A la huelga general para derrotar a Milei
El pasado jueves 12 de febrero el Senado argentino, por 42 votos a favor y 30 en contra, aprobó una reforma laboral que supone el ataque más profundo a los derechos de la clase obrera en muchas décadas, y que ya ha recibido una enorme respuesta en las calles.
La Libertad Avanza, el partido de Milei, que cuenta con 20 senadores, ha recibido el apoyo de Pro, la Unión Cívica Radical y distintas fuerzas provinciales, a una legislación laboral diseñada para gozo y disfrute de los empresarios. Mientras esto ocurría decenas de miles de trabajadores y trabajadoras se manifestaban en Buenos Aires y en las principales capitales de provincia.
Tras su aprobación en la Cámara Alta el proyecto pasa ahora a la Cámara de Diputados. El objetivo del Gobierno es que la reforma quede definitivamente aprobada antes del 1 de marzo.

Milei reprime con saña a los trabajadores
Las medidas que recoge la reforma laboral suponen un retroceso histórico para los derechos y condiciones laborales.
He aquí algunas de sus claves. Plantea el abaratamiento de los despidos[1], la posibilidad de extender la jornada laboral hasta 12 horas diarias y el alivio de las cargas de las empresas con la reducción de aportes y la creación de un fondo para financiar las indemnizaciones por despido a costa del sistema de jubilaciones.
Las empresas podrán dejar de pagar las horas extras “compensándolas” con días libres o con jornadas reducidas. Las vacaciones, que hasta ahora debían concederse en verano, se podrán fraccionar, cuando y como considere el empresario, en periodos de siete días. Los sueldos podrán pagarse en cualquier moneda, especie, comida o alojamiento.
La reforma supone un potente torpedo en la línea de flotación de la capacidad de negociación de los sindicatos. Da prioridad a los pactos de empresa frente a los convenios colectivos nacionales por rama de actividad. Además esos convenios dejarán de estar vigentes si no hay acuerdo para renovarlos, acabando con la ultraactividad.
Por otro lado con esta nueva legislación el derecho a huelga quedará reducido a papel mojado. Los servicios mínimos en sectores considerados esenciales quedarán fijados obligatoriamente en el 75%, y en aquellos que el Ejecutivo valora como trascendentales su actividad deberá mantenerse en un 50%[2].
El mismo día que el Senado aprobaba esta nueva legislación laboral esclavista, las calle se llenaron de trabajadores y trabajadoras exigiendo su retirada inmediata. Córdoba, Santa Fe, Rosario, La Rioja, en la provincia de Rio Negro, etc., y en Buenos Aires, donde se produjeron las movilizaciones más numerosas, con decenas de miles a las puertas del Senado mostrando su más rotundo rechazo al Gobierno ultraderechista de Milei.
La marcha en la capital bonaerense fue salvajemente reprimida por las fuerzas represivas. La policía federal y otros cuerpos de seguridad asaltaron la Plaza del Congreso a golpe de porra, disparando balas de gomas y lanzando gases lacrimógenos. El saldo fue de numerosos manifestantes heridos y al menos 71 detenidos, a los que Milei ha denunciado por terrorismo ante la Justicia Federal, en lo que es una nueva vuelta de tuerca en su criminal estrategia represiva.

La clase obrera responde también a la pasividad de los dirigentes de los grandes sindicatos
A pesar de la gravedad del ataque, los dirigentes de los grandes sindicatos CGT y las dos CTA no han convocado hasta el momento una huelga general para intentar tumbar esta reforma. Es más, los dirigentes de la CGT se han limitado a declarar su oposición formal a la reforma, a lanzar un comunicado con un llamamiento general a la movilización, mantener la esperanza de que diputados del PRO y partidos provinciales impulsaran enmiendas, o incluso frenaran la aprobación, mientras negociaban el porcentaje de recaudación sindical que iban a mantener.
Pero la clase trabajadora argentina impulsada por la izquierda combativa y los numerosos gremios de trabajadores enfrentados a la política de los dirigentes de estos sindicatos, están protagonizando una resistencia masiva que está mellando profundamente la estrategia desmovilizadora de la burocracia sindical.
La presión es tan grande que la convocatoria de una huelga general en los próximos días, previos a que la reforma empiece a tramitarse en la Cámara de Diputados, gana cada vez más fuerza.
Un directivo sindical expresó a Infobae días atrás: “El triunvirato (los dirigentes de la CGT) prefería no hacer un paro, pero se dieron cuenta de que por abajo se estaba planificando un cese de actividades de 24 horas, y si no lo impulsaba la CGT iban a quedar descolocados”[3].

Desde que llegó al poder en diciembre de 2023, Milei ha tenido que enfrentarse a tres huelgas generales, todas impuestas desde abajo a la burocracia sindical, y que paralizaron el país. Además las movilizaciones masivas de numerosos sectores (profesores, estudiantes, sanitarios, pensionistas, trabajadores del transporte, empleados del sector público…) y las marchas multitudinarias se han sucedido en las principales ciudades. También las manifestaciones del 8M y del Orgullo LGTBI, o por la memoria histórica, han sido las más numerosas de la historia.
Ahora es necesario impulsar un plan de lucha en el que una nueva huelga general sea el primer paso, el siguiente un paro general de 48 horas y la determinación a seguir incrementando la intensidad de la movilización hasta que Milei y su Gobierno retiren la reforma laboral.
La disposición a la lucha de la clase obrera argentina está fuera de toda duda, y tiene la fuerza suficiente para derrotar la política reaccionaria y ultraderechista del Gobierno.
Viva la lucha de la clase obrera argentina. ¡Fuera Milei!
Notas:
[1] Nueva base para las indemnizaciones. Se fija un tope basado en el salario promedio registrado y se excluyen del cálculo el aguinaldo, las vacaciones, y los premios y conceptos no habituales. Pago en cuotas de juicios laborales. Las empresas grandes podrán abonar en hasta 6 cuotas, mientras que las pymes podrán hacerlo en hasta 12 pagos.
[2] Cuándo entra en vigencia la Reforma Laboral del gobierno de Milei
[3] Uno de los jefes de la CGT adelantó que convocarán a un paro general por la reforma laboral: “Trabajaremos para que sea una gran huelga”



















