes económicos y fácticos, no rompen con la agenda imperialista y no hacen nada por depurar el aparato del Estado de reaccionarios y franquistas.

La experiencia nos ha demostrado que no se puede derrotar a la extrema derecha con políticas que gestionan las migajas que caen del mantel de los capitalistas. Ellos lo quieren todo, y nos quieren arrebatar las conquistas sociales que son el fruto de la lucha.

Nada debemos esperar de la buena voluntad de las instituciones del Estado capitalista. La clase trabajadora y los jóvenes hemos podido comprobar que estos 8 años de “Gobierno progresista” no han impedido la degradación de nuestras condiciones de vida. El triunfalismo económico de Pedro Sánchez nos es completamente ajeno. Son los bancos, las grandes empresas y, en primerísimo lugar los rentistas inmobiliarios, los que se han beneficiado casi en exclusiva del auge económico que tanto proclaman.

Si queremos que la vivienda no sea un bien de mercado sino un derecho garantizado para nuestra clase, si queremos defender la enseñanza, la sanidad y los servicios públicos, si queremos acabar con la represión policial, con el totalitarismo, poner fin a las guerras imperialistas y al genocidio contra el pueblo palestino, si queremos derrotar al fascismo y al racismo, y que la destrucción medioambiental no arrase a la humanidad, necesitamos mandar al basurero de la historia este orden social.

Hay que derribar este sistema podrido, de miseria, de precariedad, esta realidad insoportable, y reemplazarla por una sociedad dirigida por los trabajadores y la juventud que somos los que producimos la riqueza y tenemos el poder real de hacer avanzar todas las conquistas materiales y culturales del ser humano. Una sociedad sin opresión de clase, de género y de raza, EL SOCIALISMO.

Por eso os invitamos a todas y todos a dar un paso adelante, a que os suméis a construir UNA ALTERNATIVA REVOLUCIONARIA, DE CLASE, INTERNACIONALISTA, FEMINISTA y ANTIFASCISTA.

¡ÚNETE A IZQUIERDA REVOLUCIONARIA! Pincha aquí para acceder al formulario de afiliación

Ahora es el momento de tomar partido hasta mancharse.

Únete a Izquierda revolucionaria para luchar por:

•Expropiación de pisos y viviendas en manos de la SAREB, de los caseros rentistas, los bancos y fondos buitre, y puesta en marcha de un plan de choque para construir vivienda pública en todas las ciudades. De esta manera se puede crear en muy poco tiempo un parque público con dos millones de pisos y viviendas, con alquileres no superiores al 20% del SMI y bajo el control y gestión de los sindicatos de inquilinas y de la vivienda.
•Topar inmediatamente los precios, reduciendo los alquileres un 50%, y haciendo por ley que los contratos sean indefinidos.
•Fin de la gentrificación y de la expulsión de los vecinos de nuestros barrios. Derogar el actual sistema de viviendas turísticas y limitar su uso en todos los territorios.
•En defensa de todos los servicios públicos. Basta de privatización y ruina de la educación y sanidad públicas. Plan de choque para rescatar la enseñanza pública. Ni un euro del presupuesto público para la privada y concertada. Contratación inmediata de miles de trabajadores sanitarios, y nacionalización de la sanidad privada y de los monopolios farmacéuticos.
•Elevación del SMI a 2.000 euros al mes. Reducción de la jornada laboral a 32 horas semanales. Jubilación a los 60 años. Por una prestación de desempleo de 2.000 euros al mes financiado con impuestos a las grandes fortunas y la banca.
•Por la derogación integra de las contrarreformas laborales y de las pensiones.
•Contra la extrema derecha, el fascismo y el racismo. Por un frente único de clase.
•¡Fuera la Ley Mordaza y los montajes policiales! ¡Libertad para los presos políticos!
•Contra la violencia machista, la justicia patriarcal y la discriminación LGTBI. A igual trabajo, igual salario. Derecho al aborto libre, gratuito y en la sanidad pública. Plenos derechos para la comunidad trans.
•Derogación de la Ley de Extranjería y de los CIE. Basta de criminalizar a nuestros hermanos y hermanas migrantes.
•Frenar la catástrofe medioambiental: por una planificación socialista, ecológica y sostenible de la economía.
•Nacionalización de la banca y los grandes monopolios bajo control de los trabajadores para garantizar una vida digna y el pleno empleo.
•¡Abajo la monarquía franquista! Por el derecho de autodeterminación para Catalunya, Euskal Herria y Galiza. Por la república socialista.
•Por el internacionalismo proletario. ¡Abajo las guerras imperialistas y el militarismo! ¡Salida de la OTAN ya!

 

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