La conciencia de millones de trabajadores y jóvenes en todo el mundo está siendo golpeada por el ascenso de la extrema derecha, un proceso que avanza también en el Estado Español, y que nos interpela directamente a todas las fuerzas y organizaciones que nos posicionamos en el campo del socialismo y la revolución.
La agenda totalitaria del trumpismo no se puede tomar a la ligera. No es un accidente, sino la estrategia de un amplio sector de la clase dominante norteamericana para defender su supremacía imperialista y aplastar a la clase obrera de su propio país. El genocidio sionista en Gaza, la agresión militar contra Irán, la guerra de Ucrania, los planes de rearme en Europa, el bloqueo criminal contra Cuba o el sometimiento colonial de Venezuela, forma parte de un todo, que el plano interior se combina con una ofensiva sin cuartel contra los trabajadores migrantes lanzando a las bandas paramilitares y neofascistas del ICE.
Las formas de dominación de la burguesía están sufriendo transformaciones evidentes. La democracia parlamentaria capitalista está siendo socavada en todos los países occidentales, algo que está muy relacionado con un hecho objetivo: para mantener la tasa de ganancias del capital financiero, los derechos democráticos y las conquistas sociales se convierten en un obstáculo que hay que barrer.
En este proceso, la socialdemocracia ha sido clave. Starmer en Reino Unido o los dirigentes del SPD en Alemania han asumido los marcos ideológicos de la extrema derecha en su legislación racista contra la inmigración, patrocinan los planes de rearme y respaldan con miles de millones de euros la guerra imperialista en Ucrania. El conjunto de la socialdemocracia europea ha sido un cómplice activo del genocidio sionista.
En el caso de Pedro Sánchez, a pesar de palabras hablando de genocidio en Gaza y sus encontronazos dialécticos con Trump, ha dejado claro que se mantiene como un socio fiable de la OTAN y no ha roto relaciones diplomáticas, militares y comerciales con el régimen de Netanyahu.
Las políticas capitalistas del PSOE han permitido al Ibex 35 batir récords de beneficios, han blindado la especulación inmobiliaria y a los caseros rentistas, mientras siguen privatizando la sanidad y la educación públicas, y los gastos sociales se recortan hasta el hueso.
En estos años de Gobierno “progresista”, la fascistización del aparato del Estado se ha profundizado: la represión policial está descontrolada y los montajes judiciales contra los activistas de la izquierda militante y del sindicalismo combativo son más audaces. Por supuesto, esta ofensiva alcanza también al propio Gobierno como es público y notorio.
Sin duda, la crisis de Ceuta ha desnudando la auténtica posición de Pedro Sánchez y sus ministros. Considerar la entrada de 80.000 personas que huyen del horror de la dictadura marroquí, y de la barbarie provocada por el imperialismo en África, como una “violación de la integridad territorial española”, es lo mismo que hablar de “invasión”, es aceptar los términos de la campaña racista y españolista de Vox y el PP.

Y que después de semanas de consentir violaciones de derechos humanos básicos, se anuncie un endurecimiento de la ley de extranjería para facilitar las expulsiones, y se dediquen a cientos de militares y policías a intimidar a los inmigrantes y a proteger a los fascistas que perpetran pogromos violentos contra personas indefensas, pone a las claras que el supuesto “antifascismo” del Gobierno “progresista” es un completo fraude.
En Euskal Herria la amenaza también existe, y viene de la mano del PNV
En estos años estamos aprendiendo muy duramente qué sirve, y qué no, para cerrar el paso a la extrema derecha y a su demagogia racista, machista y españolista. Y la experiencia ha probado que sustituir la lucha de masas en las calles, y la defensa de un programa socialista por “construir” amplias mayorías parlamentarias pactando con quienes representan los intereses capitalistas, nos desarma ideológicamente y nos paraliza en la acción.
En Euskal Herria, ese representante político tiene un nombre: el PNV. Un partido fusionado con los intereses del gran capital vasco y español, que es una pieza clave del régimen español del 78, que jamás quiso depurar el aparato del Estado heredado del franquismo, que colaboró activamente en todas las formas de represión contra la izquierda abertzale, y que se destaca por recurrir a la brutalidad policial contra las luchas obreras, la protesta social y la juventud antifascista.
Un partido así, ¿puede ser un aliado en la batalla contra la extrema derecha, o por la liberación nacional y social de Euskal Herria? Solamente ver su comportamiento racista y clasista prohibiendo las cenas solidarias en Donostia, y persiguiendo a quienes quieren dar un poco de alivio a las personas más vulnerables, lo deja claro. Lo mismo que su complicidad con los duros ataques que el euskera está sufriendo en numerosos ámbitos.
La cuestión es concreta: el PNV no es ningún aliado de la clase obrera y de la juventud vasca, sino su enemigo más importante, y sus dirigentes no dudarán en abrir las puertas a pactos con el PP, e incluso con Vox, si sus intereses de clase así lo demandan.
Debemos partir de la experiencia histórica para trazar una estrategia consecuente contra la extrema derecha. Solo podemos confiar en nuestras propias fuerzas, y eso pasa por levantar un frente único contra el fascismo en el que el movimiento obrero, y la juventud que batalla cotidianamente contra él, jueguen un papel esencial.

Un frente único que defienda una política de independencia de clase, que eleve la conciencia socialista y nuestra capacidad de lucha y organización. Que profundice el camino emprendido con la gran huelga general del pasado 17 de marzo, con la respuesta social tras las cargas en Loiu contra los activistas de la Global Sumud Flotilla, con la rabia provocada por la actitud del PNV ante el escándalo de esos estudiantes pijos que no tienen competencias suficientes en euskera...
Las decenas de miles de trabajadores y trabajadoras afiliadas a ELA, LAB, los miles de militantes de EH Bildu, de los movimientos sociales, feministas, los miles de jóvenes agrupados en GKS, el Movimiento Sozialista, en Ernai… son claves para levantar este frente único que pueda unir a las generaciones más veteranas con una juventud que rechaza con rotundidad las políticas fracasadas de la socialdemocracia. Hay razones muy serias para este frente único, y para abandonar las políticas electoralistas y las alianzas estratégicas con el PNV, que obstaculizan los acuerdos para golpear al enemigo común.
Si queremos realmente conquistar una Euskal Herria socialista, libre de fascismo, la participación en las instituciones tiene sentido para proporcionar un poderoso altavoz a la lucha de clases, para defender una política socialista e internacionalista consecuente, para confrontar con la derecha españolista y con la derecha vasca y demostrar por qué este sistema no funciona y no es reformable, no para tratar de darle un rostro humano.
Es el momento de unir fuerzas por la transformación socialista de la sociedad. Esta es la propuesta de Ezker Iraultzailea y te invitamos a discutirla para construir la resistencia antifascista, de clase y socialista.
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Klaseko Fronte Bateratu Antifaxista altxatu! Gora Euskal Herria Sozialista!
Eskuin muturraren gorakada mundu osoko milioika langile eta gazteren kontzientzia kolpatzen ari da. Prozesu hori aurrera doa Espainiako Estatuan ere, eta sozialismoaren eta iraultzaren esparruan kokatzen garen indar eta erakunde guztiei eragiten digu zuzenean.
Trumpismoaren agenda totalitarioa ezin da arinki hartu, ez da akzidente bat. AEBetako klase agintariaren sektore zabal baten estrategiaren aurrean gaude, aginte inperialista defendatzea eta herrialde barneko langile klasea zapaltzea helburu duena. Estrategia horren baitan kokatzen dira Gazako genozidio sionista, Iranen aurkako eraso militarra, Ukrainako gerra, Europan berrarmatzeko planak, Kubaren aurkako blokeo kriminala edo Venezuelan ezarritako uztarri koloniala. AEB barnean berriz, horren jarraipena ikus daiteke langile migratzaileen aurkako atsedenik gabeko jazarpenean, ICEren banda paramilitar eta neofaxisten ofentsiban.
Argi dago burgesia zapalkuntza moldeak nabarmen aldatzen ari dela. Demokrazia parlamentario kapitalista ahultzen ari da mendebaldeko herrialde guztietan, eta hori oso lotuta dago gertakari objektibo batekin: eskubide demokratikoak eta iraganeko konkista sozialak ezabatu beharreko oztopo bihurtzen dira monopolioen irabazi tasari eusteko eta kapital finantzarioaren diktadura ziurtatzeko.
Prozesu horretan, sozialdemokrazia funtsezkoa izan da. Erresuma Batuko Starmerrek edo Alemaniako SPDko buruzagiek eskuin muturraren esparru ideologikoak bereganatu dituzte immigrazioaren aurkako legedi arrazistetan, berrarmatze planak babesten dituzte zerbitzu publikoak suntsitzen dituzten bitartean, milaka milioi eurorekin babestu dute Ukrainako gerra inperialista, eta genozidio sionistaren konplize zuzenak dira.
Pedro Sanchezen kasuan, Gazako genozidioaz hitz egin duen arren eta Trumpekin tirabira dialektikoen agerpena erabili duen arren, argi utzi du NATOren bazkide fidagarria dela eta ez duela harreman diplomatiko, militar eta komertzialik hautsi Netanyahuren erregimenarekin.
PSOEren politika kapitalistei esker, Ibex 35ak mozkinetan markak hautsi ditu, etxebizitzen espekulazioa eta errentatzaileak blindatu ditu, osasuna eta hezkuntza publikoa pribatizatzen jarraitzen du eta gastu soziala hezurreraino murrizten jardun du.
Gobernu "aurrerakoiaren" urte hauetan, Estatuaren aparatuaren izaera faxista larriagotu egin da: errepresio poliziala jo eta su ari da, eta ezker militantearen eta sindikalismo borrokalariaren aurkako muntaia judizialak ausartagoak dira. Jakina, ofentsiba horrek Gobernua bera ere harrapatu du, publikoa eta nabarmena denez.
Zalantzarik gabe, Ceutako krisiak Pedro Sanchezen eta bere ministroen benetako jarrera biluztu du. Marokoko diktaduraren izugarrikeriatik eta inperialismoak Afrikan eragindako basakeriatik ihes egiten duten 80.000 pertsonen sarrera "Espainiako lurraldetasunaren urraketa" gisa definitu du. Hori "inbasioaz" hitz egitearen berdina da, Voxen eta PPren kanpaina arrazista eta espainolistaren terminoak onartzea alegia.
Argi geratu da gobernu "aurrerakoiaren" ustezko "antifaxismoa" iruzur hutsa dela. Hainbat astetan oinarrizko giza eskubideen urraketak baimendu ondoren, kanporatzeak errazteko, atzerritarren legea gogortuko duela iragarri du. Ehunka militar eta polizia bideratu ditu etorkinak beldurtzera eta etengabeko eraso bortitzak antolatzen dituzten faxistak babestera.
Euskal Herrian ere bada mehatxuarik, eta EAJren eskutik dator
Urte hauetan gogor ari gara ikasten eskuin muturrari eta haren demagogia arrazista, matxista eta espainolistari bidea ixteko zerk balio duen eta zerk ez. Esperientziak frogatu du kaleko masa borroka eta programa sozialistaren defentsa ezin dela ordezkatu interes kapitalisten bozeramaileei zuzeunduz gehiengo parlamentario zabalak "eraikitzeko" estrategiarekin. Horrek ideologikoki desarmatu eta ekintzan geldiarazten gaitu.
Euskal Herrian, bozeramaile politiko horrek izen argia du: EAJ. Euskal eta espainiar kapital handiaren interesekin estuki loturiko alderdia da, 78ko espainiar erregimenaren funtsezko pieza, frankismotik oinordetzan jasotako Estatuaren aparatua inoiz ukitu nahi izan ez zuena, ezker abertzalearen aurkako errepresioan hamaika aldiz lagundu izan duena, eta langileen borroken, protesta sozialaren eta gazteria antifaxistaren aurkako poliziaren basakeriara jotzeagatik nabarmentzen dena.
Horrelako alderdi bat, eskuin muturraren aurkako borrokan edo Euskal Herriaren askapen nazional eta sozialaren aldeko borrokan aliatua izan al daiteke? Argi baino argiago ikus daiteke ezetz bere jokabide arrazista eta klasistan besteak beste, Donostian afari solidarioak debekatu eta pertsona zaurgarrienei lagundu nahi dietenak jazartzen dituenean. Baita euskara hainbat arlotan jasaten ari den eraso gogorrekin duen konplizitatean ere.
Auzia zehatza da: EAJ ez da langile klasearen eta euskal gazteriaren aliatu bat, bere etsairik garrantzitsuena baizik, eta bere buruzagiek ez dute zalantzarik izango PP eta Voxekin eginiko itunei ateak irekitzeko, euren klaseko interesek hala eskatzen badute.
Esperientzia historikotik abiatu behar dugu eskuin muturraren aurkako estrategia eraginkorra taxutu nahi badugu. Geure indarretan baino ezin gara oinarritu, eta horrek faxismoaren aurkako fronte bateratua altxatzeko beharrera garamatza, non langile mugimenduak eta haren aurka egunero borrokatzen den gazteriak funtsezko papera jokatuko duen.
Klaseko independentzia politika defendatuko duen fronte bateratua kontzientzia sozialista eta gure borrokarako eta antolakuntzarako gaitasuna areagotuko dituen tresna litzake. Martxoaren 17ko greba orokor handiarekin hasitako bidea sakontzera, Global Sumud Flotillako ekintzaileen aurka Loiun izandako kargen ondoren emandako erantzun soziala, euskarazko frogan ikasle pijo haiek jasotako zeroen eskandaluaren aurrean EAJk izandako jarrerak eragindako amorrua...
ELAn, LABen afiliatutako milaka langileak, EH Bilduko milaka militanteak, mugimendu sozialetakoak, feministetakoak, GKSn bildutako milaka gazteak, Mugimendu Sozialista, Ernain... funtsezkoak dira fronte bateratu hau eraikitzeko, belaunaldi beteranoenak eta sozialdemokraziaren politika tamalgarriak irmo arbuiatzen dituen gazteria elkartzeko. Oso arrazoi sendoak daude fronte bateratu hori hezurmamitzeko eta alde batera uzteko politika elektoralistak eta EAJrekiko aliantza estrategikoak, oztopoa baitira etsai komuna kolpatzeko.
Faxismorik gabeko Euskal Herri sozialista benetan konkistatu nahi badugu, erakundeetan parte hartzeak zentzua du klase borrokari bozgorailu boteretsu bat emateko, politika sozialista eta internazionalista kontsekuente bat defendatzeko, eskuin espainolistarekin eta euskal eskuinarekin aurrez aurre jartzeko. Kontua da azaltzea zergatik sistema honek ez duen funtzionatzen eta zergatik ezin den erreformatu, eta ez giza aurpegi bat ematen saiatzea.
Gizartearen eraldaketa sozialistaren alde indarrak batzeko unea da. Hau da Ezker Iraultzailearen proposamena eta eztabaida dezazun gonbidatzen zaitugu erresistentzia antifaxista, klasekoa eta sozialista eraikitzeko helburuarekin.




















